Escuchar a nuestro DT es una invitación a la reflexión. De pronto, para el que sabe oír, el decir constante en redes, programas deportivos, streaming, se detiene frente a una palabra. Palabra llena, se dice en psicoanálisis, cuando tiene contenido, frente a la palabra vacía del bla, bla, bla.
La voz del Muñeco resuena, tiene peso. Detrás del espectáculo del futbol, detrás del velo de la idealización, pasan cosas. Y él se atreve a decirlas.
¿Pacto de caballeros? Hipocresía dijo, dos veces para que quede claro. Lo opuesto a sinceridad. Y, frente a eso, dijo también, la única defensa es saber quiénes somos y dejar que hablen. No beber del agua envenenada, dejarla correr.
Vivimos en tiempos donde la crueldad se disfraza de opinión. Y desde que el Muñe construyó su propia estatua, ha sido blanco de muchas opiniones malintencionadas.
Aprovechar la vida y aprender de la experiencia fortalece el espíritu. Y un espíritu fuerte no se detiene en la conveniencia.
Por eso ser DT de un club como River, un lugar que no escapa a los ojos del mundo, no solo requiere conocimiento sobre táctica, estrategia y técnica. Requiere de sensibilidad y fortaleza de espíritu para enfrentar la hipocresía social y denunciarla. Y solo alguien que ha trabajado sobre sí mismo puede soportar y sostener ese lugar.
Confiemos, escuchemos. Nuestro equipo está en buenas manos.
“Mejor pues que renuncie quien no pueda unir a su horizonte la subjetividad de su época” Jacques Lacan
De la mastantoneta al mastanticidio. Suena fuerte, pero así es y sin escalas. Las pasiones nublan la razón, especialmente en estas épocas en las que se aspira a vivir de las redes sociales. Las interacciones se multiplican manipulando emociones. Nada nuevo, de eso se nutre la publicidad y las campañas políticas, por ejemplo. Sin embargo, en lo vertiginoso del intercambio en redes, esta manipulación se torna más cruel y solapada.
Los jugadores de futbol, hoy en día, se han convertido en objetos del mercado. Ser objeto del otro no es una posición agradable. Hay un sometimiento que se oculta, en estos casos, tras grandes sumas de dinero y popularidad. Y todo, bajo una máscara de naturalidad que asusta.
Y, siguiendo las reglas del mercado, también se han convertido en objetos para los hinchas. Dejaron de ser seres sintientes para pasar a ser objetos de elevación o maltrato, según se conviertan o no en un alivio a este malestar que genera la cultura en la que vivimos hoy.
Así, de ser “joyas”, pasan a ser prescindibles sin solución de continuidad. Y de haber convertido un gol histórico frente a los innombrables, a ser un desagradecido que no merece consideración alguna. De ser el ídolo que se vistió de arquero con su casaca verde, a ser un viejo que camina el campo de juego y hay que descartarlo.
Seguramente esto ha pasado en todas las épocas, pero los extremos que se barajan en la actualidad asustan por su violencia.
Nadie hace un análisis razonable de todas las variables. Nadie habla de tramitar psíquicamente la frustración y el dolor que provoca quedar fuera de una competencia. Directamente las emociones se expulsan para que las procese quien se quema los ojos leyendo. Por eso se habla de generaciones de “cristal”, porque si enfrentan el dolor se quiebran, necesitan que las redes lo hagan por ellos.
Difícil ser DT también en estas épocas, ya que una de sus funciones es proteger al jugador del afuera, llámese periodismo, redes, críticas, etc.… cómo hacerlo si, según lo dijo el propio Muñeco, los jugadores jóvenes se prenden al teléfono apenas termina la práctica y ya no dedican ese tiempo a ver futbol. Algo también a analizar cuando se le exigen rendimientos al DT. En el club de la rivera, queda claro, que es mas fácil expulsar que analizar, no cometamos los mismos errores.
La rueda de la época está en marcha y sigue girando y hay que comprender sus vueltas. Las masas, representadas en menor escala por las redes sociales, se inclinan siempre a seguir las olas sin ofrecer resistencia. Por suerte siempre habrá en el rebaño “ovejas negras” que intenten algo distinto, que provoquen algún maremoto. Que no quieran dejarse llevar por el adormecimiento.
Apostemos por mas hinchas despiertos que dormidos.
