EL ARTE DE LA GUERRA

“La mejor victoria es vencer sin combatir y ésa es la distinción entre el hombre prudente y el ignorante”.

Sun Tzu (El arte de la guerra)

“El tridente nos dio y mucho. Con ellos tres bien altos, ellos tenían que retroceder a cinco jugadores, y en alguna otra parte del campo nosotros teníamos dos jugadores de más para sentirnos cómodos”.

                                              Martín Demichelis (post partido vs. Táchira)

Después de la conferencia de prensa de nuestro DT, post partido frente a deportivo Táchira, algo me quedó bien claro: nuestro DT es un estudioso del contrincante y en función a eso plantea los encuentros. Para él es la prioridad.

Inmediatamente vino a mi cabeza el libro “El arte de la guerra” de Sun Tzu (un texto clásico chino de 1500 años de antigüedad) y pensé que muchos periodistas que critican al Micho por hacer algo diferente, tendrían que leerlo.

Hacer algo distinto es muy molesto, particularmente para los obsesivos. Y el mundo del futbol, desde Técnicos hasta periodistas y muchos hinchas está lleno de obsesivos resistentes al cambio.

Por suerte el Micho, no lo es.

EL ARTE DE LA MICHONETA

El libro menciona cinco factores importantes a tener en cuenta: Doctrina, tiempo, terreno, mando y disciplina.

Trasladando un poco al arte del juego que propone El Micho, se me ocurre:

Doctrina: Lograr que los jugadores sigan al DT sin temer por su reconocimiento, jueguen o no.

Tiempo: Sin temor al día o a la noche, al frio o al calor, al llano o a la altura. Integrando el yin y el yang en la tarea.

Terreno: Conociendo el terreno de juego, las distancias, si es fácil o difícil desplazarse.

Mando: Con sabiduría, sinceridad, benevolencia y coraje.

Disciplina: Con disciplina como organización, respeto por el lugar de cada uno, la experiencia, la juventud, la regulación y la entrega.

Y COMO DICEN ALGUNOS EXTRACTOS DEL LIBRO

“Todo el mundo elogia la victoria en la batalla, pero lo verdaderamente deseable es poder ver el mundo de lo sutil y darte cuenta del mundo de lo oculto, hasta el punto de ser capaz de alcanzar la victoria donde no existe forma.”

“Determinar los cambios apropiados, significa no repetir las estrategias previas para obtener la victoria. Para lograrla, puedo adaptarme desde el principio a cualquier formación que los adversarios puedan adoptar.”

“Cansa a los enemigos manteniéndolos ocupados y no dejándoles respirar. Pero antes de lograrlo, tienes que realizar previamente tu propia labor. Esa labor consiste en desarrollar un ejército fuerte, un pueblo próspero, una sociedad armoniosa y una manera ordenada de vivir.”

“Los expertos en defensa se esconden en las profundidades de la tierra; los expertos en maniobras de ataque se esconden en las más elevadas alturas del cielo. De esta manera pueden protegerse y lograr la victoria total.”

«Practica las artes marciales, calcula la fuerza de tus adversarios, haz que pierdan su ánimo y dirección, de manera que, aunque el ejército enemigo esté intacto sea inservible: esto es ganar sin violencia”.

“El arte de la guerra se basa en el engaño. Por lo tanto, cuando es capaz de atacar, ha de aparentar incapacidad; cuando las tropas se mueven, aparentar inactividad. Si está cerca del enemigo, ha de hacerle creer que está lejos; si está lejos, aparentar que se está cerca. Poner cebos para atraer al enemigo.»

¡Que lindo tener un DT inteligente, aunque sea incomprendido!

¡Vamos por mas!

MAS QUE UNA COPA

No solo se gano la Supercopa Argentina y se sostuvo el invicto en la Copa de la Liga. Hubo algo más importante aún, se terminó con una repetición que nos estaba haciendo sufrir: el bajón de los segundos tiempos.

La frustración que eso nos provocaba, la incertidumbre, la imposibilidad de entenderlo, nos llevaba a la necesidad de hablar, hablar y hablar para encontrar la lógica de lo que estaba pasando. Las redes sociales explotaban de preguntas y eso es maravilloso cuando se refieren a cada uno de nosotros y no a la mera búsqueda de culpables. Solo las preguntas bien dirigidas nos pueden sacar de la repetición.

