LOCURA Y TRAGEDIA

No es una tragedia perder un clásico, no nos volvamos locos. Un buen hincha sabe como afrontar estos malos momentos, sabe sobrellevarlos y reponerse para seguir.

Ni locos, ni trágicos. Ni pedir que rueden cabezas, ni autoflagelarse.

Madrid puso la vara muy alta, y sostener esa vara todo el tiempo es una tarea imposible. Se pudo hasta ahora por los malos manejos del rival de siempre, consecuencias claras de haber perdido ese partido histórico. Cinco años para reponerse no es poca cosa, habla a las claras del daño.

Y no está mal tener un mejor rival. Salir de la fantasía del Bernabéu eterno. Eso es imborrable, será motivo de canciones en las tribunas, seguirá haciendo más grande nuestra historia, pero hoy es hoy. Y ver la realidad, sacar la mochila de sostener eso, creo que va a ser muy saludable. Tener un mejor rival nos alivia, nos va a dar más vuelo, porque nos obliga a enfocarnos en el aquí y ahora.

Después están aquellos hechos bochornosos como un gol mal anulado, o esa patada asesina que no vio la roja. La cancha se inclina un poco en contra porque todos quieren bajar a River y con eso también hay que saber salir a jugar, más en un clásico. River siempre tendrá mas de un rival. Por eso tendrá que hacerse fuerte mentalmente, mas aún. Falta fortaleza mental y tener un mejor rival ayudará en eso. Dejar de sostenerse en la historia para construir una nueva historia. Lo conseguido será siempre el respaldo, pero la construcción es hoy.

Vamos por más.

MIEDO HINCHA

Finalmente habrá clásico. Nuestro glorioso club quedó primero en su zona de la Copa de la Liga y, los innombrables, cuartos en la suya. Clásico mata-mata.

Inesperado, no deseado, fuera de tiempo, la cuestión es que es así y hay que afrontarlo. Como dijo nuestro querido Colidio, no importa quien toque, River siempre saldrá a ganar.

Hay que reconocer que se sufre más con un clásico, y aparecen los miedos. Se duplica el deseo de ganar y, por consiguiente, el miedo a perder es mayor, y es muy difícil tomarlo con tranquilidad.

Pero lo que más me llama la atención es que, en esta oportunidad, leyendo hinchas en las redes, percibo demasiado miedo, tanto, que opaca el entusiasmo por ganar. Y también hay cierta necesidad de justificar ese miedo. Casi como si se prepararan para perder, porque hay condiciones dadas para eso.

¡Que grave error! El miedo es muy contagioso, mucho más que la seguridad. Se propaga de tal manera que tiñe todas nuestras neuronas de negro y genera una energía densa que nos impide ver la realidad. Y, al ser un miedo irreal, nos estresa y nos predispone mal.

¿Cuál es la realidad? Que somos mejores, que somos superiores y que solo un golpe de mala suerte, o un mal arbitraje podría dejarnos sin victoria.

Es necesario extirpar ese miedo de nuestras mentes. Los hinchas también jugamos, desde el lugar que estemos, y la energía que entre todos generemos tiene que ser luminosa, y ganadora. Todos unidos, todos formando una sola mente, todos deseando lo mejor, todos ganadores.

Vamos a ganar, porque tenemos todo para hacerlo. Y porque lo deseamos. Y porque lo merecemos. El deseo tiene que vencer al miedo, siempre.

Que no sea por nuestro miedo que se compliquen las cosas. Todo llega, los mensajes llegan, la energía llega. Nuestro equipo no es ajeno a esto. Tenemos que enviar mensajes de aliento y convicción.

Ya estamos jugando nuestro partido. Con seguridad, con certeza de la victoria. Dejemos el miedo del otro lado, donde por lógica, tiene que estar.

Vamos por mas!

Equipo de mentira

Clásico 25/02/2024

Iba a titular el post “equipo chico” pero me pareció una falta de respeto a los equipos de menor estructura, que se merecen todo el respeto del mundo cuando salen a la cancha de igual a igual con el que les toque.

Equipo de mentira son estos equipos “grandes” que se creen superiores, cuando no lo son, que se sostienen en un discurso inventado por el periodismo, que se olvidaron de lo que es salir a ganar y que terminan festejando un empate como si fuera el máximo logro por conseguir.

Esta bien, convengamos que un empate con River no es poca cosa, un equipo de verdad, sostenido por una historia de verdad que supo superar momentos difíciles sin dejar de crecer nunca.

Estamos tan lejos, tan difíciles de alcanzar, que si miran para arriba ya nos perdieron de vista. No vamos en tren, vamos en avión. Pero siempre con respeto hacia el rival, respeto que no solemos recibir de la misma manera. Fue necesario que nuestro querido Borja le recuerde al rival que, si quieren ser grandes, tienen que jugar como grandes.  

Nuestro equipo sigue creciendo, con cambios, con jugadores nuevos que necesitan tiempo para conocer River, con jugadores conocidos que lo siguen dando todo.

Todavía falta. Falta ese plus que solo se consigue con el tiempo. Ser una sola mente, un solo cuerpo, jugar de memoria, que se instalen caminos mentales compartidos en cada uno de todos los que conforman el equipo, incluidos suplentes y cuerpo técnico. Cada uno con su lugar, pero con y en el equipo.

En ese sentido un tirón de orejas para Barco, demasiado insistente en hacer su gol, olvidando asi al conjunto.

El tiempo sigue siendo lineal, al menos en esta dimensión. Temple para soportarlo, tolerancia para respetarlo y visión de conjunto. Para nosotros también como hinchas.

Vamos por más.

Unidos triunfaremos (desparramados… ¿Qué hacemos?)

Se viene el clásico, y tenemos que pensar como jugamos como hinchada.

Nuestra mente colectiva debe hacerse aún más grande, mas fuerte, mas convencida.

Sin dudas somos un mar de emociones. Cada uno con lo suyo, algunos esperando, palpitando, transpirando; otros confiados y tranquilos. Otros elevando al cielo sus plegarias para que ilumine al técnico y al equipo. Y otros también temerosos, esperando lo peor, porque es difícil soportar la etapa de incertidumbre que venimos atravesando, y, cuyos responsables, deberían dejar atrás, para unirse y salir a la cancha como un solo cuerpo.

Aún así, hagamos nuestra parte. Unámonos también en una sola mente, en una sola emoción. Juguemos nuestro partido. Que todo sea rojo y blanco, que todo sea River Plate, que todo sea alegría. Sin miedos, porque la energía del miedo tiñe todo rápidamente. Con confianza. Con grandeza. Sin que nos importe el adversario, primero nuestro equipo, después todo lo demás.