Corazón partío

Tiritas pa este corazón partío… (tiritando de frío… como el equipo sin pasión que, aun así, venimos acompañando). Todo con la música de fondo de la canción de Alejandro Sanz, que nos sirve de expresión en estas horas de desazón post partido contra la academia.

La locura con la que se gritaron esos dos goles que habían dado vuelta el resultado no es lógico, salvo porque hacía mucho que eso no nos pasaba, tanto que lograron ilusionarnos, empresa casi imposible hoy, para después solo dejar transcurrir el tiempo sin defender lo logrado.

Algo evoca de ese partido del 2019. Algo, porque en aquellas épocas íbamos adelante y pagamos el costo de no defender el resultado. Pero hoy a no saber defender un resultado se suma el olvido de que, sea contra quien sea, un partido se sale a ganar.

No se ve el deseo de ganar en este equipo, pareciera ser que les gusta más la caída libre como deporte de riesgo.

Somos hinchas, los olvidados de siempre. Por los dirigentes, por la AFA, por los representantes y los negociados. Pero hay una excepción que hace a la regla: no por Gallardo. Gallardo siempre nos puso primero y da la cara por los hinchas. Y va a hacer todo lo posible para compensarnos por estos duros momentos.

Somos hinchas, y los hinchas aprendimos a ganar y también a perder. Pero estos son otros tiempos, donde el perder no es aceptado y la vara es Madrid, así que todo por debajo de eso es catastrófico. Hay una grieta, entre los hinchas de años de bancar la camiseta, e hinchas jóvenes que solo conocen el club ganador y no aceptan nada por debajo de eso. Hinchas que abandonan. Si, lamentablemente estamos asistiendo a una nueva raza de hinchas, los que abandonan por no saber perder. No están curtidos como los que ya tuvimos que tocar fondos en tiempos más oscuros que este. Las focas, como nos llaman por aplaudir nuestra historia,  tenemos la piel y el alma a prueba de balas, y seguimos de pie. No somos perdedores, sabemos perder que no es lo mismo y sabemos que éxito y fracaso son las caras de una misma moneda. Así, después de jugar en una categoría que nadie deseaba, en solo un año volvimos y fuimos mejores. Y ahí estábamos, en canchas inimaginables, con jugadores y un director técnico que de cristal solo tenían la copa de champan con la que brindaron por el retorno.

Eso no nos impide preguntarnos qué pasa con nuestro amado y siempre respetado Muñeco. SIEMPRE RESPETADO por darnos las alegrías mas grandes e inolvidables. Se fue dejando un gran trabajo hecho y tal vez no supieron continuarlo. Y al volver se encontró con que hay que ponerse otra vez el overol porque de todo lo construido solo quedó la estatua. Y no es el miedo al trabajo, es el dolor por lo que no se supo valorar. Si alguien te da lo mejor de sí para construir algo y continuarlo, hacerle una estatua no es la mejor forma de agradecerle, la mejor forma es generar más aún. Cosa que evidentemente no paso (hablamos de futbol, no de infraestructura).

Si bien nuestro DT se muestra fuerte, da la cara y enfrenta lo que hay que enfrentar, tiene valores claros y sensibilidad. No lo conocemos en la intimidad, pero nunca olvido sus lágrimas después de ganar la Sudamericana a pocos días de la muerte de su madre, entrevistado por Titi Fernández, quien también atravesaba una pérdida muy dolorosa. Como él dice, hay que controlar las emociones, porque justamente las emociones están. Y él está luchando con eso en un momento donde hay que reconstruir lo destruido. Cosas que esta nueva raza de hinchas nunca entendería. Ellos solo quieren divertirse. No está mal, pero no se trata solo de eso. Se trata de no quedarse en la superficie, hay que profundizar, ver todas las aristas del problema, la vida no es lineal, no tiene una sola cara. Crezcan, aprendan a enfrentar el problema no a eliminarlo, porque vuelve y vuelve hasta que lo resuelvas. Lo único que se soluciona con el que se vayan todos es nuestra angustia. Y esa solución dura poco, volveremos a angustiarnos y nunca saldremos del círculo que nosotros mismos creamos.

No queda otra, hoy hay que bancar. Reconstruir lleva tiempo, un año y medio es poco.

Vamos por mas!

