Primero el club, después…

Los Hinchas!!!! Y después todo lo demás.

¿Por qué? Porque los hinchas somos el alma del club, el corazón que lo hace latir, la sangre que lo alimenta, el aire que lo oxigena.

Sin hinchas no hay club. No importa si somos uno, diez o 100.000, somos quienes ponemos el cuerpo, la pasión, la emoción, quienes sufrimos y nos alegramos.

Somos los que empujan y reclaman. Los que sostienen en el tiempo, generación tras generación, a través de una transmisión profunda y arraigada. De abuelos a nietos, de tíos a sobrinos, de padres a hijos. Todos familia, todos hermanados por los colores que nos representan.

A la gran hinchada riverplatense Salud! Por su lucha, constancia, por los laureles que supimos conseguir y por las derrotas que supimos soportar. Sin gas pimienta, sin chicanas y con la frente tan alta como siempre.

Vamos por mas!

Las miserias humanas y la responsabilidad

El lado oscuro de la condición humana

Las miserias humanas, que pueden ir desde la maldad y la infelicidad hasta la opresión, son parte inherente de nuestra condición. Representan ese costado oscuro, esa canallada que, a pesar de los esfuerzos por ignorarla, se manifiesta en la vida cotidiana, muchas veces, proyectado en otros.

Nadie está exento del error

¿Quién puede arrojar la primera piedra? Todos, en algún momento, atravesamos zonas de sombra en la trama de nuestra existencia. Nadie está libre de equivocarse, de tropezar o de caer. Actitudes como la burla, el bullying, el abuso de autoridad, la envidia, el creerse dueño de la verdad y negar al otro su opinión, el desprecio, la discriminación o el rechazo a las diferencias, así como cruzar límites invadiendo y faltando el respeto al prójimo, o avanzar sobre el cuerpo ajeno sin consentimiento, forman parte de ese costado oscuro. Las redes sociales, en particular, exponen todas estas miserias, y muchas veces nos descubrimos siendo protagonistas. Sin embargo, solemos pensar que nosotros somos los buenos y que la maldad está en los otros.

Conciencia, responsabilidad y reparación

Aquí radica la diferencia fundamental. Si, de manera consciente o inconsciente, causamos daño a alguien, el primer paso es darnos cuenta de ese daño. Luego, asumir la responsabilidad de nuestros actos, aceptar el castigo que corresponda e intentar reparar el error. Hacerse cargo.

El castigo y la rectificación subjetiva

Cuando alguien comete un delito, no es suficiente con la sanción impuesta por la ley. Es imprescindible una rectificación subjetiva: tomar conciencia de lo hecho, asumir la responsabilidad y buscar reparar. Si esto no ocurre, y quien cometió el daño solo busca justificarse para eludir las consecuencias, nada cambia ni se repara, y existe el riesgo de reincidir. Solo cumplir la condena no alcanza.

El caso del jugador condenado y la pregunta pendiente

Durante días, los medios debatieron la posibilidad de que un futbolista condenado por abuso vistiera la camiseta de River. La justicia ya se había pronunciado y emitido su condena. La pregunta es si hubo o no una rectificación subjetiva, si el implicado tomó conciencia de sus actos o simplemente los negó. Ese es el verdadero dilema, y no podemos saber la respuesta. Ignoramos si existió arrepentimiento y reparación, o si solo hubo negación, rechazo y falta de responsabilidad sobre los hechos.

Sin saber esto, es muy difícil tomar una posición. La grieta entre los hinchas fue: “es un condenado y seguirá siendo condenado toda su vida” o “mientras haga goles la vida privada no me importa”. Pero hay una tercera posición, la que tiene en cuenta si hubo o no rectificación subjetiva. Sino, ninguna persona que cometiera un delito, cumpliera con la condena, se arrepintiera responsablemente e intentara reparar su falta, tendría derecho a reinsertarse en la sociedad. Negar esta posibilidad es desconocer la dimensión humana que permite el aprendizaje, la responsabilidad y el cambio.

Este jugador anunció que pronto será padre de una niña. Parece que la vida le esta dando una gran oportunidad para reflexiónar sobre las conductas que lo llevaron frente al tribunal de justicia. Estará en él saber aprovecharlo.

Mientras tanto, como hinchas, y como personas, no olvidemos el slogan que nos representa.

Vamos por mas!

