Dentro del interés que me lleva a escribir este blog, y que es tratar de entender cómo funcionamos como hinchas del club más grande de Argentina, me sorprende descubrir cuanto lugar le damos en nuestros pensamientos al clásico rival.
Si bien es típico del folclore hincha (es imposible no estar siempre en una particular competencia con los rivales midiéndonos en cuanto a logros y fracasos), me pregunto si llegar al extremo de querer que nuestro equipo pierda para que los otros no ganen no es arriesgar demasiado.
No solo porque perder podría perjudicarnos en cuanto a clasificación, puntos, etc., sino también, porque no estamos poniendo el foco en nuestros objetivos. Estamos mirando demasiado lo que hace el otro, y esto, en la vida, nos retrasa. Perdemos un tiempo precioso que podríamos estar aplicándolo en nosotros mismos, para avanzar hacia lo que queremos lograr.
Por supuesto que es un juego que jugamos como hinchas. Nos llena de satisfacción que nuestro equipo gane, pero también nos tranquiliza que el otro pierda, que no llegue a clasificar, que se quede afuera de todo. Podemos prender velas, hacer oraciones, promesas, para que eso ocurra, pero esperar que nuestro equipo pierda… ya es otra cosa.
Tal vez es entrar en una zona oscura, de emociones oscuras, sin darnos cuenta, tomándolo como parte de la gracia de ganar sobre la pérdida del otro, que el otro no tenga lo que yo no fui capaz de conseguir, lo que se conoce sencillamente como envidia.
Por las características del bostero, que suele ser arrogante y soberbio, que se cree superior a todos, que no ganen nada puede ser hasta un acto de justicia. Justicia divina.
Pero lejos estamos nosotros de ser dioses.
Querer perder nos hace perdedores, por la razón que sea. Nos quita grandeza.
No vayamos para atrás. Crecimos mucho los últimos años como para volver ahora al jardín de infantes. Tuvimos un DT que nos enseñó a ir por mas, a creer en nosotros mismos, a respetarnos por sobre todas las cosas. Que trabajó hasta el agotamiento para hacernos recuperar nuestro espíritu ganador.
No nos faltemos el respeto. No tiremos por tierra ese legado. Eso es lo que nos hace grandes, eso es lo que hace la diferencia con el histórico rival. Eso es lo que hace que nuestro club sea el más grande de la Argentina y que nosotros sigamos siendo la mejor hinchada del mundo.