Es notable como, en algunas ocasiones, repetimos actos que nos provocan sufrimiento, frustración, haciéndonos chocar una y otra vez con la misma piedra, como un patrón de comportamiento del que no podemos salir. Es algo inconsciente y solo cuando podemos detectarlo, y hacernos alguna pregunta al respecto, tenemos la posibilidad de hacer algo con eso. Mientras tanto habita el reino de lo desconocido y ajeno.

Como parte de esta mente colectiva, que formamos entre todos, como hinchada, participamos de las repeticiones, colaboramos con ellas. Es materia de investigación el cómo, pero no nos puede ser ajeno todo lo que pasa con aquello de lo que formamos parte con tanta pasión.

Nos pasó con el perder de visitantes y nos pasó ahora con los segundos tiempos inciertos que precipitaban empates frustrantes. Y el poner el foco ahí, en lo que perdemos, no en el récord de triunfos de local ni en invicto de este campeonato, repeticiones también, pero que nos reconfortan y que, curiosamente, se daban al mismo tiempo. ¿Tendremos una mente demasiado atenta a lo negativo, tanto, que nos impide ver lo bueno que al mismo tiempo nos sucede? ¿Necesitamos siempre la satisfacción de la queja?

Todo es materia de investigación, lo importante ahora es que SALIMOS DE LA REPETICIÓN DE UNA FRUSTRACIÓN como los grandes campeones que somos. De esto también es importante darse cuenta.

VAMOS POR MAS.

Equipo de mentira

Clásico 25/02/2024

Iba a titular el post “equipo chico” pero me pareció una falta de respeto a los equipos de menor estructura, que se merecen todo el respeto del mundo cuando salen a la cancha de igual a igual con el que les toque.

Equipo de mentira son estos equipos “grandes” que se creen superiores, cuando no lo son, que se sostienen en un discurso inventado por el periodismo, que se olvidaron de lo que es salir a ganar y que terminan festejando un empate como si fuera el máximo logro por conseguir.

Esta bien, convengamos que un empate con River no es poca cosa, un equipo de verdad, sostenido por una historia de verdad que supo superar momentos difíciles sin dejar de crecer nunca.

Estamos tan lejos, tan difíciles de alcanzar, que si miran para arriba ya nos perdieron de vista. No vamos en tren, vamos en avión. Pero siempre con respeto hacia el rival, respeto que no solemos recibir de la misma manera. Fue necesario que nuestro querido Borja le recuerde al rival que, si quieren ser grandes, tienen que jugar como grandes.  

Nuestro equipo sigue creciendo, con cambios, con jugadores nuevos que necesitan tiempo para conocer River, con jugadores conocidos que lo siguen dando todo.

Todavía falta. Falta ese plus que solo se consigue con el tiempo. Ser una sola mente, un solo cuerpo, jugar de memoria, que se instalen caminos mentales compartidos en cada uno de todos los que conforman el equipo, incluidos suplentes y cuerpo técnico. Cada uno con su lugar, pero con y en el equipo.

En ese sentido un tirón de orejas para Barco, demasiado insistente en hacer su gol, olvidando asi al conjunto.

El tiempo sigue siendo lineal, al menos en esta dimensión. Temple para soportarlo, tolerancia para respetarlo y visión de conjunto. Para nosotros también como hinchas.

Vamos por más.

Desequilibrados

Mientras observaba la ovación de la hinchada al gran “Trapito” Barovero, muy merecida, por cierto, no podía dejar de pensar en Armani. Me preguntaba si, después de inclinar tanto la cancha hacia el arco contrario, nuestro arquero iba a tener que hacer un trabajo extra para concentrarse en su propio arco. Y creo que algo pasó, porque después de venir con un nivel altísimo, en el partido contra Banfield, el Pulpo no brilló tanto.