Corazón partío

Tiritas pa este corazón partío… (tiritando de frío… como el equipo sin pasión que, aun así, venimos acompañando). Todo con la música de fondo de la canción de Alejandro Sanz, que nos sirve de expresión en estas horas de desazón post partido contra la academia.

La locura con la que se gritaron esos dos goles que habían dado vuelta el resultado no es lógico, salvo porque hacía mucho que eso no nos pasaba, tanto que lograron ilusionarnos, empresa casi imposible hoy, para después solo dejar transcurrir el tiempo sin defender lo logrado.

Algo evoca de ese partido del 2019. Algo, porque en aquellas épocas íbamos adelante y pagamos el costo de no defender el resultado. Pero hoy a no saber defender un resultado se suma el olvido de que, sea contra quien sea, un partido se sale a ganar.

No se ve el deseo de ganar en este equipo, pareciera ser que les gusta más la caída libre como deporte de riesgo.

Somos hinchas, los olvidados de siempre. Por los dirigentes, por la AFA, por los representantes y los negociados. Pero hay una excepción que hace a la regla: no por Gallardo. Gallardo siempre nos puso primero y da la cara por los hinchas. Y va a hacer todo lo posible para compensarnos por estos duros momentos.

Somos hinchas, y los hinchas aprendimos a ganar y también a perder. Pero estos son otros tiempos, donde el perder no es aceptado y la vara es Madrid, así que todo por debajo de eso es catastrófico. Hay una grieta, entre los hinchas de años de bancar la camiseta, e hinchas jóvenes que solo conocen el club ganador y no aceptan nada por debajo de eso. Hinchas que abandonan. Si, lamentablemente estamos asistiendo a una nueva raza de hinchas, los que abandonan por no saber perder. No están curtidos como los que ya tuvimos que tocar fondos en tiempos más oscuros que este. Las focas, como nos llaman por aplaudir nuestra historia,  tenemos la piel y el alma a prueba de balas, y seguimos de pie. No somos perdedores, sabemos perder que no es lo mismo y sabemos que éxito y fracaso son las caras de una misma moneda. Así, después de jugar en una categoría que nadie deseaba, en solo un año volvimos y fuimos mejores. Y ahí estábamos, en canchas inimaginables, con jugadores y un director técnico que de cristal solo tenían la copa de champan con la que brindaron por el retorno.

Eso no nos impide preguntarnos qué pasa con nuestro amado y siempre respetado Muñeco. SIEMPRE RESPETADO por darnos las alegrías mas grandes e inolvidables. Se fue dejando un gran trabajo hecho y tal vez no supieron continuarlo. Y al volver se encontró con que hay que ponerse otra vez el overol porque de todo lo construido solo quedó la estatua. Y no es el miedo al trabajo, es el dolor por lo que no se supo valorar. Si alguien te da lo mejor de sí para construir algo y continuarlo, hacerle una estatua no es la mejor forma de agradecerle, la mejor forma es generar más aún. Cosa que evidentemente no paso (hablamos de futbol, no de infraestructura).

Si bien nuestro DT se muestra fuerte, da la cara y enfrenta lo que hay que enfrentar, tiene valores claros y sensibilidad. No lo conocemos en la intimidad, pero nunca olvido sus lágrimas después de ganar la Sudamericana a pocos días de la muerte de su madre, entrevistado por Titi Fernández, quien también atravesaba una pérdida muy dolorosa. Como él dice, hay que controlar las emociones, porque justamente las emociones están. Y él está luchando con eso en un momento donde hay que reconstruir lo destruido. Cosas que esta nueva raza de hinchas nunca entendería. Ellos solo quieren divertirse. No está mal, pero no se trata solo de eso. Se trata de no quedarse en la superficie, hay que profundizar, ver todas las aristas del problema, la vida no es lineal, no tiene una sola cara. Crezcan, aprendan a enfrentar el problema no a eliminarlo, porque vuelve y vuelve hasta que lo resuelvas. Lo único que se soluciona con el que se vayan todos es nuestra angustia. Y esa solución dura poco, volveremos a angustiarnos y nunca saldremos del círculo que nosotros mismos creamos.

No queda otra, hoy hay que bancar. Reconstruir lleva tiempo, un año y medio es poco.

Vamos por mas!