Llamó mucho la atención la frase usada por nuestro DT para definir la última actuación del equipo por Libertadores frente a Universitario en el Monumental: “fuimos un equipo de dos caras”. Sonó fuerte, ya lo haya dicho consciente o inconscientemente en cuanto a lo que semejante expresión representa.
Popularmente tener dos caras refiere a falsedad o traición. ¿Se sentirá el DT traicionado en su transmisión? Después de ese gol recibido (y evitable), justo al finalizar el primer tiempo, nuestro equipo se desdibujó. Realmente el segundo tiempo parecía otro, sin ganas, sin empuje, sin fuerzas. Un equipo que traiciona los dichos del DT insistente en ganar más que en competir, como también lo dijo en conferencia de prensa. Un equipo que se traiciona a sí mismo al mostrar una imagen de impotencia: no puede reponerse a la adversidad e imponerse en momentos decisivos.
Un equipo que muestra dos caras debe cuestionar qué lado de su identidad prevalece. Por un lado, está esa fuerza avasalladora que domina partidos y entusiasma a la hinchada. Por otro, una abulia desconcertante que emerge, como si el peso de la historia del club fuera demasiado para cargar.
Algo más llama la atención: el equipo repuntó y tuvo buenas actuaciones después de las barbaridades que se dijeron sobre el Muñeco en un programa periodístico por alguien oculto tras máscara de gallo. Esas declaraciones nos unieron a todos en defensa de nuestro DT. Y jugadores y cuerpo técnico respondieron con juego y goles. Queda claro como la unión hace la fuerza. Pero, tres partidos después, los hinchas seguimos igual, dándolo todo, pero el equipo no, sumergiéndose otra vez en sus altibajos, dejando caer títulos que estaban al alcance de la mano.
Queda claro la influencia de lo emocional, que requiere de entrenamiento tanto como lo técnico. Y en este aspecto el rol del DT y del cuerpo técnico es fundamental, porque es su labor también la gestión emocional del grupo, la tolerancia a las frustraciones y la motivación para alcanzar los resultados. Todavía este grupo tiene una identidad a construir y eso lleva mucho tiempo. Falta para que podamos ver todos estos aspectos tras una sola cara.
El motor invaluable que es el apoyo de la hinchada, ya lo tienen y lo sienten en cada partido en el Monumental, en cada “banderazo” y en cada despedida cuando juegan en otros lugares por competencias importantes, como ahora, el mundial de clubes.
Tenemos un DT que tiene muy en claro la forma en que quiere que jueguen sus equipos. Mas allá de la táctica, la técnica y la estrategia, le da mucha importancia a la impronta psicológica con la que encara su juego. No se trata de ganar a cualquier precio, se trata de ganar respetando el ADN que lo identifica.
Dentro de la ética que lo domina, su foco está en los 90 minutos de juego, que los jugadores logren desplegar su máximo potencial y obtener así la diferencia con el rival. No contempla el impedir el juego del otro como única estrategia, sino en optimizar su propio juego para obtener la victoria. No contempla especular, hacer tiempo, cortar la fluidez de la competencia. Si hay que perder, que sea respetando sus convicciones.
Y dentro del conjunto de principios y valores que lo caracterizan, la definición de una competencia por penales no está en su horizonte. Ya sabemos que se ha convertido en un estigma para River las definiciones por penales. Si llegamos a esa instancia, ya los hinchas nos vamos despidiendo de alguna posibilidad de festejo y nos preparamos para la derrota. Pero… nos preguntamos al mismo tiempo por qué caímos en esa repetición.
La instancia de definición por penales forma parte de la competencia, y muchos equipos de nuestra liga juegan a llegar a esa instancia, a trabar el partido, a cortarlo, a fastidiar el juego como única estrategia para finalmente alcanzar los penales, lugar donde saben que la victoria puede ser posible (no asi en el campo de juego).
¿Por qué River no resuelve este tema? Podemos pensar que nuestra historia no se construyó en base a un juego inescrupuloso, con dirigentes que arreglan partidos, y pasando de ronda a base de llegar a instancias de penales. Esto define más el adn bostero, sostenido en un complejo de inferioridad respecto de nosotros. Como riverplatenses, sabemos muy bien quienes somos, cuales son muestras convicciones y nuestra personalidad riverplatense.
