EXIGENCIA RIVER

“Quiero aprovechar para decirle a la gente que nos apoye, a nosotros y al cuerpo técnico, porque los otros equipos quieren que el plantel esté roto y nosotros no podemos darle ese gusto, nosotros tenemos que estar juntos, apoyar al entrenador, acompañar como venimos haciendo y no darle de comer a ellos.”

Miguel Borja

Se escucha hablar mucho últimamente de la “exigencia River”, sobre todo en jóvenes hinchas que vivieron mas que otras, la era Gallardo.

Hay algo de irrealidad en esta “exigencia” de ganar siempre, de gustar siempre, porque no tiene en cuenta las probabilidades. Si se tira diez veces una moneda al aire es muy poco probable que las diez veces salga “cara”. Estos hinchas parecen querer desafiar hasta las matemáticas. Después de Madrid, tuvimos una seguidilla de partidos perdidos, y ni hablar de la final de la Libertadores 2019. Y eso parece ser “normal”, es imposible ganar siempre, gustar siempre y golear siempre.

Pero si es posible, como hinchas, apoyar siempre, acompañar siempre y analizar siempre desde la realidad objetiva (reconozco que es difícil pero vale la pena el esfuerzo). Y no estar solamente cuando el equipo nos da lo que la vida suele quitarnos. La felicidad constante también es un imposible, una irrealidad, una fantasía.

Miguel Borja, nuestro goleador y figura, lo dice muy claro: los otros equipos quieren rompernos. Cada equipo que nos enfrenta sabe que enfrenta al mas grande de Argentina y se juega una enorme satisfacción en ganarnos. Ganarle a River es único, no hay nada más. Es muy común ver a estos equipos, enfrentando a otros equipos, que no ponen ese plus que si ponen cuando enfrentan a River.

River tiene su peso, para los jugadores, técnicos y también para el hincha. Y para sostener esta responsabilidad, el pensamiento mágico no ayuda. Hay que ser razonables. Y respetar a las matemáticas.

Y no se trata solo de los otros equipos que nos quieren romper. Cada vez está mas claro que, en parte, el periodismo deportivo ha perdido objetividad y ganado en sensacionalismo. Y hay muchos periodistas que usan lo dicho por algunos hinchas para colaborar con bajarnos. Se ve que da muchas ganancias hablar mal de River. Y alimentar grietas hablando todo el tiempo bien de nuestros eternos rivales. Como si fuera conveniente equilibrar la balanza inventando ficciones.

Tenemos que ser conscientes que todo llega a los jugadores y al cuerpo técnico y que esto puede confundir e influye en rendimientos. Como hinchas tendríamos que ser un escudo para nuestro equipo y no sumarnos a las filas “enemigas”. No es posible que suceda que un gran representante de nuestra camiseta como es Nacho Fernández haya tenido que cerrar comentarios en una red social. Si llegamos donde llegamos es por inteligencia no por mediocridad. No nos dejemos usar por el gran comercio que rodea el futbol. Seamos inteligentes, sepamos cuidar lo nuestro. Dejemos de proyectar nuestra soberbia en el DT, porque la única soberbia es creernos dueños de la verdad, y la “exigencia River” es eso, pura soberbia disfrazada de merecimiento.

Seamos razonables y apoyemos, como nos pide nuestro goleador.

Vamos por mas!

EL ARTE DE LA GUERRA

“La mejor victoria es vencer sin combatir y ésa es la distinción entre el hombre prudente y el ignorante”.

Sun Tzu (El arte de la guerra)

“El tridente nos dio y mucho. Con ellos tres bien altos, ellos tenían que retroceder a cinco jugadores, y en alguna otra parte del campo nosotros teníamos dos jugadores de más para sentirnos cómodos”.

                                              Martín Demichelis (post partido vs. Táchira)

Después de la conferencia de prensa de nuestro DT, post partido frente a deportivo Táchira, algo me quedó bien claro: nuestro DT es un estudioso del contrincante y en función a eso plantea los encuentros. Para él es la prioridad.

Inmediatamente vino a mi cabeza el libro “El arte de la guerra” de Sun Tzu (un texto clásico chino de 1500 años de antigüedad) y pensé que muchos periodistas que critican al Micho por hacer algo diferente, tendrían que leerlo.

Hacer algo distinto es muy molesto, particularmente para los obsesivos. Y el mundo del futbol, desde Técnicos hasta periodistas y muchos hinchas está lleno de obsesivos resistentes al cambio.

Por suerte el Micho, no lo es.

EL ARTE DE LA MICHONETA

El libro menciona cinco factores importantes a tener en cuenta: Doctrina, tiempo, terreno, mando y disciplina.

Trasladando un poco al arte del juego que propone El Micho, se me ocurre:

Doctrina: Lograr que los jugadores sigan al DT sin temer por su reconocimiento, jueguen o no.

Tiempo: Sin temor al día o a la noche, al frio o al calor, al llano o a la altura. Integrando el yin y el yang en la tarea.

Terreno: Conociendo el terreno de juego, las distancias, si es fácil o difícil desplazarse.