Me conmovieron las palabras de Barovero al finalizar el partido, porque se jugaba mucho más para él que el reconocimiento del mundo River. Me arriesgaría a decir que esa fue su despedida. Aunque siga jugando muchos años más, su partido despedida fue ese. Extrañó mucho esa cancha y esa hinchada, lo dijo casi con lágrimas en los ojos. Lo sabemos Trapito, la hinchada y la cancha de River son únicas en el mundo y lo serán por siempre. Y este reconocimiento también será por siempre.

Pero aún así, no podía dejar de pensar en Armani y, en cuanto, nosotros como hinchada, desequilibramos los arcos.

El Pulpo es nuestro capitán, un referente en el equipo actual. Siempre correcto, siempre humilde, siempre moderado, un gran jugador y líder. Y como cualquier jugador de ese nivel, mundialista, debe tener mucho trabajo sobre sus emociones. Pero hay momentos y momentos, y ayer quedó opacado por nuestra idolatría. Y eso se vio en su juego.

Cada vez llego más a la conclusión que tenemos un poder como hinchada del que no somos conscientes. Ayer se vio como inclinamos la cancha, para el lado contrario. Seguramente Trapito nos quiso regalar lo mejor que puede dar, su maestría, el recuerdo en vivo de sus mejores actuaciones en el club. Pero estaba en el otro arco, pequeño detalle.

Se viene el máximo desafío, el clásico. Acompañemos a nuestro equipo y usemos nuestro poder para inclinar la cancha a nuestro favor. Por una semana por lo menos, guardemos críticas, lamentos, viudeces y otras yerbas, para que aflore solo el poder de nuestro amor.

Juntos somos más.

Encaprichados

El camino del justo medio.

Qué difícil es encontrarlo, pero vale la pena el esfuerzo, porque los problemas, los sufrimientos, los conflictos, siempre habitan en los extremos. O la falta, o el exceso, siempre terminan siendo el caldo de cultivo de los dolores de la vida.

Nuestro querido Barco cometió un exceso, terminó a la deriva y era necesario que el DT lo condujera a buen puerto para volver a zarpar. Creo que Demichelis conoce mucho sobre la psicología del jugador, hizo una buena lectura de la situación y tomo las decisiones que correspondían teniendo en cuenta, entre otras cosas, la emocionalidad del momento.

No es tarea fácil. Le pedimos a los jugadores personalidad, fortaleza yoica, velocidad de reacción, amor propio, carácter, y al mismo tiempo humildad, compañerismo, conciencia de equipo, cero ego. Lograr un equilibrio entre todos estos aspectos es, muchas veces, un don, algo innato, o algo que se adquiere con el tiempo, con la experiencia y aprendiendo de los errores. Quiero decir con esto que no es algo que alguien pueda enseñar, el único docente acá es la vida misma. Si el jugador sabe aprovechar esta experiencia, seguramente dará un paso más hacia el tan ansiado equilibrio.

Como hinchas nos enojamos porque podrían haber sido tres puntos, seguramente, si se ejecutaba correctamente ese penal. Nunca podremos saberlo. Pero si podemos saber que tendremos un mejor jugador en nuestro equipo a partir de este error cometido si sabe aprehender lo vivido. La sanción del DT fue necesaria para que esto ocurra, mas que signo de autoridad, para el crecimiento del jugador y, por consiguiente, del equipo. Un buen líder también tiene que saber encontrar ese equilibrio entre carácter y humildad.

Confiemos en nuestro equipo, en ese plus que siempre hizo de River el mejor equipo de Argentina.

Te queremos Esequiel!

¡Vamos por mas!

Lesionados

Y si, se lesionó el Pity y nos lesionamos un poco todos el corazón.

Reconozco que al recibir la noticia me ganó el egoísmo, pensé en la mala suerte que tenemos, en qué medida esto perjudica los objetivos propuestos, si hará falta un refuerzo… hasta que pensé en el jugador y el momento difícil que estaría atravesando. Y también el equipo, ya que todo lo que afecta al ambiente que los rodea, afecta a los futbolistas.

Me pregunto que proceso debe enfrentar un jugador que sufre una lesión que lo deja fuera de las canchas medio año. En medio de una pretemporada importante, esperada, y declarando, apenas unos días antes, su ilusión de ganar su tercera copa libertadores con el club.

