Emocionados

Uffff… Cuántas emociones. Cuantos cambios.

Primero la despedida de Martín Demichelis, sus lágrimas, las lágrimas de su familia. Su ser hincha, la camiseta, su paso al costado por el club a contramano de su deseo. Gracias.

Y, casi sin tiempo de recuperación, la vuelta de Marcelo Gallardo, inesperada, oportuna, sin tiempo. Recuerdos de un futuro posible. Propuesta de un viaje circular y mejor en cada vuelta ascendente.

Los hinchas de bien,  siempre acompañaremos , alentaremos a aquellos que den todo por el club. Más allá de sus egos, si su amor está a la altura del nuestro, siempre estarán en nuestra consideración.

Y los que solo saben destruir, que se llaman hinchas de este glorioso club pero no lo son, ya pueden ir cruzándose de vereda. El Muñe hablo de identificación y espíritu, palabras muy grandes que no a todos les cabe.

Vamos por más!

Volvió River

Como psicóloga me interesa poner el foco en el análisis de los aspectos emocionales y psicológicos que encuentro, no solo en el funcionamiento del equipo, sino también en el funcionamiento de esta gran mente colectiva que formamos entre todos como hinchas.

En este primer partido después del receso por Copa América ví un cambio importante en el equipo, otro funcionamiento en cuanto a la forma de enfrentar la adversidad.

Dos veces el equipo estuvo en desventaja, y, a diferencia de lo que venía mostrando, no se cayó. Muy por el contrario, y en particular después del segundo gol en contra, cuando faltaban unos pocos minutos para la finalización del partido, el equipo mostrando cohesión y garra, salió a empatarlo y hasta pudo ganarlo, porque generó las situaciones para hacerlo.

Esto es muy importante, porque revirtió una imagen preocupante que se había instalado, la de un equipo impotente, frustrado, derrotado antes de tiempo cuando aún se lo tenía para seguir intentándolo. Un equipo dormido.

Sin dudas los refuerzos renovaron y trajeron nuevos aires. Aires de competencia, que forman parte del ADN del deportista de élite.

Despertó el equipo y eso solo puede traer alegría. 

Pero… Algo pasa con nuestra mente colectiva.

Leía a un periodista que dice identificarse con el club, cosa que no creo, decir que vio un equipo sin alma… Todo lo contrario! River recuperó su chispa divina, ese gol del empate faltando tan poco para el final habla de ello.

No sé que es lo que mueve a tantos hinchas a denigrar al equipo de una forma casi fuera de la realidad. Y a muchos periodistas deportivos que se llaman riverplatenses colaborando con ello.

Las emociones negativas, oscuras, han ganado un lugar dentro de nuestra mente colectiva, hemos enfermado, psicológicamente hablando. El ataque a nuestro DT ya tiene todas las características del bullying. Ya no somos la mejor hinchada del mundo, algo ha pasado. 

Las agresiones que recibimos aquellos que intentamos razonablemente apoyar el actual proceso son dolorosas. No parece que perteneciéramos todos a la misma comunidad.

Ya no tiramos juntos del mismo carro. Y lo peor es que no somos conscientes de que en este juego perdemos todos, porque está energía negativa llega al equipo.

Muchas veces elegimos sufrir cuando están dadas las condiciones para no hacerlo. Es más, se considera un buen resultado terapéutico aprender a no sufrir de más. Los que podemos ver el vaso medio lleno rescatamos siempre lo positivo, y no por ello dejamos de hacer críticas constructivas. Ojalá seamos mayoría.

Vamos por más!

Ni viudas ni focas, simplemente hinchas.

Freud, creador del psicoanálisis, hablaba de dos fuerzas que se encuentran mezcladas, dentro de nuestro psiquismo, pudiendo prevalecer algunas veces una sobre la otra. Las llamaba pulsión de vida y pulsión de muerte. Concebía la pulsión de vida (EROS) como una tendencia hacia la cohesión y la unidad y, la pulsión de muerte (TÁNATOS), operando en la dirección opuesta, deshaciendo conexiones y destruyendo las cosas.

Así, podemos pensar que la pulsión de vida se caracteriza por generar, construir, avanzar, crear, sumar, amar.

