
Los silbidos a nuestro DT, por parte de algunos hinchas en el Monumental, no todos, no parecían espontáneos. No tenían esa naturalidad de lo que se va gestando por la frustración de malos resultados. Es más, tuvieron el sabor de los nuevos tiempos, de convocatoria por redes sociales, de forzamiento, de toxicidad que se va metiendo de a poco, como un veneno en la sangre. Mas que injustos, resultan insensatos (que carece de sensatez: buen juicio, prudencia, cordura, sentido común).
Nada espontáneo, nada digno, que tuvo una respuesta de nuestro DT a una altura que la pequeñez de algunos hinchas, de hoy en día, no puede comprender, ni podrá, mientras sigan siendo carne de cañón de la manipulación política (interna y externa) y periodística que sufre nuestro club.
Pero volviendo al hincha de a pie, ese que aguanta los trapos de verdad, ese que está mas allá de las internas y las redes sociales, que pone el amor por los colores por encima de todo, si bien justifica la ignorancia sobre la historia del club intentando comprender la necedad de algunos representantes de las nuevas generaciones, le duele ver indicios de degradación que lo ponga de igual a igual con el clásico rival. Cuando siempre fuimos mejores.
Esos silbidos destiñen de azul y amarillo, y eso es lo que duele. Porque nuestra hinchada no abandona ni abandonó nunca como siempre hicieron los de enfrente. Nuestra hinchada tiene paladar negro de verdad, porque exige cuando tiene que exigir y no a destiempo. No hace bullying (forma de violencia que consiste en llevar a cabo ataques verbales, emocionales, físicos o psicológicos repetidos con la intención de dominar o humillar a la otra persona) y eso es una diferencia enorme. En estos silbidos hay bullyng disfrazado de exigencia.
Inútil es llamar a recapacitar a las minorías necias, habrá que aprender a convivir con ellas, pero hasta que quede el último hincha de verdad en la tribuna, no nos daremos por vencidos.
Son tiempos donde el consumo (de redes sociales por ejemplo, entre otros) desplaza al amor. El amor requiere de responsabilidad y la falta de ambos nos lleva a quebrarnos con facilidad. Solo el amor, el respeto, la solidaridad, la consideración por el otro nos hace fuertes.
Y el amor, el respeto y el aguante son las verdaderas banderas de nuestra hinchada.
Vamos por mas!!