De la Mastantoneta al Mastanticidio

                                                                      “Mejor pues que renuncie quien no pueda unir a su horizonte la subjetividad de su época” Jacques Lacan

De la mastantoneta al mastanticidio. Suena fuerte, pero así es y sin escalas. Las pasiones nublan la razón, especialmente en estas épocas en las que se aspira a vivir de las redes sociales. Las interacciones se multiplican manipulando emociones. Nada nuevo, de eso se nutre la publicidad y las campañas políticas, por ejemplo. Sin embargo, en lo vertiginoso del intercambio en redes, esta manipulación se torna más cruel y solapada.

Los jugadores de futbol, hoy en día, se han convertido en objetos del mercado. Ser objeto del otro no es una posición agradable. Hay un sometimiento que se oculta, en estos casos, tras grandes sumas de dinero y popularidad. Y todo, bajo una máscara de naturalidad que asusta.

Y, siguiendo las reglas del mercado, también se han convertido en objetos para los hinchas. Dejaron de ser seres sintientes para pasar a ser objetos de elevación o maltrato, según se conviertan o no en un alivio a este malestar que genera la cultura en la que vivimos hoy.

Así, de ser “joyas”, pasan a ser prescindibles sin solución de continuidad. Y de haber convertido un gol histórico frente a los innombrables, a ser un desagradecido que no merece consideración alguna. De ser el ídolo que se vistió de arquero con su casaca verde, a ser un viejo que camina el campo de juego y hay que descartarlo.

Seguramente esto ha pasado en todas las épocas, pero los extremos que se barajan en la actualidad asustan por su violencia.

Nadie hace un análisis razonable de todas las variables. Nadie habla de tramitar psíquicamente la frustración y el dolor que provoca quedar fuera de una competencia. Directamente las emociones se expulsan para que las procese quien se quema los ojos leyendo. Por eso se habla de generaciones de “cristal”, porque si enfrentan el dolor se quiebran, necesitan que las redes lo hagan por ellos.

Difícil ser DT también en estas épocas, ya que una de sus funciones es proteger al jugador del afuera, llámese periodismo, redes, críticas, etc.… cómo hacerlo si, según lo dijo el propio Muñeco, los jugadores jóvenes se prenden al teléfono apenas termina la práctica y ya no dedican ese tiempo a ver futbol. Algo también a analizar cuando se le exigen rendimientos al DT. En el club de la rivera, queda claro, que es mas fácil expulsar que analizar, no cometamos los mismos errores.

La rueda de la época está en marcha y sigue girando y hay que comprender sus vueltas. Las masas, representadas en menor escala por las redes sociales, se inclinan siempre a seguir las olas sin ofrecer resistencia. Por suerte siempre habrá en el rebaño “ovejas negras” que intenten algo distinto, que provoquen algún maremoto. Que no quieran dejarse llevar por el adormecimiento.

Apostemos por mas hinchas despiertos que dormidos.

Vamos por más!

Un equipo de dos caras

Llamó mucho la atención la frase usada por nuestro DT para definir la última actuación del equipo por Libertadores frente a Universitario en el Monumental: “fuimos un equipo de dos caras”. Sonó fuerte, ya lo haya dicho consciente o inconscientemente en cuanto a lo que semejante expresión representa.

Popularmente tener dos caras refiere a falsedad o traición. ¿Se sentirá el DT traicionado en su transmisión? Después de ese gol recibido (y evitable), justo al finalizar el primer tiempo, nuestro equipo se desdibujó. Realmente el segundo tiempo parecía otro, sin ganas, sin empuje, sin fuerzas. Un equipo que traiciona los dichos del DT insistente en ganar más que en competir, como también lo dijo en conferencia de prensa. Un equipo que se traiciona a sí mismo al mostrar una imagen de impotencia: no puede reponerse a la adversidad e imponerse en momentos decisivos.

Un equipo que muestra dos caras debe cuestionar qué lado de su identidad prevalece. Por un lado, está esa fuerza avasalladora que domina partidos y entusiasma a la hinchada. Por otro, una abulia desconcertante que emerge, como si el peso de la historia del club fuera demasiado para cargar.

Algo más llama la atención: el equipo repuntó y tuvo buenas actuaciones después de las barbaridades que se dijeron sobre el Muñeco en un programa periodístico por alguien oculto tras máscara de gallo. Esas declaraciones nos unieron a todos en defensa de nuestro DT. Y jugadores y cuerpo técnico respondieron con juego y goles. Queda claro como la unión hace la fuerza. Pero, tres partidos después, los hinchas seguimos igual, dándolo todo, pero el equipo no, sumergiéndose otra vez en sus altibajos, dejando caer títulos que estaban al alcance de la mano.