En cambio, la pulsión de muerte tiene más que ver con el estancamiento, la destrucción, el odio, la inercia y la repetición de situaciones que llevan al sufrimiento.

Desde hace un tiempo se viene produciendo una división dentro de nuestra hinchada. Y si hablamos de división, hablamos de oposición y, en definitiva, de rivalidad. Esto quiere decir que ya no estamos todos unidos en contra del eterno rival, sino que estamos construyendo un enemigo dentro de nuestro propio grupo. El rival que vencer ya no está afuera, sino dentro.

Asi podemos asistir, en redes sociales mas que nada, al enfrentamiento entre las “viudas de Gallardo” y las “focas aplaudidoras”.

La palabra “viuda”, en sí misma, tiene relación con la muerte. Solo por eso podemos pensar que está más del lado de la pulsión de muerte, y, curiosamente, todo el accionar de estos hinchas lo confirma. La crueldad con la que atacan el actual ciclo Demichelis es llamativa, la crítica es destructiva, y el ensañamiento es en particular con el DT (cuando el cuerpo técnico tiene otros integrantes). Pareciera ser que, desde el vamos, está sentenciado a muerte todo aquél que ose reemplazar al Muñeco, en el afán de detener el tiempo para quedarse ahí, abrazados a la “Copa Eterna”. La idealización extrema también tiene relación con la muerte, porque todo ser humano vivo es imperfecto, comete errores y también puede fracasar. Esto habla a las claras de la dificultad que implica la continuidad después de un ciclo exitoso.

Frente a semejante manifestación de resistencia a lo nuevo, y más que nada por el grado de agresividad volcada en las formas de comunicación de este grupo de hinchas, surgen entonces los que intentan defender al actual DT, y no justamente porque aprueben todo lo que ven en la cancha. Alzan su voz en contra de la agresividad injustificada y las críticas despiadadas que no condicen con lo que siempre ha identificado al hincha de River, con esos valores que sostienen nuestro escudo y que siempre hicieron la diferencia con la hinchada de nuestro clásico rival: nuestra hinchada no abandona.

Asi es que las “viudas” vuelven a llevar las cosas al extremo calificando a este otro grupo de hinchas como “focas aplaudidoras”, ya que, según su visión, aplauden irracionalmente todo lo que hace la actual conducción del equipo. Las viudas proponen silbidos y en contraposición surgen aplausos.

Si tomamos la palabra “aplaudir” podemos ubicarla más del lado de la pulsión de vida. Aplaudimos aquello que nos da alegría, bienestar, que apreciamos y valoramos. Y si pensamos en la “foca” puede parecer un animalito bastante simpático, cuya evocación nos saca una sonrisa.

En definitiva, estamos asistiendo a una desmezcla pulsional dentro de esta gran mente que conformamos todos los hinchas que amamos a nuestro club. Pulsión de muerte y pulsión de vida enfrentadas en una oposición que solo resta energía a una unión cada vez más necesaria. La unión hace la fuerza, mezclémonos otra vez, seamos uno como siempre fuimos, todos para el mismo lado. Cuando las pulsiones se mezclan pueden convivir la pasión con las críticas, los silbidos con los aplausos, las canciones de aliento con el sufrimiento de ver jugar mal al equipo.

Todo en su justa medida, los extremos siempre traerán conflicto, sufrimiento y dolor.

Alejémonos de la dis-cordia (dis: separación; cordia: corazón = “separar corazones”). No separemos nuestros corazones.

Vamos por más!

PALADAR NEGRO, SILBIDO AZUL Y AMARILLO

Los silbidos a nuestro DT, por parte de algunos hinchas en el Monumental, no todos, no parecían espontáneos. No tenían esa naturalidad de lo que se va gestando por la frustración de malos resultados. Es más, tuvieron el sabor de los nuevos tiempos, de convocatoria por redes sociales, de forzamiento, de toxicidad que se va metiendo de a poco, como un veneno en la sangre. Mas que injustos, resultan insensatos (que carece de sensatez: buen juicio, prudencia, cordura, sentido común).

