Corazón partío

Tiritas pa este corazón partío… (tiritando de frío… como el equipo sin pasión que, aun así, venimos acompañando). Todo con la música de fondo de la canción de Alejandro Sanz, que nos sirve de expresión en estas horas de desazón post partido contra la academia.

La locura con la que se gritaron esos dos goles que habían dado vuelta el resultado no es lógico, salvo porque hacía mucho que eso no nos pasaba, tanto que lograron ilusionarnos, empresa casi imposible hoy, para después solo dejar transcurrir el tiempo sin defender lo logrado.

Algo evoca de ese partido del 2019. Algo, porque en aquellas épocas íbamos adelante y pagamos el costo de no defender el resultado. Pero hoy a no saber defender un resultado se suma el olvido de que, sea contra quien sea, un partido se sale a ganar.

No se ve el deseo de ganar en este equipo, pareciera ser que les gusta más la caída libre como deporte de riesgo.

Somos hinchas, los olvidados de siempre. Por los dirigentes, por la AFA, por los representantes y los negociados. Pero hay una excepción que hace a la regla: no por Gallardo. Gallardo siempre nos puso primero y da la cara por los hinchas. Y va a hacer todo lo posible para compensarnos por estos duros momentos.

Somos hinchas, y los hinchas aprendimos a ganar y también a perder. Pero estos son otros tiempos, donde el perder no es aceptado y la vara es Madrid, así que todo por debajo de eso es catastrófico. Hay una grieta, entre los hinchas de años de bancar la camiseta, e hinchas jóvenes que solo conocen el club ganador y no aceptan nada por debajo de eso. Hinchas que abandonan. Si, lamentablemente estamos asistiendo a una nueva raza de hinchas, los que abandonan por no saber perder. No están curtidos como los que ya tuvimos que tocar fondos en tiempos más oscuros que este. Las focas, como nos llaman por aplaudir nuestra historia,  tenemos la piel y el alma a prueba de balas, y seguimos de pie. No somos perdedores, sabemos perder que no es lo mismo y sabemos que éxito y fracaso son las caras de una misma moneda. Así, después de jugar en una categoría que nadie deseaba, en solo un año volvimos y fuimos mejores. Y ahí estábamos, en canchas inimaginables, con jugadores y un director técnico que de cristal solo tenían la copa de champan con la que brindaron por el retorno.

Eso no nos impide preguntarnos qué pasa con nuestro amado y siempre respetado Muñeco. SIEMPRE RESPETADO por darnos las alegrías mas grandes e inolvidables. Se fue dejando un gran trabajo hecho y tal vez no supieron continuarlo. Y al volver se encontró con que hay que ponerse otra vez el overol porque de todo lo construido solo quedó la estatua. Y no es el miedo al trabajo, es el dolor por lo que no se supo valorar. Si alguien te da lo mejor de sí para construir algo y continuarlo, hacerle una estatua no es la mejor forma de agradecerle, la mejor forma es generar más aún. Cosa que evidentemente no paso (hablamos de futbol, no de infraestructura).

Si bien nuestro DT se muestra fuerte, da la cara y enfrenta lo que hay que enfrentar, tiene valores claros y sensibilidad. No lo conocemos en la intimidad, pero nunca olvido sus lágrimas después de ganar la Sudamericana a pocos días de la muerte de su madre, entrevistado por Titi Fernández, quien también atravesaba una pérdida muy dolorosa. Como él dice, hay que controlar las emociones, porque justamente las emociones están. Y él está luchando con eso en un momento donde hay que reconstruir lo destruido. Cosas que esta nueva raza de hinchas nunca entendería. Ellos solo quieren divertirse. No está mal, pero no se trata solo de eso. Se trata de no quedarse en la superficie, hay que profundizar, ver todas las aristas del problema, la vida no es lineal, no tiene una sola cara. Crezcan, aprendan a enfrentar el problema no a eliminarlo, porque vuelve y vuelve hasta que lo resuelvas. Lo único que se soluciona con el que se vayan todos es nuestra angustia. Y esa solución dura poco, volveremos a angustiarnos y nunca saldremos del círculo que nosotros mismos creamos.

No queda otra, hoy hay que bancar. Reconstruir lleva tiempo, un año y medio es poco.

Vamos por mas!

Los que fracasan al triunfar

Seguimos pensando y repensando qué le pasa a nuestro equipo. Qué le viene pasando desde hace tiempo y se ha profundizado hoy, acentuando una negatividad que se contagia a la hinchada. Entonces… todos negativos.