Queda claro la influencia de lo emocional, que requiere de entrenamiento tanto como lo técnico. Y en este aspecto el rol del DT y del cuerpo técnico es fundamental, porque es su labor también la gestión emocional del grupo, la tolerancia a las frustraciones y la motivación para alcanzar los resultados. Todavía este grupo tiene una identidad a construir y eso lleva mucho tiempo. Falta para que podamos ver todos estos aspectos tras una sola cara.

El motor invaluable que es el apoyo de la hinchada, ya lo tienen y lo sienten en cada partido en el Monumental, en cada “banderazo” y en cada despedida cuando juegan en otros lugares por competencias importantes, como ahora, el mundial de clubes.

Vamos por mas!

CONVICCIÓN Y FRUSTRACIÓN

Tenemos un DT que tiene muy en claro la forma en que quiere que jueguen sus equipos. Mas allá de la táctica, la técnica y la estrategia, le da mucha importancia a la impronta psicológica con la que encara su juego. No se trata de ganar a cualquier precio, se trata de ganar respetando el ADN que lo identifica.

Dentro de la ética que lo domina, su foco está en los 90 minutos de juego, que los jugadores logren desplegar su máximo potencial y obtener así la diferencia con el rival. No contempla el impedir el juego del otro como única estrategia, sino en optimizar su propio juego para obtener la victoria. No contempla especular, hacer tiempo, cortar la fluidez de la competencia. Si hay que perder, que sea respetando sus convicciones.

Y dentro del conjunto de principios y valores que lo caracterizan, la definición de una competencia por penales no está en su horizonte. Ya sabemos que se ha convertido en un estigma para River las definiciones por penales. Si llegamos a esa instancia, ya los hinchas nos vamos despidiendo de alguna posibilidad de festejo y nos preparamos para la derrota. Pero… nos preguntamos al mismo tiempo por qué caímos en esa repetición.

La instancia de definición por penales forma parte de la competencia, y muchos equipos de nuestra liga juegan a llegar a esa instancia, a trabar el partido, a cortarlo, a fastidiar el juego como única estrategia para finalmente alcanzar los penales, lugar donde saben que la victoria puede ser posible (no asi en el campo de juego).

¿Por qué River no resuelve este tema? Podemos pensar que nuestra historia no se construyó en base a un juego inescrupuloso, con dirigentes que arreglan partidos, y pasando de ronda a base de llegar a instancias de penales. Esto define más el adn bostero, sostenido en un complejo de inferioridad respecto de nosotros. Como riverplatenses, sabemos muy bien quienes somos, cuales son muestras convicciones y nuestra personalidad riverplatense.

Nuestra personalidad es imposible de cambiar, no podemos convertirnos en otra cosa, nunca nos vamos a cruzar de vereda, pero si, podemos trabajar rasgos, hábitos, rigideces, que generen cambios que nos favorezcan.

En el caso de las definiciones por penales, resolver este problema requiere más que un cambio técnico; implica una transformación en la forma de abordar esta instancia como parte de la competencia. Esto incluye trabajar en la preparación psicológica de los jugadores, realizar entrenamientos específicos y reconsiderar cómo las definiciones por penales encajan dentro de la filosofía del club.

Mientras tanto, la hinchada, que ha demostrado una fortaleza y pasión incomparables, siente la frustración de ver a su equipo derrotado cuando aún existe un paso más a dar para llevarse la victoria. Si, los penales también pueden darnos la victoria. Si River logra integrar este aspecto como una herramienta más para alcanzar la gloria, podrá romper el estigma y consolidar su lugar como un equipo que acepta todas las instancias del juego.

La preparación para los penales no implica renunciar a la esencia del club ni a los valores que lo caracterizan, sino enriquecer su visión y ampliar las posibilidades para enfrentar este desafío en el terreno de juego. Al final, no se trata de abandonar lo que define a River Plate, sino de aceptar que cada competencia tiene múltiples dimensiones y que estar preparado para todas ellas es parte de lo que hace a un equipo verdaderamente grande.

Valoramos que nuestro DT tenga convicciones y trabaje en base a sus convicciones. Pero… ¿Cuál es el límite en que la convicción se convierte en terquedad? ¿Por qué la convicción nos está llevando a la frustración? Frustración que también siente el DT.