Nuestra personalidad es imposible de cambiar, no podemos convertirnos en otra cosa, nunca nos vamos a cruzar de vereda, pero si, podemos trabajar rasgos, hábitos, rigideces, que generen cambios que nos favorezcan.
En el caso de las definiciones por penales, resolver este problema requiere más que un cambio técnico; implica una transformación en la forma de abordar esta instancia como parte de la competencia. Esto incluye trabajar en la preparación psicológica de los jugadores, realizar entrenamientos específicos y reconsiderar cómo las definiciones por penales encajan dentro de la filosofía del club.
Mientras tanto, la hinchada, que ha demostrado una fortaleza y pasión incomparables, siente la frustración de ver a su equipo derrotado cuando aún existe un paso más a dar para llevarse la victoria. Si, los penales también pueden darnos la victoria. Si River logra integrar este aspecto como una herramienta más para alcanzar la gloria, podrá romper el estigma y consolidar su lugar como un equipo que acepta todas las instancias del juego.
La preparación para los penales no implica renunciar a la esencia del club ni a los valores que lo caracterizan, sino enriquecer su visión y ampliar las posibilidades para enfrentar este desafío en el terreno de juego. Al final, no se trata de abandonar lo que define a River Plate, sino de aceptar que cada competencia tiene múltiples dimensiones y que estar preparado para todas ellas es parte de lo que hace a un equipo verdaderamente grande.
Valoramos que nuestro DT tenga convicciones y trabaje en base a sus convicciones. Pero… ¿Cuál es el límite en que la convicción se convierte en terquedad? ¿Por qué la convicción nos está llevando a la frustración? Frustración que también siente el DT.
Estamos inmersos en una repetición y hay que resolverla. La preparación psicológica y técnica para los penales no solo abre la puerta a la posible victoria, sino que también representaría respeto hacia el hincha que espera otra actitud para esa instancia.
Se reían del Micho cuando hablaba de la imagen corporal… recordé eso cuando vi a algunos de nuestros jugadores ir hacia el punto del penal con la cabeza gacha.
Satisfacciones tan pequeñas como quienes las provocan. Así, un jugador rival, con características de personalidad de muy baja moral, casualmente identificado con los colores del clásico rival, logra su pequeña gran satisfacción tirando la piedra y escondiendo la mano, desplegando su pobre espíritu vaciado ya de posibilidades de elevación.
Lo que resulta inentendible es como nuestros jugadores caen en la trampa favoreciendo ciegamente el logro de ese retorcido goce, que se extiende, claro, a los periodistas teñidos de azul y amarillo, a presidentes de asociaciones inescrupulosas, etc, etc. que hoy celebraron nuestra derrota.
Pero, vamos a lo más importante: nuestro equipo y su incapacidad de hacerse valer, en la cancha, cuando tiene con qué. Puede ser que a nivel emocional pequen de inocencia, o de excesiva confianza. Es algo que a nivel psicológico debería ser analizado.
Cada equipo que juega contra River se prepara como si fuera a la guerra. Se entiende que, mucho mas en equipos de reciente ascenso, se trata de una vidriera imposible de dejar pasar. Jugar con nuestro equipo es hacerse ver, nuestros partidos son vistos en todo el mundo, y junto con ello, las posibilidades que pueden abrirse hacia el futuro. Se entiende y se felicita si saben aprovecharlo.
Lo que no se entiende es como River, aún, no se prepara para enfrentar esto. Porque esto es una repetición, Temperley, Riestra y ayer Independiente Rivadavia, son ejemplo de ello. Y si hay una repetición, entonces, hay que tomarla con mucha seriedad. Es un indicador que cualquier psi no puede dejar pasar.
Y es algo que excluye a la hinchada, porque después del partido de vuelta contra el Mineiro, superando todo lo existente hasta ese momento, garra, corazón, templanza y coraje son palabras que quedan cortas para definir al hincha de River.
El hincha de River sabe hacerse valer en la cancha, y los jugadores deberían seguir su ejemplo.
No hay palabras para describir todo el despliegue de amor, pasión, grandeza, verdadera grandeza, que mostró la hinchada de River, durante toda la semana que siguió a la derrota en Brasil, por copa libertadores, hasta la revancha en el Monumental.
Primero, reponerse de ver a nuestro equipo derrotado por errores propios que elevaron méritos del rival, para después empezar a jugar la revancha en nuestro estadio.
