Los que fracasan al triunfar

Seguimos pensando y repensando qué le pasa a nuestro equipo. Qué le viene pasando desde hace tiempo y se ha profundizado hoy, acentuando una negatividad que se contagia a la hinchada. Entonces… todos negativos.

Así, si miramos un poco las redes sociales, o nos escuchamos entre nosotros, todos los vinculados al mundo River aparecemos quejosos, tristes, esperando caer un poco más aún. La negatividad es contagiosa. Surge de adentro del club, no surge del vasto mundo hincha, siempre creativo, alentando, cantando, concurriendo a la cancha, manifestando su alegría y su disconformidad. Los hinchas no somos negativos, nos contagiamos de la negatividad que transmite el equipo. Salimos a la cancha a perder, porque eso es lo más seguro. Cualquier otro resultado está aferrado a una ilusión, más que a una realidad.

Freud hablaba de “los que fracasan al triunfar”, para referirse a personas que, tras alcanzar un éxito muy deseado, no pueden extender la felicidad en el tiempo, no pueden seguir avanzando, reaccionan negativamente al logro y no pueden permanecer en el deseo que impulsó esa meta alcanzada. La explicación que da el padre del psicoanálisis a esto, a grandes rasgos, es que, en algunos casos, el éxito activa un sentimiento inconsciente de culpa por haber ido mas allá de quienes nos precedieron, o más allá de lo esperado o aceptado por otros. ¿Recuerdan a Di María lesionándose siempre antes de definiciones importantes? Bueno, eso. Tal vez podemos incluir en esta categoría a Bustos en este momento.

Pero volviendo a triunfos y fracasos, llama mucho la atención que se escuche últimamente y bastante generalizado, que el problema es Madrid. Que hay que dejarlo atrás, que no podemos aferrarnos a eso, etc., etc. Entonces… ¿fracasamos al triunfar? ¿la culpa de ser superiores al resto del futbol argentino puede estar traicionándonos?

Respecto a esto podemos pensar otra teoría. No pudimos avanzar sostenidos en el deseo que impulsó Madrid, no por sentimientos inconscientes de culpa, sino porque somos UNO contra TODOS. Y cuando decimos TODOS es TODOS.  Desde contrincantes hasta periodistas, árbitros, asociaciones de futbol argentinos, hinchas de otros clubes. Sobre todo, los innombrables y sus aliados. Todos hacen fuerza por borrar un hecho histórico irrepetible, justamente por eso, porque no hay forma que se repitan esas coordenadas, de la forma en que sucedieron y su desenlace, jugando en otro país y GANANDO al clásico rival. Y todos nos quieren empujar al abismo porque no soportan ver lo pequeños que quedaron frente a semejante epopeya.

SOMOS RIVER.

No nos dejemos empujar al precipicio. Giremos, enfrentemos a TODOS, y volvamos a nuestra esencia madrileña. Toda culpa necesita de un castigo, pero NO HAY CULPAS que calmar, somos superiores, asumámoslo y dejemos de castigarnos. Sostengamos la gloria de Madrid construyendo un presente que lo contenga, no que lo excluya (porque eso calma a las fieras).

Dentro de nuestro club algo pasa, algo se ha negativizado. Ayudemos, no sostengamos eso, no trabajemos para el enemigo.

¡Riverplatenses unidos! ¡Vamos por más!

MEDITEMOS

MANTRAS (sagradas palabras de poder)

Hay teorías de la física que sostienen que todo en el universo es vibración, luz y sonido. Que si logramos vibrar con un sonido, nos estaremos conectando con algo superior a nosotros mismos.

Culturas antiguas han usado el sonido como vía de sanación a través de la meditación y sostenían la creencia de que el universo nació del sonido: “en el principio era el verbo», sin ir más lejos, menciona en su inicio el Evangelio según San Juan.

Creo en el valor de la palabra y también, la influencia del sonido de cada una de ellas. El cómo decimos también señala el cómo llegamos al otro.

Asi que, sin más, lo que propongo es un mantra que nos ayude a enviar el sonido y la vibración más poderosa para este universo que conformamos entre todos, el universo River.

RIIIIIIIIIVEROMMMMMM

Cerramos los ojos, respiramos profundo, visualizamos una luz blanca y roja que nos envuelve y mantramos: riiiiiiiiiverommmmm riiiiiiverommmmmm (River OM)

Especialmente durante el día que nuestro equipo tiene que salir a la cancha, local o visitante, acompañemos con nuestra energía y nuestro poder. Mantremos y conectemos con nuestro universo dando lo mejor de nosotros mismos. Sin pensar en nada más.

Somos un jugador mas, hagamos nuestra parte.

SOMOS DIFERENTES

Causa un poco de gracia ver el esfuerzo de algunos periodistas deportivos para instalar un “relato” (respecto del club de la mitad menos unos cuantos), que intenta convertir en virtud, actitudes de juego que muy lejos están de serlo.

Se los ve hacer su editorial, concentrados, circunspectos, se nota que tuvieron que romperse la cabeza para lograr construir una ficción heroica en base a una realidad bastante pobre, deportivamente hablando.

Elogian el llegar a una final sin ganar un solo partido como una epopeya comparable con la del Rey Leónidas y los 300.

Elogian el hacer tiempo como un recurso digno, dándole un toque de genialidad. Y no hablamos de hacer tiempo jugando, tocando la pelota, defendiendo. Hablamos de hacer tiempo porque una brisa provocada por un roce con el rival los derribó provocando tumbos interminables, en una actuación merecedora del Oscar. Pueden revolcarse de un arco a otro, sin vergüenza, frente a la atónita mirada del equipo contrario.