Así, si miramos un poco las redes sociales, o nos escuchamos entre nosotros, todos los vinculados al mundo River aparecemos quejosos, tristes, esperando caer un poco más aún. La negatividad es contagiosa. Surge de adentro del club, no surge del vasto mundo hincha, siempre creativo, alentando, cantando, concurriendo a la cancha, manifestando su alegría y su disconformidad. Los hinchas no somos negativos, nos contagiamos de la negatividad que transmite el equipo. Salimos a la cancha a perder, porque eso es lo más seguro. Cualquier otro resultado está aferrado a una ilusión, más que a una realidad.

Freud hablaba de “los que fracasan al triunfar”, para referirse a personas que, tras alcanzar un éxito muy deseado, no pueden extender la felicidad en el tiempo, no pueden seguir avanzando, reaccionan negativamente al logro y no pueden permanecer en el deseo que impulsó esa meta alcanzada. La explicación que da el padre del psicoanálisis a esto, a grandes rasgos, es que, en algunos casos, el éxito activa un sentimiento inconsciente de culpa por haber ido mas allá de quienes nos precedieron, o más allá de lo esperado o aceptado por otros. ¿Recuerdan a Di María lesionándose siempre antes de definiciones importantes? Bueno, eso. Tal vez podemos incluir en esta categoría a Bustos en este momento.

Pero volviendo a triunfos y fracasos, llama mucho la atención que se escuche últimamente y bastante generalizado, que el problema es Madrid. Que hay que dejarlo atrás, que no podemos aferrarnos a eso, etc., etc. Entonces… ¿fracasamos al triunfar? ¿la culpa de ser superiores al resto del futbol argentino puede estar traicionándonos?

Respecto a esto podemos pensar otra teoría. No pudimos avanzar sostenidos en el deseo que impulsó Madrid, no por sentimientos inconscientes de culpa, sino porque somos UNO contra TODOS. Y cuando decimos TODOS es TODOS.  Desde contrincantes hasta periodistas, árbitros, asociaciones de futbol argentinos, hinchas de otros clubes. Sobre todo, los innombrables y sus aliados. Todos hacen fuerza por borrar un hecho histórico irrepetible, justamente por eso, porque no hay forma que se repitan esas coordenadas, de la forma en que sucedieron y su desenlace, jugando en otro país y GANANDO al clásico rival. Y todos nos quieren empujar al abismo porque no soportan ver lo pequeños que quedaron frente a semejante epopeya.

SOMOS RIVER.

No nos dejemos empujar al precipicio. Giremos, enfrentemos a TODOS, y volvamos a nuestra esencia madrileña. Toda culpa necesita de un castigo, pero NO HAY CULPAS que calmar, somos superiores, asumámoslo y dejemos de castigarnos. Sostengamos la gloria de Madrid construyendo un presente que lo contenga, no que lo excluya (porque eso calma a las fieras).

Dentro de nuestro club algo pasa, algo se ha negativizado. Ayudemos, no sostengamos eso, no trabajemos para el enemigo.

¡Riverplatenses unidos! ¡Vamos por más!

¿Les pagan a los jugadores?

Me hago esta pregunta, porque frente al desgano con el que juegan, algunos integrantes del equipo, podríamos pensar que el club no les estuviera pagando, o le debieran meses de sueldos, o no les pagaran lo que pretenden. Tal vez les está pagando el diablo, porque parece que jugaran para él. Para los buenos no juegan.

Frente a lo inentendible de la eliminación de copa argentina enfrentando a un equipo muy inferior, perder con gimnasia en el monumental, y ya no saber qué pensar, aparece cualquier intento de explicación, cualquier pregunta, como la que se expresa en el título de esta entrada.

Es difícil creer que jugadores de semejante jerarquía se arriesguen a mostrar tan pobre papel en un equipo cuyos partidos son vistos en todo el mundo. Algo pasa. ¿Qué pasa?

Tratándose de jugadores con trayectoria y experiencia, no creo que el equipo técnico tenga que enseñarles a jugar. Estimo que el lugar del DT es el de la táctica y la estrategia, análisis de rivales, marcar un estilo de juego, pero instruirlos en cómo deben hacer un pase, tirar un córner o un tiro libre, y hasta un penal, ya es algo que les cabe en un 80% a quienes están pateando la pelota.