Estamos inmersos en una repetición y hay que resolverla. La preparación psicológica y técnica para los penales no solo abre la puerta a la posible victoria, sino que también representaría respeto hacia el hincha que espera otra actitud para esa instancia.

Se reían del Micho cuando hablaba de la imagen corporal… recordé eso cuando vi a algunos de nuestros jugadores ir hacia el punto del penal con la cabeza gacha.

Se puede cambiar sin traicionar nuestra esencia.

Vamos por mas!

SATISFACCIONES PEQUEÑITAS

Satisfacciones tan pequeñas como quienes las provocan. Así, un jugador rival, con características de personalidad de muy baja moral, casualmente identificado con los colores del clásico rival, logra su pequeña gran satisfacción tirando la piedra y escondiendo la mano, desplegando su pobre espíritu vaciado ya de posibilidades de elevación.

Lo que resulta inentendible es como nuestros jugadores caen en la trampa favoreciendo ciegamente el logro de ese retorcido goce, que se extiende, claro, a los periodistas teñidos de azul y amarillo, a presidentes de asociaciones inescrupulosas, etc, etc. que hoy celebraron nuestra derrota.

Pero, vamos a lo más importante: nuestro equipo y su incapacidad de hacerse valer, en la cancha, cuando tiene con qué. Puede ser que a nivel emocional pequen de inocencia, o de excesiva confianza. Es algo que a nivel psicológico debería ser analizado.

Cada equipo que juega contra River se prepara como si fuera a la guerra. Se entiende que, mucho mas en equipos de reciente ascenso, se trata de una vidriera imposible de dejar pasar. Jugar con nuestro equipo es hacerse ver, nuestros partidos son vistos en todo el mundo, y junto con ello, las posibilidades que pueden abrirse hacia el futuro. Se entiende y se felicita si saben aprovecharlo.

Lo que no  se entiende es como River, aún, no se prepara para enfrentar esto. Porque esto es una repetición, Temperley, Riestra y ayer Independiente Rivadavia, son ejemplo de ello. Y si hay una repetición, entonces, hay que tomarla con mucha seriedad. Es un indicador que cualquier psi no puede dejar pasar.

Y es algo que excluye a la hinchada, porque después del partido de vuelta contra el Mineiro, superando todo lo existente hasta ese momento, garra, corazón, templanza y coraje son palabras que quedan cortas para definir al hincha de River.

El hincha de River sabe hacerse valer en la cancha, y los jugadores deberían seguir su ejemplo.

Vamos por mas!

Señoras y señores: con ustedes…EL HINCHA DE RIVER!

No hay palabras para describir todo el despliegue de amor, pasión, grandeza, verdadera grandeza, que mostró la hinchada de River, durante toda la semana que siguió a la derrota en Brasil, por copa libertadores, hasta la revancha en el Monumental.

Primero, reponerse de ver a nuestro equipo derrotado por errores propios que elevaron méritos del rival, para después empezar a jugar la revancha en nuestro estadio.

Después de 24hs de procesar el dolor que dejó ese cachetazo, el hincha de River comenzó a hacer todo lo que un buen hincha hace: dar una nueva oportunidad, nada es imposible.

Asi comenzó la unión, cada uno desde donde podía. Aquellos que organizaban el recibimiento del equipo en el estadio, aquellos que congelaban nombres del equipo rival en el frízer, aquellos que usaban palabras en latín para convocar no se que seres benéficos de otras dimensiones, aquellos que a través de las redes sociales se acompañaban unos a otros dando ese aliento que empuja a seguir.

La unión de los hinchas de River durante toda esta semana previa a quedar eliminados, fue, sinceramente, una muestra de que a esta hinchada no hay otra que la supere. La división entre “viudas” y “focas” quedó tan lejos, que parecía tan solo un mal recuerdo: cuando hay que juntarse, allá estamos todos.

Y este partido lo ganamos por goleada. Lo que se vio en el Monumental con la entrada de los equipos no tiene precio, ni rival, ni historia. Es único. Es River.

Y exige un respeto y consideración soberana por parte de aquellos que se ponen nuestra camiseta.

Y también por parte del periodismo envidioso que festejó hoy que el Muñeco haya quedado afuera. La envidia que despierta Gallardo es tan grande como su estatua. Pero allá ellos, tan pequeños en su estatura profesional.

Borja, querido, te amamos y respetamos, jugaste, te moviste, pero hacer tiempo y reaccionar asi con un compañero en el partido más importante del año, te hace indigno de la camiseta. Tendrás que repararlo.