Nada espontáneo, nada digno, que tuvo una respuesta de nuestro DT a una altura que la pequeñez de algunos hinchas, de hoy en día, no puede comprender, ni podrá, mientras sigan siendo carne de cañón de la manipulación política (interna y externa) y periodística que sufre nuestro club.

Pero volviendo al hincha de a pie, ese que aguanta los trapos de verdad, ese que está mas allá de las internas y las redes sociales, que pone el amor por los colores por encima de todo, si bien justifica la ignorancia sobre la historia del club intentando comprender la necedad de algunos representantes de las nuevas generaciones, le duele ver indicios de degradación que lo ponga de igual a igual con el clásico rival. Cuando siempre fuimos mejores.

Esos silbidos destiñen de azul y amarillo, y eso es lo que duele. Porque nuestra hinchada no abandona ni abandonó nunca como siempre hicieron los de enfrente. Nuestra hinchada tiene paladar negro de verdad, porque exige cuando tiene que exigir y no a destiempo. No hace bullying (forma de violencia que consiste en llevar a cabo ataques verbales, emocionales, físicos o psicológicos repetidos con la intención de dominar o humillar a la otra persona) y eso es una diferencia enorme. En estos silbidos hay bullyng disfrazado de exigencia.

Inútil es llamar a recapacitar a las minorías necias, habrá que aprender a convivir con ellas, pero hasta que quede el último hincha de verdad en la tribuna, no nos daremos por vencidos.

Son tiempos donde el consumo (de redes sociales por ejemplo, entre otros) desplaza al amor. El amor requiere de responsabilidad y la falta de ambos nos lleva a quebrarnos con facilidad. Solo el amor, el respeto, la solidaridad, la consideración por el otro nos hace fuertes.

Y el amor, el respeto y el aguante son las verdaderas banderas de nuestra hinchada.

Vamos por mas!!

UN EQUIPO FRUSTRADO

La frustración es una respuesta emocional, que puede oscilar entre la ira y la decepción, que surge cuando no podemos alcanzar un deseo, un objetivo, sobre el cual venimos trabajando.

Puede haber muchas respuestas a esta frustración. La ideal sería sobreponerse y volver a intentarlo, aprendiendo de la experiencia.

Un equipo deportivo trabaja toda la semana para alcanzar el objetivo de ganar en las competencias. Se gana, se pierde, forma parte del juego. Pero ¿Qué pasa cuando un resultado a favor se ve afectado por una injusticia? ¿Cómo enfrenta un equipo esta frustración?

Y en relación con esto hay una repetición en la que cae nuestro equipo, que me parece importante considerar.

Una repetición (la misma respuesta, la misma actitud) que se dio tanto en el último clásico, como en el partido por Libertadores que se jugó contra Nacional en Montevideo.

En ambos partidos aparece una injusticia, un error arbitral, o como quieran llamarlo, y la respuesta del equipo fue la misma: caerse frente a esta situación. Como si la forma de tramitar la frustración fuera la resignación.

Con el clásico rival nos pasó, que, después de ese gol mal anulado, el quipo parecía sin reacción, como si la frustración hubiera acabado con sus fuerzas. Y el rival, empujado por la energía que da haber zafado de un gol que hubiera sido difícil de remontar, supo aprovechar ese desconcierto.

Lo mismo pasó con Nacional en Montevideo. La falta cometida sobre Aliendro, de rojo carmesí, y el revuelo con piña incluida a nuestro querido chileno, otra roja más no cobrada, parece haber sumergido al equipo en una dimensión desconocida. No podíamos reconocer al grupo que había jugado un gran primer tiempo.

Frente a una situación injusta, inmerecida, que frustra, que afecta emocionalmente, pareciera que el equipo en vez de unirse, se disgrega. Cada uno mastica su bronca por separado, cabezas bajas, no se miran, no se hablan, parecen resignados a una suerte que no están dispuestos a cambiar. Son segundos, tal vez, pero que generan una desconcentración que es aprovechada por el rival para sumar mas frustración.