Mando: Con sabiduría, sinceridad, benevolencia y coraje.

Disciplina: Con disciplina como organización, respeto por el lugar de cada uno, la experiencia, la juventud, la regulación y la entrega.

Y COMO DICEN ALGUNOS EXTRACTOS DEL LIBRO

“Todo el mundo elogia la victoria en la batalla, pero lo verdaderamente deseable es poder ver el mundo de lo sutil y darte cuenta del mundo de lo oculto, hasta el punto de ser capaz de alcanzar la victoria donde no existe forma.”

“Determinar los cambios apropiados, significa no repetir las estrategias previas para obtener la victoria. Para lograrla, puedo adaptarme desde el principio a cualquier formación que los adversarios puedan adoptar.”

“Cansa a los enemigos manteniéndolos ocupados y no dejándoles respirar. Pero antes de lograrlo, tienes que realizar previamente tu propia labor. Esa labor consiste en desarrollar un ejército fuerte, un pueblo próspero, una sociedad armoniosa y una manera ordenada de vivir.”

“Los expertos en defensa se esconden en las profundidades de la tierra; los expertos en maniobras de ataque se esconden en las más elevadas alturas del cielo. De esta manera pueden protegerse y lograr la victoria total.”

«Practica las artes marciales, calcula la fuerza de tus adversarios, haz que pierdan su ánimo y dirección, de manera que, aunque el ejército enemigo esté intacto sea inservible: esto es ganar sin violencia”.

“El arte de la guerra se basa en el engaño. Por lo tanto, cuando es capaz de atacar, ha de aparentar incapacidad; cuando las tropas se mueven, aparentar inactividad. Si está cerca del enemigo, ha de hacerle creer que está lejos; si está lejos, aparentar que se está cerca. Poner cebos para atraer al enemigo.»

¡Que lindo tener un DT inteligente, aunque sea incomprendido!

¡Vamos por mas!

MAS QUE UNA COPA

No solo se gano la Supercopa Argentina y se sostuvo el invicto en la Copa de la Liga. Hubo algo más importante aún, se terminó con una repetición que nos estaba haciendo sufrir: el bajón de los segundos tiempos.

La frustración que eso nos provocaba, la incertidumbre, la imposibilidad de entenderlo, nos llevaba a la necesidad de hablar, hablar y hablar para encontrar la lógica de lo que estaba pasando. Las redes sociales explotaban de preguntas y eso es maravilloso cuando se refieren a cada uno de nosotros y no a la mera búsqueda de culpables. Solo las preguntas bien dirigidas nos pueden sacar de la repetición.

Es notable como, en algunas ocasiones, repetimos actos que nos provocan sufrimiento, frustración, haciéndonos chocar una y otra vez con la misma piedra, como un patrón de comportamiento del que no podemos salir. Es algo inconsciente y solo cuando podemos detectarlo, y hacernos alguna pregunta al respecto, tenemos la posibilidad de hacer algo con eso. Mientras tanto habita el reino de lo desconocido y ajeno.

Como parte de esta mente colectiva, que formamos entre todos, como hinchada, participamos de las repeticiones, colaboramos con ellas. Es materia de investigación el cómo, pero no nos puede ser ajeno todo lo que pasa con aquello de lo que formamos parte con tanta pasión.

Nos pasó con el perder de visitantes y nos pasó ahora con los segundos tiempos inciertos que precipitaban empates frustrantes. Y el poner el foco ahí, en lo que perdemos, no en el récord de triunfos de local ni en invicto de este campeonato, repeticiones también, pero que nos reconfortan y que, curiosamente, se daban al mismo tiempo. ¿Tendremos una mente demasiado atenta a lo negativo, tanto, que nos impide ver lo bueno que al mismo tiempo nos sucede? ¿Necesitamos siempre la satisfacción de la queja?

Todo es materia de investigación, lo importante ahora es que SALIMOS DE LA REPETICIÓN DE UNA FRUSTRACIÓN como los grandes campeones que somos. De esto también es importante darse cuenta.

VAMOS POR MAS.

Un DT resistido

“Hay plantel para seguir peleando hasta el final, para intentar mejorar, hoy no servía jugar bien y quedar eliminado, en el “matamata” ustedes querían que ganemos, hoy ganamos, así que buenas noches”

Buenas noches. Si, fueron muy buenas noches. No solo por ganar, por intentar hasta el último minuto, por clasificar a la semifinal, por ver el festejo de nuestro capitán, sino también por algunas cosas que esperaba ver en nuestro DT y que por fin van apareciendo.

Y no hablo de lo futbolístico, del armado del equipo, del esquema de juego. Hay muchos especialistas que hablan del tema muy bien y no hace falta uno más. Mi interés siempre va a estar sostenido por un enfoque desde lo emocional y psicológico, tal como lo vengo expresando en anteriores publicaciones.

Estos son tiempos donde la imagen tiene un lugar preponderante. Lo que se ve, lo que se da a ver, lo que muestro, lo que veo, es un circuito hiper transitado: “como te ven, te tratan, si te ven mal, te maltratan”, famosa frase de una conductora argentina que demuestra claramente el valor que se le da a la mirada. El escuchar al otro, el sentirlo, quedan postergados bajo la observación, y algunas veces, hasta olvidados.