Chileno, querido, jugaste, te moviste, pero si querés llorar en el hombro del Muñe, sacate primero la camiseta que tenías puesta del Mineiro. No le faltes el respeto a la hinchada.

DIGNIDAD, esa es la palabra que no hay que olvidar.

Y esta hinchada tiene dignidad y espera lo mismo de jugadores, cuerpo técnico y dirigentes.

Tiempo de barajar y dar de nuevo.

Vamos por más!

PALADAR NEGRO, SILBIDO AZUL Y AMARILLO

Los silbidos a nuestro DT, por parte de algunos hinchas en el Monumental, no todos, no parecían espontáneos. No tenían esa naturalidad de lo que se va gestando por la frustración de malos resultados. Es más, tuvieron el sabor de los nuevos tiempos, de convocatoria por redes sociales, de forzamiento, de toxicidad que se va metiendo de a poco, como un veneno en la sangre. Mas que injustos, resultan insensatos (que carece de sensatez: buen juicio, prudencia, cordura, sentido común).

Nada espontáneo, nada digno, que tuvo una respuesta de nuestro DT a una altura que la pequeñez de algunos hinchas, de hoy en día, no puede comprender, ni podrá, mientras sigan siendo carne de cañón de la manipulación política (interna y externa) y periodística que sufre nuestro club.

Pero volviendo al hincha de a pie, ese que aguanta los trapos de verdad, ese que está mas allá de las internas y las redes sociales, que pone el amor por los colores por encima de todo, si bien justifica la ignorancia sobre la historia del club intentando comprender la necedad de algunos representantes de las nuevas generaciones, le duele ver indicios de degradación que lo ponga de igual a igual con el clásico rival. Cuando siempre fuimos mejores.

Esos silbidos destiñen de azul y amarillo, y eso es lo que duele. Porque nuestra hinchada no abandona ni abandonó nunca como siempre hicieron los de enfrente. Nuestra hinchada tiene paladar negro de verdad, porque exige cuando tiene que exigir y no a destiempo. No hace bullying (forma de violencia que consiste en llevar a cabo ataques verbales, emocionales, físicos o psicológicos repetidos con la intención de dominar o humillar a la otra persona) y eso es una diferencia enorme. En estos silbidos hay bullyng disfrazado de exigencia.

Inútil es llamar a recapacitar a las minorías necias, habrá que aprender a convivir con ellas, pero hasta que quede el último hincha de verdad en la tribuna, no nos daremos por vencidos.

Son tiempos donde el consumo (de redes sociales por ejemplo, entre otros) desplaza al amor. El amor requiere de responsabilidad y la falta de ambos nos lleva a quebrarnos con facilidad. Solo el amor, el respeto, la solidaridad, la consideración por el otro nos hace fuertes.

Y el amor, el respeto y el aguante son las verdaderas banderas de nuestra hinchada.

Vamos por mas!!

LOCURA Y TRAGEDIA

No es una tragedia perder un clásico, no nos volvamos locos. Un buen hincha sabe como afrontar estos malos momentos, sabe sobrellevarlos y reponerse para seguir.

Ni locos, ni trágicos. Ni pedir que rueden cabezas, ni autoflagelarse.

Madrid puso la vara muy alta, y sostener esa vara todo el tiempo es una tarea imposible. Se pudo hasta ahora por los malos manejos del rival de siempre, consecuencias claras de haber perdido ese partido histórico. Cinco años para reponerse no es poca cosa, habla a las claras del daño.

Y no está mal tener un mejor rival. Salir de la fantasía del Bernabéu eterno. Eso es imborrable, será motivo de canciones en las tribunas, seguirá haciendo más grande nuestra historia, pero hoy es hoy. Y ver la realidad, sacar la mochila de sostener eso, creo que va a ser muy saludable. Tener un mejor rival nos alivia, nos va a dar más vuelo, porque nos obliga a enfocarnos en el aquí y ahora.

Después están aquellos hechos bochornosos como un gol mal anulado, o esa patada asesina que no vio la roja. La cancha se inclina un poco en contra porque todos quieren bajar a River y con eso también hay que saber salir a jugar, más en un clásico. River siempre tendrá mas de un rival. Por eso tendrá que hacerse fuerte mentalmente, mas aún. Falta fortaleza mental y tener un mejor rival ayudará en eso. Dejar de sostenerse en la historia para construir una nueva historia. Lo conseguido será siempre el respaldo, pero la construcción es hoy.