Entender siempre ayuda a calmar el dolor, así que vamos a intentarlo analizando las tres patas, dirigencia, cuerpo técnico y jugadores.

Pensando en la dirigencia, es una idea posible considerar, que, la personalidad de quien dirige tiñe toda su conducción y su proyecto. El último presidente tuvo la impronta de plasmar en obras su paso por el club. Recuerdo la imagen del día que asume Gallardo su segunda etapa como DT, la forma en que Brito le mostraba con orgullo las reformas en el Monumental y lo que aún faltaba por hacer. Sin duda fue, para su trayectoria en el club, lo más importante. Una conclusión posible es que el futbol estuvo para él, un escalón más abajo en cuanto a los resultados. La infraestructura es más importante que los títulos.

Respecto del DT y su vínculo con los jugadores, sobre todo los más jóvenes, es importante pensar que son otras épocas, y que diez años cambian todo. Hoy se acentúa la caída de la autoridad propiciada por la falta de límites. Y, aunque se crea que eso nos hace más fuertes, ocurre todo lo contrario, nos hace de cristal. Cuanta más exigencia, más nos rompemos. Los cambios generacionales obligan a quienes conducen a liderar de otra manera. No se puede liderar hoy de la misma forma que diez años atrás, al menos en River, porque es un club de elite con jugadores de elite, lo que es un plus a la hora de dirigirlos.  No es cualquier club.

Analizando al DT, no es el mismo de la primera etapa en el club. Y por más que queramos que  sea el que fue, ese es un imposible miremos por dónde miremos. Primero, porque el tiempo, en personas más conscientes, claro, provoca cambios en la forma de ver y enfrentar la vida. Eso se llama madurez, si sabemos capitalizar las experiencias. Y segundo, por los cambios generacionales a los que hicimos referencia.

El Muñeco es un ser humano, no es la estatua que está afuera del Monumental. Hay una  diferencia importantísima: el Muñeco está vivo, es de carne y hueso, tiene inteligencia, emociones, momentos difíciles que atravesar como cualquiera de nosotros. La estatua es la representación de un ideal, y los ideales quedan fijados en el momento que los depositó allí, y después mueren. Nosotros mismos los matamos, porque los necesitamos allí, eternos, y, por lo tanto, inhumanos.

¡Y el Muñeco está vivo!! ¡Se equivoca!! Al Muñeco no le pesa la estatua, porque no se quedó fijado allí. Pero tiene que hacer cambios en su forma de liderar. Le fue mal con Benzema, un Dios caído del Olimpo que se le retobó, y, ahora, los jugadores que no responden. Tal vez sí, les pesa la estatua a algunos, ven el ídolo y no al hombre, se duplica la exigencia y se quiebran. Y otros se la creyeron y perdieron la humildad, otra forma de sostenerse en estas épocas.

Sea como sea, los tiempos piden un cambio en la forma de manejar un grupo y seguramente el Muñeco ya tomó nota de eso. Y por eso mismo tiene que quedarse, porque la experiencia de este segundo ciclo es valiosísima, no se puede dilapidar por la urgencia de los resultados. Esta experiencia enseña y solo el Muñeco puede capitalizarla, porque ningún otro DT, en nuestro medio, tiene esa posibilidad.

Creamos, porque tenemos en quien creer. No nos dejemos llevar por los inescrupulosos de siempre que quieren instalar que Gallardo está enfermo, deprimido o perdido. No es el mismo, gracias a Dios, porque sino sería la estatua, fría y sin vida. Y el Muñe está vivo, presente, manejando sus emociones y enfrentando el mal momento para salir de él.

Vamos por más!

TRISTE, SOLITARIO Y FINAL

Tristes, imposible no estarlo. Solitarios, si, ese espacio al que recluirnos para procesar otra frustración copera. Pero final… no señores, no es el final para nadie. Mucho menos un fin de ciclo, tan deseado y esperado por todo el mundo bostero, especialmente los bosteroperiodistas envidiosos de nuestro querido Muñeco.

Se los ha visto a estos personajes adornar con perlas a nuestro DT días antes del partido con Palmeiras por Libertadores, con la intención de “quemarnos”, al modo “River va a ganar” pero espero que se hunda. Todo vuelve señores, ya tendrán otro Madrid. Esa fue la vuelta más gloriosa de todas y habrá más, porque no aprenden. No aprenden que las emociones negativas solo dañan a quien no las reconoce como propias y las padece.

