CREER

Intento imaginar como sería estar siempre en la cresta de ola, en un eterno surfear, allá arriba, desconociendo lo que está abajo, la playa, los pies en la arena, los pies en el barro.

Intento imaginar y es imposible, porque eso no existe. La vida es un sube y baja, un ir y venir, un estar en equilibrio cuando nos ayuda la suerte, y trabajamos para ello.

¿Qué es creer? Dar algo por cierto, por verdadero, aunque no podamos comprobarlo, aún. No podemos creer en ganar siempre, en estar siempre en la cresta de la ola, pero sí podemos creer en que algo se puede dar si existe un 50% de probabilidad de que así sea, sabiendo que tenemos un 50% en contra, y considerándolo como posible.

Estamos con los pies en el barro, pero tenemos el 50% de probabilidad de estar en la cresta de la ola si surfeamos bien, o aún, si surfeamos mal, ese 50% no nos lo puede sacar nadie.

La moneda está en el aire y tenemos que ELEGIR de qué lado QUEREMOS que caiga.  Y después CREER en que puede ser. Pero tenemos que elegir, es la única forma de ayudar a la suerte y a nosotros mismos.

Desde nuestro lugar de hinchas no podemos hacer otra cosa. El cuerpo técnico y el equipo sí pueden hacer más, pero son los primeros que tienen que ELEGIR y CREER en lo que eligieron, y prepararse para dar lo máximo de sí mismos.

Esperemos que, como nosotros, elijan creer en qué se puede revertir el resultado. Y, por supuesto, trabajen para ello. Con pasión y alegría. Y con grandeza, por sobre todas las cosas.

VAMOS POR MAS!

Un DT resistido

“Hay plantel para seguir peleando hasta el final, para intentar mejorar, hoy no servía jugar bien y quedar eliminado, en el “matamata” ustedes querían que ganemos, hoy ganamos, así que buenas noches”

Buenas noches. Si, fueron muy buenas noches. No solo por ganar, por intentar hasta el último minuto, por clasificar a la semifinal, por ver el festejo de nuestro capitán, sino también por algunas cosas que esperaba ver en nuestro DT y que por fin van apareciendo.

Y no hablo de lo futbolístico, del armado del equipo, del esquema de juego. Hay muchos especialistas que hablan del tema muy bien y no hace falta uno más. Mi interés siempre va a estar sostenido por un enfoque desde lo emocional y psicológico, tal como lo vengo expresando en anteriores publicaciones.

Estos son tiempos donde la imagen tiene un lugar preponderante. Lo que se ve, lo que se da a ver, lo que muestro, lo que veo, es un circuito hiper transitado: “como te ven, te tratan, si te ven mal, te maltratan”, famosa frase de una conductora argentina que demuestra claramente el valor que se le da a la mirada. El escuchar al otro, el sentirlo, quedan postergados bajo la observación, y algunas veces, hasta olvidados.

Y en este sentido, confieso, que estaba esperando algún “quiebre” en esa imagen casi perfecta, impecable, que muestra nuestro DT. Siempre con el gesto medido, con el discurso prolijo, haciéndose cargo de todo porque es lo que corresponde, el deber primero. Y me preguntaba si tal vez esta actitud, que muchos confunden con soberbia, es lo que hace que buena parte de la hinchada lo resista, cuando, en los hechos, ha tenido logros importantes. Llegar a semifinales de la copa de la liga, por ejemplo, algo que no se consiguió en el ciclo anterior.

Los resultados lo avalan, pero hay algo que lo resiste. Ha cometido errores ¿pero quien no?, hasta los mas experimentados se equivocan.

Una característica de la personalidad “Hincha” es dejarse llevar por lo emocional, somos como niños. Es ese espacio en nuestras vidas donde nos permitimos expresiones y comportamientos dignos de colegiales de primaria, donde podemos gritar, insultar, reír, llorar, sin tener que dar explicaciones. Y que nuestro DT muestre tener tanto control sobre sus emociones es algo que no podemos comprender, que molesta, que nos impide sentirlo cercano. Esa imagen puede ser muy bien recibida en Alemania, pero en Argentina, lo preferimos más despeinado.