Me pregunto si cada lesión es un pequeño duelo, porque implica una pérdida, momentánea, las lesiones se recuperan, pero pérdida al fin. Entonces hay que hacer un trabajo de duelo.

En principio la pérdida que se enfrenta es la de una condición, la aptitud para realizar una tarea. Ya no está apto para jugar al futbol en este caso, por el tiempo que indiquen los médicos.

Si seguimos las etapas del duelo lo primero que surgiría frente a la noticia es la negación, como mecanismo de defensa, ya que nos da el tiempo para acomodarnos a la nueva realidad. Frases como “no puede ser”, “esto no me está pasando”, acuden en nuestra ayuda para calmar la revolución de emociones que nos inunda. Una vez que asimilamos la situación, la segunda etapa sería la ira, el enojo con lo que me pasa porque implica una gran frustración, ya que nadie puede cambiar esa realidad, nos embarga un gran sentimiento de injusticia, confrontamos con nuestra mala suerte. Después de una breve etapa de negociación con esta realidad que no quiero, vendría la etapa de depresión, reconocemos que no hay otra posibilidad y nos sumergimos en un bajón emocional, una fuerte tristeza porque la rutina ya cambia, no habrá entrenamiento, deberé enfrentar otras cosas, operaciones, rehabilitación, etc.

Hasta que finalmente llegaría la aceptación, acepto y asumo esto como lo que es y lo enfrento con la misma responsabilidad y garra con la que salgo a la cancha a jugar cada partido, con la que entreno para conseguir los objetivos.

Estas son solo hipótesis a las que arribo pensando que detrás de cada jugador hay un ser humano, aunque a veces se los trate como objetos de intercambio, en cuanto a su valor económico, su rendimiento o su capacidad.

Y como hinchas no tendríamos que perder esto de vista, porque para ello están los empresarios, las sociedades anónimas, los representantes, los poderosos.

Los hinchas nos dejamos llevar por el corazón, no perdamos eso en tiempos donde el amor queda cada vez más excluido de todo.

¡¡Fuerza Pity!!

El juego de las emociones

Sostengo que los hinchas somos como niños, nos dejamos llevar por el mar de las emociones descartando todo análisis razonable. Van y vienen los tsunamis arrasando con todo, sumergiéndonos en la ambivalencia afectiva, del amor al odio ida y vuelta sin solución de continuidad.

Asi un día el Diablito era la joya más prometedora del club y de pronto, apenas unos segundos bastaron, para mandarlo a cortar el pasto a Ezeiza. Y de llorar todos con la despedida de Enzo a condenarlo por alta traición si se va a jugar a Estudiantes de la Plata.

A todo esto, sumamos la búsqueda de culpables, porque siempre tiene que haber un culpable de nuestros vaivenes emocionales. Siempre es el otro, la dirigencia (que elige el socio), el cuerpo técnico, los jugadores. Como los niños, ni idea de lo que es la responsabilidad de nuestra elección, de nuestro vínculo afectivo con el club.

La responsabilidad de ser hinchas… ¿qué sería eso? Pues HACERSE CARGO de todo lo que implica.

Hacernos cargo de este vínculo amoroso, que como todo vínculo tiene sus altos, sus bajos, sus éxitos y sus crisis.

Hacernos cargo que no todas las etapas pueden ser iguales. Que los cambios hay que afrontarlos, porque no hay evolución sin cambios.

Hacernos cargo que perder, forma parte del juego. También las pérdidas de aquellos que fueron nuestros ídolos y eligieron irse.

Hacernos cargo de que el club no puede salvarnos siempre de nuestros problemas cotidianos.

Hacernos cargo que buscar culpables en el fondo no alivia, nos empantana. Otra cosa es pedir que cada actor en este juego asuma sus responsabilidades.

Hacernos cargo también de la felicidad que nos ha brindado este vínculo amoroso, que no todo son piedras en el camino, también disfrutamos de los buenos momentos que pueden llegar a ser gloriosos.

La vida continúa hacia el futuro.

Hagámonos cargo. Vayamos por más.