Y en este sentido, confieso, que estaba esperando algún “quiebre” en esa imagen casi perfecta, impecable, que muestra nuestro DT. Siempre con el gesto medido, con el discurso prolijo, haciéndose cargo de todo porque es lo que corresponde, el deber primero. Y me preguntaba si tal vez esta actitud, que muchos confunden con soberbia, es lo que hace que buena parte de la hinchada lo resista, cuando, en los hechos, ha tenido logros importantes. Llegar a semifinales de la copa de la liga, por ejemplo, algo que no se consiguió en el ciclo anterior.

Los resultados lo avalan, pero hay algo que lo resiste. Ha cometido errores ¿pero quien no?, hasta los mas experimentados se equivocan.

Una característica de la personalidad “Hincha” es dejarse llevar por lo emocional, somos como niños. Es ese espacio en nuestras vidas donde nos permitimos expresiones y comportamientos dignos de colegiales de primaria, donde podemos gritar, insultar, reír, llorar, sin tener que dar explicaciones. Y que nuestro DT muestre tener tanto control sobre sus emociones es algo que no podemos comprender, que molesta, que nos impide sentirlo cercano. Esa imagen puede ser muy bien recibida en Alemania, pero en Argentina, lo preferimos más despeinado.

Por eso digo que sentí una mezcla de alegría y alivio cuando vi al Micho reaccionar frente al DT del rival en Córdoba, que lo estaba increpando, y cuando cerró la conferencia de prensa con esa frase mata-mata para después levantarse e irse, no sin antes decir buenas noches. Despeinados pero educados, el límite siempre es el respeto.

Respeto que le están faltando muchos hinchas y que, creo, no se merece, alguien que dejó su zona de confort para venir a River. Que logró un campeonato de una, que sacó una diferencia de puntos como para hacer la plancha, que nos clasificó a la Libertadores a mitad de año y que superó al Muñe al clasificarnos a semifinales de la copa de la liga.

Coincido con él, la crítica es despiadada. Y esa es una palabra peligrosa, porque denota un exceso, y no hace falta ser cruel. Porque en ese terreno ya no somos como niños, en ese terreno somos adultos retorcidos mostrando lo más oscuro de nuestra condición humana.

Por mi parte espero que tenga continuidad, por lo que ha demostrado y porque está preparado para ello. Solo pido que siga despeinándose un poco, que se suelte, que rompa ese muro que él mismo ha construido y que sea realmente parte de esta hinchada.

Tiempos de incomodidad

Seguramente nos ha pasado de contar con pocas sillas en una reunión y que, al compartir con otros, nos toque sentarnos repartiéndonos entre dos sillas.

Vaya incomodidad, pero, si estamos donde queremos estar, con la gente que queremos estar, todo se puede sobrellevar poniéndole garra y paciencia. Hasta que todo se vaya acomodando, y se libere esa silla que nos permita relajarnos un poco.

La realidad es que todavía no podemos sentarnos cómodamente, el tiempo de la relajación no llega. Pero asi son los procesos de cambio, cuando estamos dejando lo viejo y empezamos a transitar lo nuevo, la sensación que acompaña, casi siempre, es la de incomodidad.

Empezamos a pensar en lo que dejamos, a extrañarlo, a creer que todo tiempo pasado fue mejor, cuando sabemos que ya se terminaba y no quedaba otra opción que afrontar lo nuevo.

Y esto nuevo que no me termina de convencer, que aun no entiendo…

No entiendo como este nuevo DT piensa los partidos, qué quiere hacer, adonde quiere llegar. Si está queriendo plasmar algunas ideas que aún no comprendemos, que aspiran a revolucionar el campo de las tácticas y estrategias que comúnmente se plantean en un campo de juego.

Convengamos que está todo escrito, que nadie sale de esquemas de distribución ya conocidos y que las diferencias o lo novedoso se juega en el planteo del partido según el rival de turno.

Pero la creatividad no tiene límites y está bueno que aparezca alguien que se atreva a desafiar lo establecido. ¡Una oveja negra por favor!  Al fin y al cabo, las ovejas negras son las únicas que pueden cambiar el mundo, por eso son tan incomprendidas, las mandan al psicólogo y si es posible las medican para que no molesten. Son los diferentes.

Puede ser una expresión de deseo, pero solo el tiempo puede decirnos si estamos frente a una oveja negra o una blanca teñida. Un tiempo prudente que no responda a análisis a la ligera.

Elijamos esperar. No nos dejemos llevar por las urgencias impuestas por periodistas que desean vernos derrotados, ni por internas políticas, ni por impulsos emocionales que nos llevan a pedir la cabeza de aquel que no hace lo que consideramos que debería hacer.

En mi caso, como hincha, prefiero hacer la apuesta y elegir esperar, siempre habrá tiempo para pedir disculpas, reconocer errores y aceptar equivocaciones. Pero si actuamos precipitadamente, y, aceleramos procesos, nunca sabremos lo que hubiera podido ser.