Por eso digo que sentí una mezcla de alegría y alivio cuando vi al Micho reaccionar frente al DT del rival en Córdoba, que lo estaba increpando, y cuando cerró la conferencia de prensa con esa frase mata-mata para después levantarse e irse, no sin antes decir buenas noches. Despeinados pero educados, el límite siempre es el respeto.

Respeto que le están faltando muchos hinchas y que, creo, no se merece, alguien que dejó su zona de confort para venir a River. Que logró un campeonato de una, que sacó una diferencia de puntos como para hacer la plancha, que nos clasificó a la Libertadores a mitad de año y que superó al Muñe al clasificarnos a semifinales de la copa de la liga.

Coincido con él, la crítica es despiadada. Y esa es una palabra peligrosa, porque denota un exceso, y no hace falta ser cruel. Porque en ese terreno ya no somos como niños, en ese terreno somos adultos retorcidos mostrando lo más oscuro de nuestra condición humana.

Por mi parte espero que tenga continuidad, por lo que ha demostrado y porque está preparado para ello. Solo pido que siga despeinándose un poco, que se suelte, que rompa ese muro que él mismo ha construido y que sea realmente parte de esta hinchada.

concentrados en nosotros

Es muy difícil, a veces, no mirar lo que hace el vecino. Mucho más si tenemos alguna rivalidad, por cualquier razón que sea.

Aquello que deseamos conseguir con todo nuestro ser y, resulta que el vecino lo alcanza, y a nosotros nos toca esperar. Porque no hicimos las cosas muy bien, porque la suerte se fue con el vecino, por lo que fuere.

Entonces surge la bronca, el enojo y eso se transforma en dolor y el dolor en sufrimiento. Y el sufrimiento en detención porque nos olvidamos de nuestro proyecto, de seguir trabajando en él, de las otras metas a conseguir, también importantes para darle sentido a nuestra existencia. Para construir un camino distinto al del vecino. Porque somos diferentes, tenemos otra forma de llegar.

Nos olvidamos de todo por mirar lo que hacen los otros, tomados por emociones negativas que no le hacen daño más que a nosotros mismos.

Hay cuestiones que son inevitables, no podemos no mirar. Pero sí podemos darle menos tiempo, menos lugar y menos importancia al rival innombrable y volver rápidamente a enfocarnos en lo nuestro. Porque nadie puede hacer nuestra parte por nosotros.

No podemos meternos en la mente del otro para forzar una equivocación, pero si podemos trabajar en nuestra mente para alcanzar los objetivos que nos propusimos.

Como hinchada nuestra mente es poderosa y es un jugador más que NO puede jugar en contra de si mismo, de su propio club, de su propio equipo. Entonces pongamos nuestra energía en superar los obstáculos, dejarlos atrás, y avanzar decididos, confiados y alegres hacia nuestros objetivos.

Nuestra mente colectiva

Sostengo la teoría que, entre todos, conformamos una gran mente colectiva. Y esa mente se alimenta de todos nuestros pensamientos, emociones, sentimientos, que nos despierta el club de nuestros amores.

Cada uno aporta lo suyo. Pero si algo es claro, es que las emociones negativas pueden tener la capacidad de teñirlo todo. Piensen en un grupo de amigos, todos contentos hablando de sus vidas, de sus proyectos, y viene ese amigo amargo, siempre negativo, que no puede ver nada bueno de la vida. ¿Y qué pasa? Alguno se empieza a preocupar por él, intenta cambiarle la onda, pero poco a poco se van contagiando… silencio, densidad, algo se va tornando oscuro.

Las emociones negativas son un peligro para la mente de este colectivo riverplatense. Son contagiosas. El miedo a perder es terrible, nos convierte en perdedores antes de jugar. Otra cosa es saber perder, aceptar una derrota porque es imposible siempre ganar. Pero hay derrotas que se sustentan en el miedo, y hay derrotas que tienen mas que ver con lo que tiene que pasar, el destino o la suerte. Muchas veces el resultado no tiene nada que ver con el juego.

Por eso, alimentemos esta mente con el deseo de ser grandes, mas allá del resultado. Con el deseo de ser dignos de esta camiseta. Con el deseo de ser respetables, éticos, justos. Eso nos convertirá como hinchas en ganadores, y eso es lo que le transmitiremos a nuestros jugadores, técnicos y dirigentes.