Las comparaciones son odiosas, porque somos incomparables en nuestra individualidad. Cada uno de nosotros tiene eso que lo hace único e irrepetible.
Pero si hablamos de grupos, comunidades, o, como lo llamo, nuestra mente colectiva, podemos destacar eso que hace que seamos tan distintos en comparación con otros.
Desde siempre me llamó la atención las diferencias entre los hinchas de River Plate y los del rival innombrable. Por supuesto que estoy generalizando, pero tengo una estadística personal que avala mis dichos. Basta focalizarse en el periodismo deportivo adepto a nuestro club y los del otro, para que, en algunos casos, estas diferencias se hagan notables. Y ni hablemos de jugadores y técnicos, las diferencias ya son abismales.
¿Cómo somos?
- Humildes
- Transparentes y honestos
- Sabemos perder
- Sabemos ganar
- Tenemos aguante, en las buenas y en las malas
- Respetamos, acompañamos y sostenemos
- Tenemos dignidad, somos éticos.
- Jugamos y vivimos con grandeza
- Recto vivir. Recto pensar. Recto actuar.
¿Cómo son ellos?
- Soberbios y arrogantes
- Mentirosos, delirantes
- Perdedores
- Hacen bullyng para sentirse victoriosos
- Se retiran antes de los 90 minutos
- Irrespetuosos, egoístas y escapistas
- Provocadores, agresivos y peleadores.
- Grandeza? Qué es eso?
- El recto es eso que está al final de los intestinos.
Hay excepciones, sino no habría regla. Y de ambos lados, hay que reconocerlo. Pero en nuestro caso, siempre habrá un hincha que hará reflexionar a aquel que destiñe un poco.
Esta gran diferencia se puede resumir en una sola palabra: consciencia. Consciencia= darse cuenta. Ver un poco más allá del espacio que nos rodea.
Somos más conscientes, mas perceptivos, mas analíticos, mas inteligentes.
Y por eso somos… ¡la mejor hinchada del mundo!