Pero este es el dato menor. Lo importante es comprender qué le pasa al equipo. Tal vez tendríamos que contratar a un detective para que averigüe dónde están los goles que no hacemos, como en la novela de Soriano a la que hace alusión el título.

Sabemos que Gallardo le da mucho lugar al aspecto mental en los jugadores, y esto no es nuevo en él. Viene insistiendo en la falta de foco, la desconcentración, las distracciones. Yo agregaría las inseguridades. Jugadores que dan la talla en otros equipos, cuando vienen a River se van desinflando o se lesionan. No juegan al futbol, más que jugar, pareciera que sufren, padecen, se lastiman, se hacen expulsar. Si bien es un trabajo para ellos, el perder el disfrute por el juego le da un tinte depresivo. Podemos pensar, entonces, que hay algo más detrás de las distracciones… ¿tendrán un origen superyoico?

El superyo es la voz interna que evalúa nuestras acciones según valores familiares y sociales, provocando culpa, vergüenza y deseo inconsciente de castigo si no respondemos a lo que se espera de nosotros. Puede ser un juez implacable y cruel, y en esos casos puede deprimirnos por no estar nunca a la altura

La “exigencia River” plantea un tipo de jugador ideal, casi perfecto, porque no admite errores. Mas allá de las redes sociales, llenas de “odiadores”, River Plate es un club muy grande, que se ha desarrollado enormemente respecto del resto de los clubes de Argentina, siendo reconocido mundialmente. Es una vidriera para dar el salto a ligas europeas y lanzar mas lejos la carrera de un futbolista. Eso, solamente, ya implica sostener un rendimiento y una exigencia superiores y no todos los jugadores pueden estar a un nivel de elite, aunque sean de elite. Una lesión puede responder a un deseo de castigo inconsciente, por ejemplo, por no poder dar lo que pide la camiseta. También una expulsión.

Aquí está la fortaleza mental de la que tanto habla Gallardo. Algo que es muy difícil de indagar cuando se contrata un jugador y solo se podrá evaluar con sus actuaciones. A menos que se trate de Messi o Cristiano Ronaldo.

Habrá que seguir en cada mercado de pases buscando el jugador para River. No cualquiera. Y el Muñeco puede hacerse cargo de la tarea. Asi que ningún fin de ciclo, esto recién empieza.

Vamos por mas!

PACIENCIA

Nuestro DT nos sigue dando palabras clave. Ya puso en agenda a la hipocresía (con la que se manejan algunos) ahora se trata de la PACIENCIA y sus NOVEDADES.

Paciencia: capacidad de soportar dificultades, retrasos o frustraciones sin alterarse y perder la calma. Habilidad para esperar con tranquilidad y tolerar situaciones adversas. Ser tolerante y comprensivo con los demás en momentos de dificultad. Saber esperar, ser perseverante, seguir adelante a pesar de los obstáculos.

Como dice el Muñeco: “todo tiene su proceso, todo lleva tiempo. Acá (Argentina) se vive de otra manera y (en consecuencia) se juega de otra manera. Hace un año que volví, teníamos que acomodarnos, y en esa búsqueda de desarrollo había un análisis que hacer, un diagnóstico que hacer, cosas que cambiar. En ese proceso de reinventarse hay que ser un poco mas paciente, yo lo soy, hoy soy un poquito más paciente que hace algunos años, y debo serlo porque la locura que viene de afuera, la sobredosis de exigencia que viene de afuera es tremenda y uno debe ser paciente para que eso no afecte”. https://www.youtube.com/watch?v=WPhymJV6LBM

Respetar los procesos que siempre van de la mano del tiempo, con la paciencia necesaria para ir consiguiendo metas y renovarlas. Proceso tras proceso, vamos llenando la vida.

Y asi fue, que, de la mano de la paciencia, llegó lo NOVEDOSO: ¡ganar en las definiciones por penales! Como también dijo el Muñe: “es una experiencia nueva que estamos atravesando, la energía de haber cambiado esta situación adversa con dos definiciones ganadas en poco tiempo, si bien no te digo que me agrada, pero también hay que saber sufrir y ganar en estas definiciones… estar presentes, ir con una postura distinta (imagen corporal que refleje la decisión mental), tiene valor y yo lo festejo”.

¡Y nosotros también! Los hinchas riverplatenses recibimos y celebramos esta novedad, porque nos fuimos a dormir aliviados y felices… ¡¡Y disfrutamos de la sorpresa de los bosteriodistas que no saben dónde ubicar este acontecimiento!!