Puedo no estar en lo cierto, el equipo de psicólogos de un club como River está en el día a día del equipo, y sabrán evaluar mejor estas cosas. Pero hace falta fortaleza mental para afrontar esas situaciones. Tal vez trabajar con dos o tres jugadores, de más experiencia, para que estén advertidos de estas complicaciones y tengan la capacidad de rearmar al equipo en el momento de confusión. Palabras claves que oficien de despertador, que conozcan todos y que los ayuden a reencontrarse. Mirarse para sostenerse unos a otros y no caer en el aislamiento.

River sabe que debe enfrentar siempre a mas de un rival. Nivelar para abajo es la aspiración de aquellos que solo se dedican a envidiar.

¡Vamos por más!

TODO UN HINCHA

Los colores por encima de todo. El escudo del amado club grabado en el alma y tatuado en la piel.
Sana locura, porque te da un lugar en el mundo, un hogar. Allí, donde nos sentimos alojados, donde pertenecemos. Donde nos encontramos.
Amor puro, amor eterno, que sabe sobrellevar enojos y tristezas. Que no sabe de abandonos, que acompaña y comprende. Y alienta.
Enzo Pérez dijo alguna vez que tuvo que trabajar con su ser hincha para no mezclarlo con el profesional.
Confieso que me enoje con el Enzo profesional cuando eligió irse de nuestro club; siempre he sostenido que si hay un problema entre dos partes la responsabilidad es compartida, nunca es de uno solo.
Pero jamás podré enojarme con el Enzo hincha, porque es fiel al ser riverplatense como nadie.
Nos seguiremos encontrando en cada grito de gol, en cada canción, en cada alegría, en cada abrazo millonario y en cada puteada, porque compartimos el mismo espacio, rojo y blanco, para siempre.


Gracias Enzo.


Vamos por más!

LOCURA Y TRAGEDIA

No es una tragedia perder un clásico, no nos volvamos locos. Un buen hincha sabe como afrontar estos malos momentos, sabe sobrellevarlos y reponerse para seguir.

Ni locos, ni trágicos. Ni pedir que rueden cabezas, ni autoflagelarse.

Madrid puso la vara muy alta, y sostener esa vara todo el tiempo es una tarea imposible. Se pudo hasta ahora por los malos manejos del rival de siempre, consecuencias claras de haber perdido ese partido histórico. Cinco años para reponerse no es poca cosa, habla a las claras del daño.

Y no está mal tener un mejor rival. Salir de la fantasía del Bernabéu eterno. Eso es imborrable, será motivo de canciones en las tribunas, seguirá haciendo más grande nuestra historia, pero hoy es hoy. Y ver la realidad, sacar la mochila de sostener eso, creo que va a ser muy saludable. Tener un mejor rival nos alivia, nos va a dar más vuelo, porque nos obliga a enfocarnos en el aquí y ahora.

Después están aquellos hechos bochornosos como un gol mal anulado, o esa patada asesina que no vio la roja. La cancha se inclina un poco en contra porque todos quieren bajar a River y con eso también hay que saber salir a jugar, más en un clásico. River siempre tendrá mas de un rival. Por eso tendrá que hacerse fuerte mentalmente, mas aún. Falta fortaleza mental y tener un mejor rival ayudará en eso. Dejar de sostenerse en la historia para construir una nueva historia. Lo conseguido será siempre el respaldo, pero la construcción es hoy.

Vamos por más.

MIEDO HINCHA

Finalmente habrá clásico. Nuestro glorioso club quedó primero en su zona de la Copa de la Liga y, los innombrables, cuartos en la suya. Clásico mata-mata.

Inesperado, no deseado, fuera de tiempo, la cuestión es que es así y hay que afrontarlo. Como dijo nuestro querido Colidio, no importa quien toque, River siempre saldrá a ganar.

Hay que reconocer que se sufre más con un clásico, y aparecen los miedos. Se duplica el deseo de ganar y, por consiguiente, el miedo a perder es mayor, y es muy difícil tomarlo con tranquilidad.

Pero lo que más me llama la atención es que, en esta oportunidad, leyendo hinchas en las redes, percibo demasiado miedo, tanto, que opaca el entusiasmo por ganar. Y también hay cierta necesidad de justificar ese miedo. Casi como si se prepararan para perder, porque hay condiciones dadas para eso.