TRISTE, SOLITARIO Y FINAL

Tristes, imposible no estarlo. Solitarios, si, ese espacio al que recluirnos para procesar otra frustración copera. Pero final… no señores, no es el final para nadie. Mucho menos un fin de ciclo, tan deseado y esperado por todo el mundo bostero, especialmente los bosteroperiodistas envidiosos de nuestro querido Muñeco.

Se los ha visto a estos personajes adornar con perlas a nuestro DT días antes del partido con Palmeiras por Libertadores, con la intención de “quemarnos”, al modo “River va a ganar” pero espero que se hunda. Todo vuelve señores, ya tendrán otro Madrid. Esa fue la vuelta más gloriosa de todas y habrá más, porque no aprenden. No aprenden que las emociones negativas solo dañan a quien no las reconoce como propias y las padece.

Pero este es el dato menor. Lo importante es comprender qué le pasa al equipo. Tal vez tendríamos que contratar a un detective para que averigüe dónde están los goles que no hacemos, como en la novela de Soriano a la que hace alusión el título.

Sabemos que Gallardo le da mucho lugar al aspecto mental en los jugadores, y esto no es nuevo en él. Viene insistiendo en la falta de foco, la desconcentración, las distracciones. Yo agregaría las inseguridades. Jugadores que dan la talla en otros equipos, cuando vienen a River se van desinflando o se lesionan. No juegan al futbol, más que jugar, pareciera que sufren, padecen, se lastiman, se hacen expulsar. Si bien es un trabajo para ellos, el perder el disfrute por el juego le da un tinte depresivo. Podemos pensar, entonces, que hay algo más detrás de las distracciones… ¿tendrán un origen superyoico?

El superyo es la voz interna que evalúa nuestras acciones según valores familiares y sociales, provocando culpa, vergüenza y deseo inconsciente de castigo si no respondemos a lo que se espera de nosotros. Puede ser un juez implacable y cruel, y en esos casos puede deprimirnos por no estar nunca a la altura

La “exigencia River” plantea un tipo de jugador ideal, casi perfecto, porque no admite errores. Mas allá de las redes sociales, llenas de “odiadores”, River Plate es un club muy grande, que se ha desarrollado enormemente respecto del resto de los clubes de Argentina, siendo reconocido mundialmente. Es una vidriera para dar el salto a ligas europeas y lanzar mas lejos la carrera de un futbolista. Eso, solamente, ya implica sostener un rendimiento y una exigencia superiores y no todos los jugadores pueden estar a un nivel de elite, aunque sean de elite. Una lesión puede responder a un deseo de castigo inconsciente, por ejemplo, por no poder dar lo que pide la camiseta. También una expulsión.

Aquí está la fortaleza mental de la que tanto habla Gallardo. Algo que es muy difícil de indagar cuando se contrata un jugador y solo se podrá evaluar con sus actuaciones. A menos que se trate de Messi o Cristiano Ronaldo.

Habrá que seguir en cada mercado de pases buscando el jugador para River. No cualquiera. Y el Muñeco puede hacerse cargo de la tarea. Asi que ningún fin de ciclo, esto recién empieza.

Vamos por mas!

PACIENCIA

Nuestro DT nos sigue dando palabras clave. Ya puso en agenda a la hipocresía (con la que se manejan algunos) ahora se trata de la PACIENCIA y sus NOVEDADES.

Paciencia: capacidad de soportar dificultades, retrasos o frustraciones sin alterarse y perder la calma. Habilidad para esperar con tranquilidad y tolerar situaciones adversas. Ser tolerante y comprensivo con los demás en momentos de dificultad. Saber esperar, ser perseverante, seguir adelante a pesar de los obstáculos.

Como dice el Muñeco: “todo tiene su proceso, todo lleva tiempo. Acá (Argentina) se vive de otra manera y (en consecuencia) se juega de otra manera. Hace un año que volví, teníamos que acomodarnos, y en esa búsqueda de desarrollo había un análisis que hacer, un diagnóstico que hacer, cosas que cambiar. En ese proceso de reinventarse hay que ser un poco mas paciente, yo lo soy, hoy soy un poquito más paciente que hace algunos años, y debo serlo porque la locura que viene de afuera, la sobredosis de exigencia que viene de afuera es tremenda y uno debe ser paciente para que eso no afecte”. https://www.youtube.com/watch?v=WPhymJV6LBM

Respetar los procesos que siempre van de la mano del tiempo, con la paciencia necesaria para ir consiguiendo metas y renovarlas. Proceso tras proceso, vamos llenando la vida.