Después de 24hs de procesar el dolor que dejó ese cachetazo, el hincha de River comenzó a hacer todo lo que un buen hincha hace: dar una nueva oportunidad, nada es imposible.
Asi comenzó la unión, cada uno desde donde podía. Aquellos que organizaban el recibimiento del equipo en el estadio, aquellos que congelaban nombres del equipo rival en el frízer, aquellos que usaban palabras en latín para convocar no se que seres benéficos de otras dimensiones, aquellos que a través de las redes sociales se acompañaban unos a otros dando ese aliento que empuja a seguir.
La unión de los hinchas de River durante toda esta semana previa a quedar eliminados, fue, sinceramente, una muestra de que a esta hinchada no hay otra que la supere. La división entre “viudas” y “focas” quedó tan lejos, que parecía tan solo un mal recuerdo: cuando hay que juntarse, allá estamos todos.
Y este partido lo ganamos por goleada. Lo que se vio en el Monumental con la entrada de los equipos no tiene precio, ni rival, ni historia. Es único. Es River.
Y exige un respeto y consideración soberana por parte de aquellos que se ponen nuestra camiseta.
Y también por parte del periodismo envidioso que festejó hoy que el Muñeco haya quedado afuera. La envidia que despierta Gallardo es tan grande como su estatua. Pero allá ellos, tan pequeños en su estatura profesional.
Borja, querido, te amamos y respetamos, jugaste, te moviste, pero hacer tiempo y reaccionar asi con un compañero en el partido más importante del año, te hace indigno de la camiseta. Tendrás que repararlo.
Chileno, querido, jugaste, te moviste, pero si querés llorar en el hombro del Muñe, sacate primero la camiseta que tenías puesta del Mineiro. No le faltes el respeto a la hinchada.
DIGNIDAD, esa es la palabra que no hay que olvidar.
Y esta hinchada tiene dignidad y espera lo mismo de jugadores, cuerpo técnico y dirigentes.
Intento imaginar como sería estar siempre en la cresta de ola, en un eterno surfear, allá arriba, desconociendo lo que está abajo, la playa, los pies en la arena, los pies en el barro.
Intento imaginar y es imposible, porque eso no existe. La vida es un sube y baja, un ir y venir, un estar en equilibrio cuando nos ayuda la suerte, y trabajamos para ello.
¿Qué es creer? Dar algo por cierto, por verdadero, aunque no podamos comprobarlo, aún. No podemos creer en ganar siempre, en estar siempre en la cresta de la ola, pero sí podemos creer en que algo se puede dar si existe un 50% de probabilidad de que así sea, sabiendo que tenemos un 50% en contra, y considerándolo como posible.
Estamos con los pies en el barro, pero tenemos el 50% de probabilidad de estar en la cresta de la ola si surfeamos bien, o aún, si surfeamos mal, ese 50% no nos lo puede sacar nadie.
La moneda está en el aire y tenemos que ELEGIR de qué lado QUEREMOS que caiga. Y después CREER en que puede ser. Pero tenemos que elegir, es la única forma de ayudar a la suerte y a nosotros mismos.
Desde nuestro lugar de hinchas no podemos hacer otra cosa. El cuerpo técnico y el equipo sí pueden hacer más, pero son los primeros que tienen que ELEGIR y CREER en lo que eligieron, y prepararse para dar lo máximo de sí mismos.
Esperemos que, como nosotros, elijan creer en qué se puede revertir el resultado. Y, por supuesto, trabajen para ello. Con pasión y alegría. Y con grandeza, por sobre todas las cosas.
Ahora resulta que los periodistas “bosteros” encuentran en Almirón al “Guardiola” latinoamericano. Y todos nos preguntamos, entonces, por qué lo dejaron ir del club de la rivera.
La búsqueda de alivio en el representante televisivo de la bostería, se aferra desesperadamente a cualquier resultado de nuestro club que tape la ausencia de participación en torneos internacionales que sufren los de azul y amarillo. Que nadie recuerde que quedaron fuera de la Copa Sudamericana. Mejor hablemos de un Gallardo que no parece Gallardo y llenemos el espacio de perlas descoloridas e inútiles.