Integremos lo que nos da felicidad, no lo rechacemos porque no encaja en nuestras expectativas. Las sociedades cambian, y como dice Gallardo, se juega como se vive.  Esta idea invita a repensar nuestro modo de vivir, los cambios que debemos afrontar, qué nos pasa como sociedad y cómo esto se refleja en el futbol.

Lacan, gran psicoanalista, decía: “Mejor pues que renuncie quien no pueda unir a su horizonte la subjetividad de su época”… sin duda el Muñeco es lacaniano.

Vamos por mas!

Hipocresía y Sinceridad: Lecciones del Muñeco

Escuchar a nuestro DT es una invitación a la reflexión. De pronto, para el que sabe oír, el decir constante en redes, programas deportivos, streaming, se detiene frente a una palabra. Palabra llena, se dice en psicoanálisis, cuando tiene contenido, frente a la palabra vacía del bla, bla, bla.

La voz del Muñeco resuena, tiene peso. Detrás del espectáculo del futbol, detrás del velo de la idealización, pasan cosas. Y él se atreve a decirlas.

¿Pacto de caballeros? Hipocresía dijo, dos veces para que quede claro. Lo opuesto a sinceridad.  Y,  frente a eso, dijo también, la única defensa es saber quiénes somos y dejar que hablen. No beber del agua envenenada, dejarla correr.

Vivimos en tiempos donde la crueldad se disfraza de opinión. Y desde que el Muñe construyó su propia estatua, ha sido blanco de muchas opiniones malintencionadas.

Aprovechar la vida y aprender de la experiencia fortalece el espíritu. Y un espíritu fuerte no se detiene en la conveniencia.

Por eso ser DT de un club como River, un lugar que no escapa a los ojos del mundo, no solo requiere conocimiento sobre táctica, estrategia y técnica. Requiere de sensibilidad y fortaleza de espíritu para enfrentar la hipocresía social y denunciarla. Y solo alguien que ha trabajado sobre sí mismo puede soportar y sostener ese lugar.

Confiemos, escuchemos. Nuestro equipo está en buenas manos.

Vamos por mas!

De la Mastantoneta al Mastanticidio

                                                                      “Mejor pues que renuncie quien no pueda unir a su horizonte la subjetividad de su época” Jacques Lacan

De la mastantoneta al mastanticidio. Suena fuerte, pero así es y sin escalas. Las pasiones nublan la razón, especialmente en estas épocas en las que se aspira a vivir de las redes sociales. Las interacciones se multiplican manipulando emociones. Nada nuevo, de eso se nutre la publicidad y las campañas políticas, por ejemplo. Sin embargo, en lo vertiginoso del intercambio en redes, esta manipulación se torna más cruel y solapada.

Los jugadores de futbol, hoy en día, se han convertido en objetos del mercado. Ser objeto del otro no es una posición agradable. Hay un sometimiento que se oculta, en estos casos, tras grandes sumas de dinero y popularidad. Y todo, bajo una máscara de naturalidad que asusta.

Y, siguiendo las reglas del mercado, también se han convertido en objetos para los hinchas. Dejaron de ser seres sintientes para pasar a ser objetos de elevación o maltrato, según se conviertan o no en un alivio a este malestar que genera la cultura en la que vivimos hoy.

Así, de ser “joyas”, pasan a ser prescindibles sin solución de continuidad. Y de haber convertido un gol histórico frente a los innombrables, a ser un desagradecido que no merece consideración alguna. De ser el ídolo que se vistió de arquero con su casaca verde, a ser un viejo que camina el campo de juego y hay que descartarlo.

Seguramente esto ha pasado en todas las épocas, pero los extremos que se barajan en la actualidad asustan por su violencia.

Nadie hace un análisis razonable de todas las variables. Nadie habla de tramitar psíquicamente la frustración y el dolor que provoca quedar fuera de una competencia. Directamente las emociones se expulsan para que las procese quien se quema los ojos leyendo. Por eso se habla de generaciones de “cristal”, porque si enfrentan el dolor se quiebran, necesitan que las redes lo hagan por ellos.