Y asi fue, que, de la mano de la paciencia, llegó lo NOVEDOSO: ¡ganar en las definiciones por penales! Como también dijo el Muñe: “es una experiencia nueva que estamos atravesando, la energía de haber cambiado esta situación adversa con dos definiciones ganadas en poco tiempo, si bien no te digo que me agrada, pero también hay que saber sufrir y ganar en estas definiciones… estar presentes, ir con una postura distinta (imagen corporal que refleje la decisión mental), tiene valor y yo lo festejo”.

¡Y nosotros también! Los hinchas riverplatenses recibimos y celebramos esta novedad, porque nos fuimos a dormir aliviados y felices… ¡¡Y disfrutamos de la sorpresa de los bosteriodistas que no saben dónde ubicar este acontecimiento!!

Integremos lo que nos da felicidad, no lo rechacemos porque no encaja en nuestras expectativas. Las sociedades cambian, y como dice Gallardo, se juega como se vive.  Esta idea invita a repensar nuestro modo de vivir, los cambios que debemos afrontar, qué nos pasa como sociedad y cómo esto se refleja en el futbol.

Lacan, gran psicoanalista, decía: “Mejor pues que renuncie quien no pueda unir a su horizonte la subjetividad de su época”… sin duda el Muñeco es lacaniano.

Vamos por mas!

Hipocresía y Sinceridad: Lecciones del Muñeco

Escuchar a nuestro DT es una invitación a la reflexión. De pronto, para el que sabe oír, el decir constante en redes, programas deportivos, streaming, se detiene frente a una palabra. Palabra llena, se dice en psicoanálisis, cuando tiene contenido, frente a la palabra vacía del bla, bla, bla.

La voz del Muñeco resuena, tiene peso. Detrás del espectáculo del futbol, detrás del velo de la idealización, pasan cosas. Y él se atreve a decirlas.

¿Pacto de caballeros? Hipocresía dijo, dos veces para que quede claro. Lo opuesto a sinceridad.  Y,  frente a eso, dijo también, la única defensa es saber quiénes somos y dejar que hablen. No beber del agua envenenada, dejarla correr.

Vivimos en tiempos donde la crueldad se disfraza de opinión. Y desde que el Muñe construyó su propia estatua, ha sido blanco de muchas opiniones malintencionadas.

Aprovechar la vida y aprender de la experiencia fortalece el espíritu. Y un espíritu fuerte no se detiene en la conveniencia.

Por eso ser DT de un club como River, un lugar que no escapa a los ojos del mundo, no solo requiere conocimiento sobre táctica, estrategia y técnica. Requiere de sensibilidad y fortaleza de espíritu para enfrentar la hipocresía social y denunciarla. Y solo alguien que ha trabajado sobre sí mismo puede soportar y sostener ese lugar.

Confiemos, escuchemos. Nuestro equipo está en buenas manos.

Vamos por mas!

CONVICCIÓN Y FRUSTRACIÓN

Tenemos un DT que tiene muy en claro la forma en que quiere que jueguen sus equipos. Mas allá de la táctica, la técnica y la estrategia, le da mucha importancia a la impronta psicológica con la que encara su juego. No se trata de ganar a cualquier precio, se trata de ganar respetando el ADN que lo identifica.

Dentro de la ética que lo domina, su foco está en los 90 minutos de juego, que los jugadores logren desplegar su máximo potencial y obtener así la diferencia con el rival. No contempla el impedir el juego del otro como única estrategia, sino en optimizar su propio juego para obtener la victoria. No contempla especular, hacer tiempo, cortar la fluidez de la competencia. Si hay que perder, que sea respetando sus convicciones.

Y dentro del conjunto de principios y valores que lo caracterizan, la definición de una competencia por penales no está en su horizonte. Ya sabemos que se ha convertido en un estigma para River las definiciones por penales. Si llegamos a esa instancia, ya los hinchas nos vamos despidiendo de alguna posibilidad de festejo y nos preparamos para la derrota. Pero… nos preguntamos al mismo tiempo por qué caímos en esa repetición.

La instancia de definición por penales forma parte de la competencia, y muchos equipos de nuestra liga juegan a llegar a esa instancia, a trabar el partido, a cortarlo, a fastidiar el juego como única estrategia para finalmente alcanzar los penales, lugar donde saben que la victoria puede ser posible (no asi en el campo de juego).