Futbol evolutivo

Como dice Jean Piaget, el niño no es un “pequeño adulto”. La evolución mental del niño y del adolescente se puede pensar como la construcción de un gran edificio, ladrillo sobre ladrillo, a través de distintas etapas evolutivas, que se van superando una vez alcanzado un equilibrio en cada una de ellas.

Asi, en cada etapa, se van adquiriendo habilidades en un proceso que, si bien depende de cada individuo, concluiría en la adolescencia, habiendo alcanzado ya el potencial para iniciar la vida adulta. Establecer el fin de la adolescencia en una edad determinada es un poco difícil y tiene que ver con el momento de la vida que llamamos “salida al mundo”, es decir, dejar la protección del ambiente familiar y escolar, para enfrentar las responsabilidades del mundo adulto solos, ya sea en la búsqueda del sustento propio mediante un trabajo o en el inicio de un estudio superior. Si el proceso está concluido, podremos afrontar esta nueva etapa.

Esto es lo que dice la teoría, por supuesto que dependerá de cada niño, de las circunstancias y ambiente que rodean su crecimiento, de su historia previa y del bagaje genético y afectivo de su entorno adulto. La herencia cuenta, no solo con relación al ADN sino también en cuanto a los conflictos familiares que le son transmitidos.

En esta semana se cargaron mucho las tintas sobre las declaraciones del Diablito Echeverri. Mucho se hablo de lo que dijo, pero poco sobre cómo lo dijo. La espontaneidad y la inocencia se dejaban ver claramente en sus expresiones. Estaba tan feliz con el hecho de haber sido titular y ganar la copa, que habló con una naturalidad envidiable, digna de un niño, sin cálculos ni previsiones sobre posibles consecuencias. Pero el mundo adulto, que no siempre tiene respeto por el proceso evolutivo de un adolescente, le abrió sus puertas de golpe, mostrándole crudamente una realidad de la que estaba siendo protegido para enfrentarla a su debido tiempo. Esto que tanto se menciona de “llevarlo de a poco” obedece  a eso, a que esa salida al mundo lo encuentre preparado mentalmente, aunque en cuanto a su capacidad de juego ya estuviera para brillar en primera.

Se aceleró el proceso, y no tengo dudas que el Diablito sabrá enfrentarlo. Estas cosas pasan, suelen presentarse situaciones que nos hacen crecer de golpe y la vida del deportista de elite no es nada fácil, están por lo general expuestos a quemar etapas.

Es importante que el club tome nota de esto y considere el desarrollo mental de un jugador desde sus primeras etapas tan importante como el desarrollo físico y de destreza en el juego.

Y nosotros como hinchas podríamos dejar de pretender que el club de nuestros amores nos alivie todo el tiempo de nuestras frustraciones y miserias cotidianas. Hay que saber ganar y hay que saber perder sin sumergirnos en la búsqueda de culpables que nos rescaten emocionalmente.

Respeto y coherencia son buenos aliados para ello.

Tiempos de ansiedad generalizada

Un síntoma que caracteriza los trastornos de ansiedad es la preocupación, una preocupación constante y difícil de controlar.

Pre-ocupación, ocuparnos anticipadamente, de algo que todavía no sucedió, que podría pasar, pero también no, adelantarnos en el tiempo a los hechos, lo cual es una empresa imposible. Por eso también se dice que la ansiedad es un “exceso de futuro”.

Estamos constantemente adelantándonos: despedimos a Enzo Perez en el partido contra Huracán cuando el jugador no había comunicado, ni aún lo hace estando casi a fin de año, su decisión de quedarse o irse del club. Lo despedimos y hay un 50% de posibilidades de que se quede. Y ahora resulta que el diablito Echeverri se va al Barcelona, cuando no hay ninguna comunicación oficial que sostenga esto. En esto de ser periodistas del futuro, nos olvidamos de que la vida se construye hoy.

Entonces vivimos preocupados, si se va un jugador hay que pensar en quien va a reemplazarlo, y si el diablito no firma la dirigencia tiene que renunciar e irse por ineptos. Y asi vamos alimentando también las fake news. Junto con la ansiedad se va también la verdad, la perdemos de vista.