¡Que grave error! El miedo es muy contagioso, mucho más que la seguridad. Se propaga de tal manera que tiñe todas nuestras neuronas de negro y genera una energía densa que nos impide ver la realidad. Y, al ser un miedo irreal, nos estresa y nos predispone mal.

¿Cuál es la realidad? Que somos mejores, que somos superiores y que solo un golpe de mala suerte, o un mal arbitraje podría dejarnos sin victoria.

Es necesario extirpar ese miedo de nuestras mentes. Los hinchas también jugamos, desde el lugar que estemos, y la energía que entre todos generemos tiene que ser luminosa, y ganadora. Todos unidos, todos formando una sola mente, todos deseando lo mejor, todos ganadores.

Vamos a ganar, porque tenemos todo para hacerlo. Y porque lo deseamos. Y porque lo merecemos. El deseo tiene que vencer al miedo, siempre.

Que no sea por nuestro miedo que se compliquen las cosas. Todo llega, los mensajes llegan, la energía llega. Nuestro equipo no es ajeno a esto. Tenemos que enviar mensajes de aliento y convicción.

Ya estamos jugando nuestro partido. Con seguridad, con certeza de la victoria. Dejemos el miedo del otro lado, donde por lógica, tiene que estar.

Vamos por mas!

EXIGENCIA RIVER

“Quiero aprovechar para decirle a la gente que nos apoye, a nosotros y al cuerpo técnico, porque los otros equipos quieren que el plantel esté roto y nosotros no podemos darle ese gusto, nosotros tenemos que estar juntos, apoyar al entrenador, acompañar como venimos haciendo y no darle de comer a ellos.”

Miguel Borja

Se escucha hablar mucho últimamente de la “exigencia River”, sobre todo en jóvenes hinchas que vivieron mas que otras, la era Gallardo.

Hay algo de irrealidad en esta “exigencia” de ganar siempre, de gustar siempre, porque no tiene en cuenta las probabilidades. Si se tira diez veces una moneda al aire es muy poco probable que las diez veces salga “cara”. Estos hinchas parecen querer desafiar hasta las matemáticas. Después de Madrid, tuvimos una seguidilla de partidos perdidos, y ni hablar de la final de la Libertadores 2019. Y eso parece ser “normal”, es imposible ganar siempre, gustar siempre y golear siempre.

Pero si es posible, como hinchas, apoyar siempre, acompañar siempre y analizar siempre desde la realidad objetiva (reconozco que es difícil pero vale la pena el esfuerzo). Y no estar solamente cuando el equipo nos da lo que la vida suele quitarnos. La felicidad constante también es un imposible, una irrealidad, una fantasía.

Miguel Borja, nuestro goleador y figura, lo dice muy claro: los otros equipos quieren rompernos. Cada equipo que nos enfrenta sabe que enfrenta al mas grande de Argentina y se juega una enorme satisfacción en ganarnos. Ganarle a River es único, no hay nada más. Es muy común ver a estos equipos, enfrentando a otros equipos, que no ponen ese plus que si ponen cuando enfrentan a River.

River tiene su peso, para los jugadores, técnicos y también para el hincha. Y para sostener esta responsabilidad, el pensamiento mágico no ayuda. Hay que ser razonables. Y respetar a las matemáticas.

Y no se trata solo de los otros equipos que nos quieren romper. Cada vez está mas claro que, en parte, el periodismo deportivo ha perdido objetividad y ganado en sensacionalismo. Y hay muchos periodistas que usan lo dicho por algunos hinchas para colaborar con bajarnos. Se ve que da muchas ganancias hablar mal de River. Y alimentar grietas hablando todo el tiempo bien de nuestros eternos rivales. Como si fuera conveniente equilibrar la balanza inventando ficciones.