¿Por qué River no resuelve este tema? Podemos pensar que nuestra historia no se construyó en base a un juego inescrupuloso, con dirigentes que arreglan partidos, y pasando de ronda a base de llegar a instancias de penales. Esto define más el adn bostero, sostenido en un complejo de inferioridad respecto de nosotros. Como riverplatenses, sabemos muy bien quienes somos, cuales son muestras convicciones y nuestra personalidad riverplatense.

Nuestra personalidad es imposible de cambiar, no podemos convertirnos en otra cosa, nunca nos vamos a cruzar de vereda, pero si, podemos trabajar rasgos, hábitos, rigideces, que generen cambios que nos favorezcan.

En el caso de las definiciones por penales, resolver este problema requiere más que un cambio técnico; implica una transformación en la forma de abordar esta instancia como parte de la competencia. Esto incluye trabajar en la preparación psicológica de los jugadores, realizar entrenamientos específicos y reconsiderar cómo las definiciones por penales encajan dentro de la filosofía del club.

Mientras tanto, la hinchada, que ha demostrado una fortaleza y pasión incomparables, siente la frustración de ver a su equipo derrotado cuando aún existe un paso más a dar para llevarse la victoria. Si, los penales también pueden darnos la victoria. Si River logra integrar este aspecto como una herramienta más para alcanzar la gloria, podrá romper el estigma y consolidar su lugar como un equipo que acepta todas las instancias del juego.

La preparación para los penales no implica renunciar a la esencia del club ni a los valores que lo caracterizan, sino enriquecer su visión y ampliar las posibilidades para enfrentar este desafío en el terreno de juego. Al final, no se trata de abandonar lo que define a River Plate, sino de aceptar que cada competencia tiene múltiples dimensiones y que estar preparado para todas ellas es parte de lo que hace a un equipo verdaderamente grande.

Valoramos que nuestro DT tenga convicciones y trabaje en base a sus convicciones. Pero… ¿Cuál es el límite en que la convicción se convierte en terquedad? ¿Por qué la convicción nos está llevando a la frustración? Frustración que también siente el DT.

Estamos inmersos en una repetición y hay que resolverla. La preparación psicológica y técnica para los penales no solo abre la puerta a la posible victoria, sino que también representaría respeto hacia el hincha que espera otra actitud para esa instancia.

Se reían del Micho cuando hablaba de la imagen corporal… recordé eso cuando vi a algunos de nuestros jugadores ir hacia el punto del penal con la cabeza gacha.

Se puede cambiar sin traicionar nuestra esencia.

Vamos por mas!

SATISFACCIONES PEQUEÑITAS

Satisfacciones tan pequeñas como quienes las provocan. Así, un jugador rival, con características de personalidad de muy baja moral, casualmente identificado con los colores del clásico rival, logra su pequeña gran satisfacción tirando la piedra y escondiendo la mano, desplegando su pobre espíritu vaciado ya de posibilidades de elevación.

Lo que resulta inentendible es como nuestros jugadores caen en la trampa favoreciendo ciegamente el logro de ese retorcido goce, que se extiende, claro, a los periodistas teñidos de azul y amarillo, a presidentes de asociaciones inescrupulosas, etc, etc. que hoy celebraron nuestra derrota.

Pero, vamos a lo más importante: nuestro equipo y su incapacidad de hacerse valer, en la cancha, cuando tiene con qué. Puede ser que a nivel emocional pequen de inocencia, o de excesiva confianza. Es algo que a nivel psicológico debería ser analizado.

Cada equipo que juega contra River se prepara como si fuera a la guerra. Se entiende que, mucho mas en equipos de reciente ascenso, se trata de una vidriera imposible de dejar pasar. Jugar con nuestro equipo es hacerse ver, nuestros partidos son vistos en todo el mundo, y junto con ello, las posibilidades que pueden abrirse hacia el futuro. Se entiende y se felicita si saben aprovecharlo.

Lo que no  se entiende es como River, aún, no se prepara para enfrentar esto. Porque esto es una repetición, Temperley, Riestra y ayer Independiente Rivadavia, son ejemplo de ello. Y si hay una repetición, entonces, hay que tomarla con mucha seriedad. Es un indicador que cualquier psi no puede dejar pasar.