Palabras como paciencia, tolerancia, espera, consideración, van desapareciendo de nuestros diccionarios. Y son reemplazadas por apuro, aceleración, anticipación, intolerancia.

El tiempo, al menos en la dimensión que vivimos, es lineal e implacable. Sigue su curso. Los procesos son procesos, se extienden necesariamente en el tiempo, no pueden empezar y concluir en el mismo instante.

Tendríamos que poder darnos tiempo, pero a nosotros mismos. Tal vez no se trata de darle tiempo al otro para que decida, para que demuestre, para que nos complazca. Se trata de darnos el tiempo necesario para respetar los procesos, propios y ajenos. Y hasta, quien diría, podría ser el mejor remedio para la ansiedad.

Penar Penales

Un penal es una sanción que surge como consecuencia de una falta, una infracción que debe ser sancionada para mantener la igualdad en el juego. Si esta bien cobrado es hacer justicia, ya que es la pena máxima que recibe un equipo por evitar un gol del adversario dentro del área, de maneras no aceptadas por el juego.

Pero cuando se trata de una definición, después de un buen partido, donde los equipos jugaron respetando las reglas, los penales tienen otro valor, su simbolismo cambia. Ya no es la sanción justa por una falta… ¿qué es entonces?

Su valor simbólico dependerá de cómo lo vive cada equipo, y me atrevería a decir, cada hinchada. Para algunos será una gran oportunidad de ganar el juego, pero para otros, tal vez, pueda seguir siendo una sanción, o hasta un castigo, por no ganar en los 90 minutos. Y también el reflejo de una gran frustración por el mismo motivo. En definitiva, algo que ya no forma parte del juego.

En la semifinal contra Rosario Central me pareció percibir frustración en el rostro de los pateadores riverplatenses. Si intento hacer una lectura de esa frustración, me atrevo a aventurar algunas posibilidades: pusieron todo en los noventa para ganar y, al no lograrlo, la frustración ya los encaminó vencidos al punto penal. Lo siguen considerando una sanción, pero por no haber ganado como ellos se lo habían propuesto. En cambio, el rival que resistió, que no jugó en el mismo nivel pero logro aguantar, llego a esa instancia ya victorioso, porque alcanzó su propósito defensivo. Sabemos que en la liga local nadie sale a jugarle de igual a igual a River, reconociendo en ese acto, su superioridad. Ganarle a River es el mayor logro que pueden alcanzar muchos equipos en Argentina.

En cambio para River, que siempre busca superarse, ir por más, es inaceptable llegar a la instancia de los penales como definición. Mucho más cuando el clásico rival solo alcanza títulos por esa via.

A nivel simbólico, a nivel de las representaciones de algo en nuestro psiquismo, la definición por penales tiene un peso importante para nosotros, que va más allá de los jugadores o el DT de turno. Perder las definiciones por penales es una repetición en la historia de River, a tal punto, que los hinchas ya nos predisponemos negativamente frente a esa circunstancia.  Y que al menos 350.000 mentes pensemos al mismo tiempo “ya está, perdemos” o “no pasamos”, no es poca cosa. Es algo que nos afecta a todos, pero el peso cae sobre esos jugadores que están parados allí frente al arquero rival.

Creo que hay que trabajar decididamente en este punto, y no se trata solo de practicar tiros penales en el entrenamiento, cosa que se hace como dijo nuestro actual DT. El principal trabajo por realizar es intentar cambiar el simbolismo que tienen las definiciones por penales para nuestro club. Dejar de verlas como una catástrofe, como una frustración, para empezar a verlas como parte del juego y como una posibilidad más de GANAR. Aunque no sea nuestro estilo.

Sabemos que a River le gusta ganar jugando, esa es su impronta, eso manda nuestro escudo. Pero la definición por penales forma parte del juego, no es algo aparte.

Y en esto también tenemos que trabajar nosotros como hinchada en nuestra mente colectiva. Ningún pensamiento negativo va a colaborar con esta empresa.

Esto es algo que tenemos que cambiar entre todos. Somos como hinchas, como somos en nuestras vidas. Ni el pesimismo ni el capricho son una buena guía para llevarla adelante.