Difícil ser DT también en estas épocas, ya que una de sus funciones es proteger al jugador del afuera, llámese periodismo, redes, críticas, etc.… cómo hacerlo si, según lo dijo el propio Muñeco, los jugadores jóvenes se prenden al teléfono apenas termina la práctica y ya no dedican ese tiempo a ver futbol. Algo también a analizar cuando se le exigen rendimientos al DT. En el club de la rivera, queda claro, que es mas fácil expulsar que analizar, no cometamos los mismos errores.

La rueda de la época está en marcha y sigue girando y hay que comprender sus vueltas. Las masas, representadas en menor escala por las redes sociales, se inclinan siempre a seguir las olas sin ofrecer resistencia. Por suerte siempre habrá en el rebaño “ovejas negras” que intenten algo distinto, que provoquen algún maremoto. Que no quieran dejarse llevar por el adormecimiento.

Apostemos por mas hinchas despiertos que dormidos.

Vamos por más!

Un equipo de dos caras

Llamó mucho la atención la frase usada por nuestro DT para definir la última actuación del equipo por Libertadores frente a Universitario en el Monumental: “fuimos un equipo de dos caras”. Sonó fuerte, ya lo haya dicho consciente o inconscientemente en cuanto a lo que semejante expresión representa.

Popularmente tener dos caras refiere a falsedad o traición. ¿Se sentirá el DT traicionado en su transmisión? Después de ese gol recibido (y evitable), justo al finalizar el primer tiempo, nuestro equipo se desdibujó. Realmente el segundo tiempo parecía otro, sin ganas, sin empuje, sin fuerzas. Un equipo que traiciona los dichos del DT insistente en ganar más que en competir, como también lo dijo en conferencia de prensa. Un equipo que se traiciona a sí mismo al mostrar una imagen de impotencia: no puede reponerse a la adversidad e imponerse en momentos decisivos.

Un equipo que muestra dos caras debe cuestionar qué lado de su identidad prevalece. Por un lado, está esa fuerza avasalladora que domina partidos y entusiasma a la hinchada. Por otro, una abulia desconcertante que emerge, como si el peso de la historia del club fuera demasiado para cargar.

Algo más llama la atención: el equipo repuntó y tuvo buenas actuaciones después de las barbaridades que se dijeron sobre el Muñeco en un programa periodístico por alguien oculto tras máscara de gallo. Esas declaraciones nos unieron a todos en defensa de nuestro DT. Y jugadores y cuerpo técnico respondieron con juego y goles. Queda claro como la unión hace la fuerza. Pero, tres partidos después, los hinchas seguimos igual, dándolo todo, pero el equipo no, sumergiéndose otra vez en sus altibajos, dejando caer títulos que estaban al alcance de la mano.

Queda claro la influencia de lo emocional, que requiere de entrenamiento tanto como lo técnico. Y en este aspecto el rol del DT y del cuerpo técnico es fundamental, porque es su labor también la gestión emocional del grupo, la tolerancia a las frustraciones y la motivación para alcanzar los resultados. Todavía este grupo tiene una identidad a construir y eso lleva mucho tiempo. Falta para que podamos ver todos estos aspectos tras una sola cara.

El motor invaluable que es el apoyo de la hinchada, ya lo tienen y lo sienten en cada partido en el Monumental, en cada “banderazo” y en cada despedida cuando juegan en otros lugares por competencias importantes, como ahora, el mundial de clubes.

Vamos por mas!

CONVICCIÓN Y FRUSTRACIÓN

Tenemos un DT que tiene muy en claro la forma en que quiere que jueguen sus equipos. Mas allá de la táctica, la técnica y la estrategia, le da mucha importancia a la impronta psicológica con la que encara su juego. No se trata de ganar a cualquier precio, se trata de ganar respetando el ADN que lo identifica.

Dentro de la ética que lo domina, su foco está en los 90 minutos de juego, que los jugadores logren desplegar su máximo potencial y obtener así la diferencia con el rival. No contempla el impedir el juego del otro como única estrategia, sino en optimizar su propio juego para obtener la victoria. No contempla especular, hacer tiempo, cortar la fluidez de la competencia. Si hay que perder, que sea respetando sus convicciones.

Y dentro del conjunto de principios y valores que lo caracterizan, la definición de una competencia por penales no está en su horizonte. Ya sabemos que se ha convertido en un estigma para River las definiciones por penales. Si llegamos a esa instancia, ya los hinchas nos vamos despidiendo de alguna posibilidad de festejo y nos preparamos para la derrota. Pero… nos preguntamos al mismo tiempo por qué caímos en esa repetición.