Y es algo que excluye a la hinchada, porque después del partido de vuelta contra el Mineiro, superando todo lo existente hasta ese momento, garra, corazón, templanza y coraje son palabras que quedan cortas para definir al hincha de River.

El hincha de River sabe hacerse valer en la cancha, y los jugadores deberían seguir su ejemplo.

Vamos por mas!

Señoras y señores: con ustedes…EL HINCHA DE RIVER!

No hay palabras para describir todo el despliegue de amor, pasión, grandeza, verdadera grandeza, que mostró la hinchada de River, durante toda la semana que siguió a la derrota en Brasil, por copa libertadores, hasta la revancha en el Monumental.

Primero, reponerse de ver a nuestro equipo derrotado por errores propios que elevaron méritos del rival, para después empezar a jugar la revancha en nuestro estadio.

Después de 24hs de procesar el dolor que dejó ese cachetazo, el hincha de River comenzó a hacer todo lo que un buen hincha hace: dar una nueva oportunidad, nada es imposible.

Asi comenzó la unión, cada uno desde donde podía. Aquellos que organizaban el recibimiento del equipo en el estadio, aquellos que congelaban nombres del equipo rival en el frízer, aquellos que usaban palabras en latín para convocar no se que seres benéficos de otras dimensiones, aquellos que a través de las redes sociales se acompañaban unos a otros dando ese aliento que empuja a seguir.

La unión de los hinchas de River durante toda esta semana previa a quedar eliminados, fue, sinceramente, una muestra de que a esta hinchada no hay otra que la supere. La división entre “viudas” y “focas” quedó tan lejos, que parecía tan solo un mal recuerdo: cuando hay que juntarse, allá estamos todos.

Y este partido lo ganamos por goleada. Lo que se vio en el Monumental con la entrada de los equipos no tiene precio, ni rival, ni historia. Es único. Es River.

Y exige un respeto y consideración soberana por parte de aquellos que se ponen nuestra camiseta.

Y también por parte del periodismo envidioso que festejó hoy que el Muñeco haya quedado afuera. La envidia que despierta Gallardo es tan grande como su estatua. Pero allá ellos, tan pequeños en su estatura profesional.

Borja, querido, te amamos y respetamos, jugaste, te moviste, pero hacer tiempo y reaccionar asi con un compañero en el partido más importante del año, te hace indigno de la camiseta. Tendrás que repararlo.

Chileno, querido, jugaste, te moviste, pero si querés llorar en el hombro del Muñe, sacate primero la camiseta que tenías puesta del Mineiro. No le faltes el respeto a la hinchada.

DIGNIDAD, esa es la palabra que no hay que olvidar.

Y esta hinchada tiene dignidad y espera lo mismo de jugadores, cuerpo técnico y dirigentes.

Tiempo de barajar y dar de nuevo.

Vamos por más!

CREER

Intento imaginar como sería estar siempre en la cresta de ola, en un eterno surfear, allá arriba, desconociendo lo que está abajo, la playa, los pies en la arena, los pies en el barro.

Intento imaginar y es imposible, porque eso no existe. La vida es un sube y baja, un ir y venir, un estar en equilibrio cuando nos ayuda la suerte, y trabajamos para ello.

¿Qué es creer? Dar algo por cierto, por verdadero, aunque no podamos comprobarlo, aún. No podemos creer en ganar siempre, en estar siempre en la cresta de la ola, pero sí podemos creer en que algo se puede dar si existe un 50% de probabilidad de que así sea, sabiendo que tenemos un 50% en contra, y considerándolo como posible.

Estamos con los pies en el barro, pero tenemos el 50% de probabilidad de estar en la cresta de la ola si surfeamos bien, o aún, si surfeamos mal, ese 50% no nos lo puede sacar nadie.

La moneda está en el aire y tenemos que ELEGIR de qué lado QUEREMOS que caiga.  Y después CREER en que puede ser. Pero tenemos que elegir, es la única forma de ayudar a la suerte y a nosotros mismos.

Desde nuestro lugar de hinchas no podemos hacer otra cosa. El cuerpo técnico y el equipo sí pueden hacer más, pero son los primeros que tienen que ELEGIR y CREER en lo que eligieron, y prepararse para dar lo máximo de sí mismos.

Esperemos que, como nosotros, elijan creer en qué se puede revertir el resultado. Y, por supuesto, trabajen para ello. Con pasión y alegría. Y con grandeza, por sobre todas las cosas.

VAMOS POR MAS!