Tenemos que ser conscientes que todo llega a los jugadores y al cuerpo técnico y que esto puede confundir e influye en rendimientos. Como hinchas tendríamos que ser un escudo para nuestro equipo y no sumarnos a las filas “enemigas”. No es posible que suceda que un gran representante de nuestra camiseta como es Nacho Fernández haya tenido que cerrar comentarios en una red social. Si llegamos donde llegamos es por inteligencia no por mediocridad. No nos dejemos usar por el gran comercio que rodea el futbol. Seamos inteligentes, sepamos cuidar lo nuestro. Dejemos de proyectar nuestra soberbia en el DT, porque la única soberbia es creernos dueños de la verdad, y la “exigencia River” es eso, pura soberbia disfrazada de merecimiento.

Seamos razonables y apoyemos, como nos pide nuestro goleador.

Vamos por mas!

EL ARTE DE LA GUERRA

“La mejor victoria es vencer sin combatir y ésa es la distinción entre el hombre prudente y el ignorante”.

Sun Tzu (El arte de la guerra)

“El tridente nos dio y mucho. Con ellos tres bien altos, ellos tenían que retroceder a cinco jugadores, y en alguna otra parte del campo nosotros teníamos dos jugadores de más para sentirnos cómodos”.

                                              Martín Demichelis (post partido vs. Táchira)

Después de la conferencia de prensa de nuestro DT, post partido frente a deportivo Táchira, algo me quedó bien claro: nuestro DT es un estudioso del contrincante y en función a eso plantea los encuentros. Para él es la prioridad.

Inmediatamente vino a mi cabeza el libro “El arte de la guerra” de Sun Tzu (un texto clásico chino de 1500 años de antigüedad) y pensé que muchos periodistas que critican al Micho por hacer algo diferente, tendrían que leerlo.

Hacer algo distinto es muy molesto, particularmente para los obsesivos. Y el mundo del futbol, desde Técnicos hasta periodistas y muchos hinchas está lleno de obsesivos resistentes al cambio.

Por suerte el Micho, no lo es.

EL ARTE DE LA MICHONETA

El libro menciona cinco factores importantes a tener en cuenta: Doctrina, tiempo, terreno, mando y disciplina.

Trasladando un poco al arte del juego que propone El Micho, se me ocurre:

Doctrina: Lograr que los jugadores sigan al DT sin temer por su reconocimiento, jueguen o no.

Tiempo: Sin temor al día o a la noche, al frio o al calor, al llano o a la altura. Integrando el yin y el yang en la tarea.

Terreno: Conociendo el terreno de juego, las distancias, si es fácil o difícil desplazarse.

Mando: Con sabiduría, sinceridad, benevolencia y coraje.

Disciplina: Con disciplina como organización, respeto por el lugar de cada uno, la experiencia, la juventud, la regulación y la entrega.

Y COMO DICEN ALGUNOS EXTRACTOS DEL LIBRO

“Todo el mundo elogia la victoria en la batalla, pero lo verdaderamente deseable es poder ver el mundo de lo sutil y darte cuenta del mundo de lo oculto, hasta el punto de ser capaz de alcanzar la victoria donde no existe forma.”

“Determinar los cambios apropiados, significa no repetir las estrategias previas para obtener la victoria. Para lograrla, puedo adaptarme desde el principio a cualquier formación que los adversarios puedan adoptar.”

“Cansa a los enemigos manteniéndolos ocupados y no dejándoles respirar. Pero antes de lograrlo, tienes que realizar previamente tu propia labor. Esa labor consiste en desarrollar un ejército fuerte, un pueblo próspero, una sociedad armoniosa y una manera ordenada de vivir.”

“Los expertos en defensa se esconden en las profundidades de la tierra; los expertos en maniobras de ataque se esconden en las más elevadas alturas del cielo. De esta manera pueden protegerse y lograr la victoria total.”

«Practica las artes marciales, calcula la fuerza de tus adversarios, haz que pierdan su ánimo y dirección, de manera que, aunque el ejército enemigo esté intacto sea inservible: esto es ganar sin violencia”.

“El arte de la guerra se basa en el engaño. Por lo tanto, cuando es capaz de atacar, ha de aparentar incapacidad; cuando las tropas se mueven, aparentar inactividad. Si está cerca del enemigo, ha de hacerle creer que está lejos; si está lejos, aparentar que se está cerca. Poner cebos para atraer al enemigo.»

¡Que lindo tener un DT inteligente, aunque sea incomprendido!

¡Vamos por mas!