Y como si eso fuera poco, la cábala de estos “comunicadores”, ahora, es insistir con sorna en que River es el favorito, decirlo hasta el hartazgo, con énfasis y tenacidad, intentando con su pensamiento mágico, revertir la realidad de que sí lo es. “Quemarlo”, aferrándose a la ilusión de que tienen el poder para lograrlo. Los pactos con el diablo se pagan, todo vuelve, pero se ve que, a pesar de Madrid, aún no comprenden estas cosas.
Minimizan las agresiones que recibió nuestro equipo por parte de los hinchas chilenos, como parte del folclore del fútbol. Ni mencionaron las piedras, monedas y encendedores que volaron pre y durante el partido. No se puede creer que personas que estudiaron para informar con la mayor objetividad, hoy muestren con descaro su camiseta al tiempo que creen ocultarla. No existe para estos personajes la ética profesional, ni saben de qué se trata.
Pero, como siempre, no cuentan con nuestro aguante. Los hinchas de River estamos curtidos y tenemos espalda para soportarlos sin pestañear. Sabemos con quien estamos tratando.
Y seguiremos adelante, unidos frente a todos los que quieren vernos derrotados. Porque si señores!! River Plate siempre es el favorito!!
Causa un poco de gracia el desconcierto de algunos periodistas deportivos respecto de lo que está mostrando nuestro querido DT Marcelo Gallardo. El rendimiento del equipo, sus declaraciones, su aplomo, su certeza.
“Está irreconocible”, “ese no es Gallardo, es el primo” … que maravilloso todo esto que, como siempre, genera el Muñeco. Desde el vamos, River Plate es diferente a la media. Y nuestro DT, como fiel representante del club, no podría ser de otra manera.
Evidentemente estos periodistas no saben escuchar. Él lo dijo claramente: “he venido renovado”, “tomar distancia nos hace ver las cosas de otra manera”, “esta es una nueva etapa”. No comprendo de que otra forma se pueden decir estas cosas, el problema esta entonces, en cómo se reciben o interpretan. O en cómo se aceptan o entienden los cambios.
Crecer linealmente en relación con el paso del tiempo es una cosa. Evolucionar es otra.
Evoluciona aquel que crece en una espiral ascendente, buscando los cambios que ayuden a crear, a construir, a generar algo nuevo y bueno, para sí mismo y para otros.
El Muñe evoluciona, constantemente, como digno representante de un club que va en la misma dirección. Difícilmente esto puedan entenderlo quienes esperan siempre lo mismo, quienes creen que todo debe permanecer igual.
Y que curioso que estos periodistas se reconozcan simpatizantes del clásico rival… No podría ser de otra manera. Estaban esperando lo mismo, lo conocido y, por ello, manejable, y no saben qué hacer con alguien que, sin duda, ha cambiado porque ha evolucionado. Algunos le dicen “aura” y no todos saben leerla.
River es diferente y sus referentes confirman la regla.
Da gusto escuchar a nuestros últimos dos DT, no solo con el corazón rojo y blanco, sino con la decisión de siempre dar lo mejor de si por el club.
Por un lado el DT saliente, priorizando lo mejor para el club y por eso alejándose, con ya un nuevo proyecto en marcha. Requerido por un importante club, continuando con su carrera, superando ya la tristeza de dejar un sueño pero con otro, que surge inesperadamente, en pleno avance. Felicitaciones y éxitos en esta nueva empresa Micho! Siendo un hincha más de nuestro club no podemos no desearte lo mejor.
Y por otro lado nuestro DT entrante, otro hincha y gran referente del club, que ha vuelto distinto, con sus fuerzas renovadas. Él mismo lo dijo, alejarse un poco hace ver las cosas de otra manera.
En principio se lo ve mas maduro, enraizado, pies en tierra y mente precisa. Con objetivos claros. Ya no es ese afán por hacer historia en este club tan grande, eso ya lo hizo en su primera etapa. Ahora es otra historia y no quiere dormir sobre los laureles que supo conseguir. Quiere seguir construyendo, generando, haciendo mas grande aún a River Plate, por encima de su propio nombre.
Es digno de destacar que alguien que creímos que lo hizo todo, puede ir por más. Es un ejemplo. River sigue dando ejemplos de vida, de lucha, de amor incondicional, de trabajo.
Ojalá las nuevas generaciones que creen que se puede manejar un club por redes sociales, que se puede hacer historia por twitter, tomen nota de esto. Hay que poner el cuerpo para conseguir algo grande. Y el alma. Y el Muñeco lo hizo y lo sigue haciendo.