¿EMPRESARIOS?

Somos hinchas, pensamos como hinchas. Ponemos el alma y el corazón en alentar al club y al equipo, gastamos hasta lo que no tenemos por esa entrada, por esa camiseta.

Nos guía el amor, nos sentimos familia, somos una comunidad, nos acompañamos, nos contenemos, nos unimos frente a la adversidad.

Pensamos como hinchas… ¿podemos pensar como empresarios? ¿Podemos priorizar el ingreso de dinero por encima del cuidado de nuestro estadio? ¿Es el club una empresa para nosotros?

Hay una realidad de la que no nos podemos desentender, y es que el gran estadio que supimos conseguir, que es nuestro orgullo, ha requerido y requiere de elevados ingresos para su construcción y mantenimiento, asi como la inversión importantísima en educación y formación de tantos niños y jóvenes que lleva adelante el club.

Pero todo necesita su límite. Si no, caemos en excesos, que podemos justificar de muchas formas, pero siguen siendo excesos.

Como hinchas NOS DUELE ver el campo de juego en las condiciones que quedó después de los recitales programados, ¡cuando todavía estamos en plena competencia deportiva! Y, en un momento futbolísticamente delicado, transitando cambios, donde necesitamos afianzarnos y hacer pie en nuestra casa.

No es fácil dirigir un club, pero quienes toman decisiones NO DEBEN OLVIDARSE DE QUE TAMBIÉN SON HINCHAS, y, en consecuencia, deben pensar, además, como tales.

Encontrar un equilibrio no es fácil. Tal vez ayudaría, en el momento de decidir cuestiones importantes para el club, no dejar de incluir al hincha en la ecuación.

Jugar y vivir con grandeza no es solo un slogan. Es una REALIDAD, y debe verse plasmada también en el accionar de aquellos que fueron elegidos para administrar nuestro club.

SOMOS PARTE. NO NOS SUBESTIMEN.