Y lo peor, estos periodistas, ensalzan la actitud de burlar al rival, de provocarlo, haciendo apología del juego sucio, en un intento de transformarlo en vuelo deportivo. Maravilloso, dicen, a ese jugador lo quiero en mi equipo… Nooooo, a ese jugador aún tan joven, es importante enseñarle que respetar al rival te hace mejor deportista, y mejor persona.

En fin, si, somos diferentes.

Nada de esto nos representa.

Nuestro relato lo construyen las 86000 almas que, cada partido, van al Monumental a alentar al equipo. Y los que se suman desde todas partes del mundo, acompañando, siempre, como si fuéramos un solo cuerpo, como ese jugador más que somos. Con la grandeza que nos caracteriza.

Nuestro relato lo construyen los jugadores, mostrando su juego en la cancha, respetando al rival y ajustándose a las reglas.

No necesitamos relatos ajenos construidos en los medios de comunicación.

SI, SOMOS DIFERENTES.

SI, SOMOS LA MEJOR HINCHADA DEL MUNDO.

SI, SOMOS RIVER PLATE.

concentrados en nosotros

Es muy difícil, a veces, no mirar lo que hace el vecino. Mucho más si tenemos alguna rivalidad, por cualquier razón que sea.

Aquello que deseamos conseguir con todo nuestro ser y, resulta que el vecino lo alcanza, y a nosotros nos toca esperar. Porque no hicimos las cosas muy bien, porque la suerte se fue con el vecino, por lo que fuere.

Entonces surge la bronca, el enojo y eso se transforma en dolor y el dolor en sufrimiento. Y el sufrimiento en detención porque nos olvidamos de nuestro proyecto, de seguir trabajando en él, de las otras metas a conseguir, también importantes para darle sentido a nuestra existencia. Para construir un camino distinto al del vecino. Porque somos diferentes, tenemos otra forma de llegar.

Nos olvidamos de todo por mirar lo que hacen los otros, tomados por emociones negativas que no le hacen daño más que a nosotros mismos.

Hay cuestiones que son inevitables, no podemos no mirar. Pero sí podemos darle menos tiempo, menos lugar y menos importancia al rival innombrable y volver rápidamente a enfocarnos en lo nuestro. Porque nadie puede hacer nuestra parte por nosotros.

No podemos meternos en la mente del otro para forzar una equivocación, pero si podemos trabajar en nuestra mente para alcanzar los objetivos que nos propusimos.

Como hinchada nuestra mente es poderosa y es un jugador más que NO puede jugar en contra de si mismo, de su propio club, de su propio equipo. Entonces pongamos nuestra energía en superar los obstáculos, dejarlos atrás, y avanzar decididos, confiados y alegres hacia nuestros objetivos.

Además nosotros…

(continua posteo anterior)

No transamos con la oscuridad.

No vibramos con los grises.

No hacemos pactos con el diablo (magias de todo tipo).

Construimos nuestro destino y aceptamos si el resultado no es acorde a nuestro esfuerzo.

Somos Obi Wan Kenobi, estamos del lado de la luz.

Siempre.

Nuestra mente colectiva

Sostengo la teoría que, entre todos, conformamos una gran mente colectiva. Y esa mente se alimenta de todos nuestros pensamientos, emociones, sentimientos, que nos despierta el club de nuestros amores.

Cada uno aporta lo suyo. Pero si algo es claro, es que las emociones negativas pueden tener la capacidad de teñirlo todo. Piensen en un grupo de amigos, todos contentos hablando de sus vidas, de sus proyectos, y viene ese amigo amargo, siempre negativo, que no puede ver nada bueno de la vida. ¿Y qué pasa? Alguno se empieza a preocupar por él, intenta cambiarle la onda, pero poco a poco se van contagiando… silencio, densidad, algo se va tornando oscuro.

Las emociones negativas son un peligro para la mente de este colectivo riverplatense. Son contagiosas. El miedo a perder es terrible, nos convierte en perdedores antes de jugar. Otra cosa es saber perder, aceptar una derrota porque es imposible siempre ganar. Pero hay derrotas que se sustentan en el miedo, y hay derrotas que tienen mas que ver con lo que tiene que pasar, el destino o la suerte. Muchas veces el resultado no tiene nada que ver con el juego.

Por eso, alimentemos esta mente con el deseo de ser grandes, mas allá del resultado. Con el deseo de ser dignos de esta camiseta. Con el deseo de ser respetables, éticos, justos. Eso nos convertirá como hinchas en ganadores, y eso es lo que le transmitiremos a nuestros jugadores, técnicos y dirigentes.

Primero el club, después…

Los Hinchas!!!! Y después todo lo demás.

¿Por qué? Porque los hinchas somos el alma del club, el corazón que lo hace latir, la sangre que lo alimenta, el aire que lo oxigena.

Sin hinchas no hay club. No importa si somos uno, diez o 100.000, somos quienes ponemos el cuerpo, la pasión, la emoción, quienes sufrimos y nos alegramos.

Somos los que empujan y reclaman. Los que sostienen en el tiempo, generación tras generación, a través de una transmisión profunda y arraigada. De abuelos y abuelas a nietos, de tías y tíos a sobrinos, de padres y madres a hijos. Todos familia, todos hermanados por los colores que nos representan.

A la gran hinchada riverplatense Salud! Por su lucha, constancia, por los laureles que supimos conseguir y por las derrotas que supimos soportar. Sin gas pimienta, sin chicanas y con la frente tan alta como siempre.