CONVICCIÓN Y FRUSTRACIÓN

Tenemos un DT que tiene muy en claro la forma en que quiere que jueguen sus equipos. Mas allá de la táctica, la técnica y la estrategia, le da mucha importancia a la impronta psicológica con la que encara su juego. No se trata de ganar a cualquier precio, se trata de ganar respetando el ADN que lo identifica.

Dentro de la ética que lo domina, su foco está en los 90 minutos de juego, que los jugadores logren desplegar su máximo potencial y obtener así la diferencia con el rival. No contempla el impedir el juego del otro como única estrategia, sino en optimizar su propio juego para obtener la victoria. No contempla especular, hacer tiempo, cortar la fluidez de la competencia. Si hay que perder, que sea respetando sus convicciones.

Y dentro del conjunto de principios y valores que lo caracterizan, la definición de una competencia por penales no está en su horizonte. Ya sabemos que se ha convertido en un estigma para River las definiciones por penales. Si llegamos a esa instancia, ya los hinchas nos vamos despidiendo de alguna posibilidad de festejo y nos preparamos para la derrota. Pero… nos preguntamos al mismo tiempo por qué caímos en esa repetición.

La instancia de definición por penales forma parte de la competencia, y muchos equipos de nuestra liga juegan a llegar a esa instancia, a trabar el partido, a cortarlo, a fastidiar el juego como única estrategia para finalmente alcanzar los penales, lugar donde saben que la victoria puede ser posible (no asi en el campo de juego).

¿Por qué River no resuelve este tema? Podemos pensar que nuestra historia no se construyó en base a un juego inescrupuloso, con dirigentes que arreglan partidos, y pasando de ronda a base de llegar a instancias de penales. Esto define más el adn bostero, sostenido en un complejo de inferioridad respecto de nosotros. Como riverplatenses, sabemos muy bien quienes somos, cuales son muestras convicciones y nuestra personalidad riverplatense.

Nuestra personalidad es imposible de cambiar, no podemos convertirnos en otra cosa, nunca nos vamos a cruzar de vereda, pero si, podemos trabajar rasgos, hábitos, rigideces, que generen cambios que nos favorezcan.

En el caso de las definiciones por penales, resolver este problema requiere más que un cambio técnico; implica una transformación en la forma de abordar esta instancia como parte de la competencia. Esto incluye trabajar en la preparación psicológica de los jugadores, realizar entrenamientos específicos y reconsiderar cómo las definiciones por penales encajan dentro de la filosofía del club.

Mientras tanto, la hinchada, que ha demostrado una fortaleza y pasión incomparables, siente la frustración de ver a su equipo derrotado cuando aún existe un paso más a dar para llevarse la victoria. Si, los penales también pueden darnos la victoria. Si River logra integrar este aspecto como una herramienta más para alcanzar la gloria, podrá romper el estigma y consolidar su lugar como un equipo que acepta todas las instancias del juego.

La preparación para los penales no implica renunciar a la esencia del club ni a los valores que lo caracterizan, sino enriquecer su visión y ampliar las posibilidades para enfrentar este desafío en el terreno de juego. Al final, no se trata de abandonar lo que define a River Plate, sino de aceptar que cada competencia tiene múltiples dimensiones y que estar preparado para todas ellas es parte de lo que hace a un equipo verdaderamente grande.

Valoramos que nuestro DT tenga convicciones y trabaje en base a sus convicciones. Pero… ¿Cuál es el límite en que la convicción se convierte en terquedad? ¿Por qué la convicción nos está llevando a la frustración? Frustración que también siente el DT.

Estamos inmersos en una repetición y hay que resolverla. La preparación psicológica y técnica para los penales no solo abre la puerta a la posible victoria, sino que también representaría respeto hacia el hincha que espera otra actitud para esa instancia.

Se reían del Micho cuando hablaba de la imagen corporal… recordé eso cuando vi a algunos de nuestros jugadores ir hacia el punto del penal con la cabeza gacha.

Se puede cambiar sin traicionar nuestra esencia.

Vamos por mas!

Penar Penales

Un penal es una sanción que surge como consecuencia de una falta, una infracción que debe ser sancionada para mantener la igualdad en el juego. Si esta bien cobrado es hacer justicia, ya que es la pena máxima que recibe un equipo por evitar un gol del adversario dentro del área, de maneras no aceptadas por el juego.

Pero cuando se trata de una definición, después de un buen partido, donde los equipos jugaron respetando las reglas, los penales tienen otro valor, su simbolismo cambia. Ya no es la sanción justa por una falta… ¿qué es entonces?

Su valor simbólico dependerá de cómo lo vive cada equipo, y me atrevería a decir, cada hinchada. Para algunos será una gran oportunidad de ganar el juego, pero para otros, tal vez, pueda seguir siendo una sanción, o hasta un castigo, por no ganar en los 90 minutos. Y también el reflejo de una gran frustración por el mismo motivo. En definitiva, algo que ya no forma parte del juego.

En la semifinal contra Rosario Central me pareció percibir frustración en el rostro de los pateadores riverplatenses. Si intento hacer una lectura de esa frustración, me atrevo a aventurar algunas posibilidades: pusieron todo en los noventa para ganar y, al no lograrlo, la frustración ya los encaminó vencidos al punto penal. Lo siguen considerando una sanción, pero por no haber ganado como ellos se lo habían propuesto. En cambio, el rival que resistió, que no jugó en el mismo nivel pero logro aguantar, llego a esa instancia ya victorioso, porque alcanzó su propósito defensivo. Sabemos que en la liga local nadie sale a jugarle de igual a igual a River, reconociendo en ese acto, su superioridad. Ganarle a River es el mayor logro que pueden alcanzar muchos equipos en Argentina.

En cambio para River, que siempre busca superarse, ir por más, es inaceptable llegar a la instancia de los penales como definición. Mucho más cuando el clásico rival solo alcanza títulos por esa via.

A nivel simbólico, a nivel de las representaciones de algo en nuestro psiquismo, la definición por penales tiene un peso importante para nosotros, que va más allá de los jugadores o el DT de turno. Perder las definiciones por penales es una repetición en la historia de River, a tal punto, que los hinchas ya nos predisponemos negativamente frente a esa circunstancia.  Y que al menos 350.000 mentes pensemos al mismo tiempo “ya está, perdemos” o “no pasamos”, no es poca cosa. Es algo que nos afecta a todos, pero el peso cae sobre esos jugadores que están parados allí frente al arquero rival.

Creo que hay que trabajar decididamente en este punto, y no se trata solo de practicar tiros penales en el entrenamiento, cosa que se hace como dijo nuestro actual DT. El principal trabajo por realizar es intentar cambiar el simbolismo que tienen las definiciones por penales para nuestro club. Dejar de verlas como una catástrofe, como una frustración, para empezar a verlas como parte del juego y como una posibilidad más de GANAR. Aunque no sea nuestro estilo.

Sabemos que a River le gusta ganar jugando, esa es su impronta, eso manda nuestro escudo. Pero la definición por penales forma parte del juego, no es algo aparte.

Y en esto también tenemos que trabajar nosotros como hinchada en nuestra mente colectiva. Ningún pensamiento negativo va a colaborar con esta empresa.

Esto es algo que tenemos que cambiar entre todos. Somos como hinchas, como somos en nuestras vidas. Ni el pesimismo ni el capricho son una buena guía para llevarla adelante.