Vamos por más.

MIEDO HINCHA

Finalmente habrá clásico. Nuestro glorioso club quedó primero en su zona de la Copa de la Liga y, los innombrables, cuartos en la suya. Clásico mata-mata.

Inesperado, no deseado, fuera de tiempo, la cuestión es que es así y hay que afrontarlo. Como dijo nuestro querido Colidio, no importa quien toque, River siempre saldrá a ganar.

Hay que reconocer que se sufre más con un clásico, y aparecen los miedos. Se duplica el deseo de ganar y, por consiguiente, el miedo a perder es mayor, y es muy difícil tomarlo con tranquilidad.

Pero lo que más me llama la atención es que, en esta oportunidad, leyendo hinchas en las redes, percibo demasiado miedo, tanto, que opaca el entusiasmo por ganar. Y también hay cierta necesidad de justificar ese miedo. Casi como si se prepararan para perder, porque hay condiciones dadas para eso.

¡Que grave error! El miedo es muy contagioso, mucho más que la seguridad. Se propaga de tal manera que tiñe todas nuestras neuronas de negro y genera una energía densa que nos impide ver la realidad. Y, al ser un miedo irreal, nos estresa y nos predispone mal.

¿Cuál es la realidad? Que somos mejores, que somos superiores y que solo un golpe de mala suerte, o un mal arbitraje podría dejarnos sin victoria.

Es necesario extirpar ese miedo de nuestras mentes. Los hinchas también jugamos, desde el lugar que estemos, y la energía que entre todos generemos tiene que ser luminosa, y ganadora. Todos unidos, todos formando una sola mente, todos deseando lo mejor, todos ganadores.

Vamos a ganar, porque tenemos todo para hacerlo. Y porque lo deseamos. Y porque lo merecemos. El deseo tiene que vencer al miedo, siempre.

Que no sea por nuestro miedo que se compliquen las cosas. Todo llega, los mensajes llegan, la energía llega. Nuestro equipo no es ajeno a esto. Tenemos que enviar mensajes de aliento y convicción.

Ya estamos jugando nuestro partido. Con seguridad, con certeza de la victoria. Dejemos el miedo del otro lado, donde por lógica, tiene que estar.

Vamos por mas!

MAS QUE UNA COPA

No solo se gano la Supercopa Argentina y se sostuvo el invicto en la Copa de la Liga. Hubo algo más importante aún, se terminó con una repetición que nos estaba haciendo sufrir: el bajón de los segundos tiempos.

La frustración que eso nos provocaba, la incertidumbre, la imposibilidad de entenderlo, nos llevaba a la necesidad de hablar, hablar y hablar para encontrar la lógica de lo que estaba pasando. Las redes sociales explotaban de preguntas y eso es maravilloso cuando se refieren a cada uno de nosotros y no a la mera búsqueda de culpables. Solo las preguntas bien dirigidas nos pueden sacar de la repetición.

Es notable como, en algunas ocasiones, repetimos actos que nos provocan sufrimiento, frustración, haciéndonos chocar una y otra vez con la misma piedra, como un patrón de comportamiento del que no podemos salir. Es algo inconsciente y solo cuando podemos detectarlo, y hacernos alguna pregunta al respecto, tenemos la posibilidad de hacer algo con eso. Mientras tanto habita el reino de lo desconocido y ajeno.

Como parte de esta mente colectiva, que formamos entre todos, como hinchada, participamos de las repeticiones, colaboramos con ellas. Es materia de investigación el cómo, pero no nos puede ser ajeno todo lo que pasa con aquello de lo que formamos parte con tanta pasión.

Nos pasó con el perder de visitantes y nos pasó ahora con los segundos tiempos inciertos que precipitaban empates frustrantes. Y el poner el foco ahí, en lo que perdemos, no en el récord de triunfos de local ni en invicto de este campeonato, repeticiones también, pero que nos reconfortan y que, curiosamente, se daban al mismo tiempo. ¿Tendremos una mente demasiado atenta a lo negativo, tanto, que nos impide ver lo bueno que al mismo tiempo nos sucede? ¿Necesitamos siempre la satisfacción de la queja?

Todo es materia de investigación, lo importante ahora es que SALIMOS DE LA REPETICIÓN DE UNA FRUSTRACIÓN como los grandes campeones que somos. De esto también es importante darse cuenta.

VAMOS POR MAS.