La instancia de definición por penales forma parte de la competencia, y muchos equipos de nuestra liga juegan a llegar a esa instancia, a trabar el partido, a cortarlo, a fastidiar el juego como única estrategia para finalmente alcanzar los penales, lugar donde saben que la victoria puede ser posible (no asi en el campo de juego).

¿Por qué River no resuelve este tema? Podemos pensar que nuestra historia no se construyó en base a un juego inescrupuloso, con dirigentes que arreglan partidos, y pasando de ronda a base de llegar a instancias de penales. Esto define más el adn bostero, sostenido en un complejo de inferioridad respecto de nosotros. Como riverplatenses, sabemos muy bien quienes somos, cuales son muestras convicciones y nuestra personalidad riverplatense.

Nuestra personalidad es imposible de cambiar, no podemos convertirnos en otra cosa, nunca nos vamos a cruzar de vereda, pero si, podemos trabajar rasgos, hábitos, rigideces, que generen cambios que nos favorezcan.

En el caso de las definiciones por penales, resolver este problema requiere más que un cambio técnico; implica una transformación en la forma de abordar esta instancia como parte de la competencia. Esto incluye trabajar en la preparación psicológica de los jugadores, realizar entrenamientos específicos y reconsiderar cómo las definiciones por penales encajan dentro de la filosofía del club.

Mientras tanto, la hinchada, que ha demostrado una fortaleza y pasión incomparables, siente la frustración de ver a su equipo derrotado cuando aún existe un paso más a dar para llevarse la victoria. Si, los penales también pueden darnos la victoria. Si River logra integrar este aspecto como una herramienta más para alcanzar la gloria, podrá romper el estigma y consolidar su lugar como un equipo que acepta todas las instancias del juego.

La preparación para los penales no implica renunciar a la esencia del club ni a los valores que lo caracterizan, sino enriquecer su visión y ampliar las posibilidades para enfrentar este desafío en el terreno de juego. Al final, no se trata de abandonar lo que define a River Plate, sino de aceptar que cada competencia tiene múltiples dimensiones y que estar preparado para todas ellas es parte de lo que hace a un equipo verdaderamente grande.

Valoramos que nuestro DT tenga convicciones y trabaje en base a sus convicciones. Pero… ¿Cuál es el límite en que la convicción se convierte en terquedad? ¿Por qué la convicción nos está llevando a la frustración? Frustración que también siente el DT.

Estamos inmersos en una repetición y hay que resolverla. La preparación psicológica y técnica para los penales no solo abre la puerta a la posible victoria, sino que también representaría respeto hacia el hincha que espera otra actitud para esa instancia.

Se reían del Micho cuando hablaba de la imagen corporal… recordé eso cuando vi a algunos de nuestros jugadores ir hacia el punto del penal con la cabeza gacha.

Se puede cambiar sin traicionar nuestra esencia.

Vamos por mas!

SATISFACCIONES PEQUEÑITAS

Satisfacciones tan pequeñas como quienes las provocan. Así, un jugador rival, con características de personalidad de muy baja moral, casualmente identificado con los colores del clásico rival, logra su pequeña gran satisfacción tirando la piedra y escondiendo la mano, desplegando su pobre espíritu vaciado ya de posibilidades de elevación.

Lo que resulta inentendible es como nuestros jugadores caen en la trampa favoreciendo ciegamente el logro de ese retorcido goce, que se extiende, claro, a los periodistas teñidos de azul y amarillo, a presidentes de asociaciones inescrupulosas, etc, etc. que hoy celebraron nuestra derrota.

Pero, vamos a lo más importante: nuestro equipo y su incapacidad de hacerse valer, en la cancha, cuando tiene con qué. Puede ser que a nivel emocional pequen de inocencia, o de excesiva confianza. Es algo que a nivel psicológico debería ser analizado.

Cada equipo que juega contra River se prepara como si fuera a la guerra. Se entiende que, mucho mas en equipos de reciente ascenso, se trata de una vidriera imposible de dejar pasar. Jugar con nuestro equipo es hacerse ver, nuestros partidos son vistos en todo el mundo, y junto con ello, las posibilidades que pueden abrirse hacia el futuro. Se entiende y se felicita si saben aprovecharlo.

Lo que no  se entiende es como River, aún, no se prepara para enfrentar esto. Porque esto es una repetición, Temperley, Riestra y ayer Independiente Rivadavia, son ejemplo de ello. Y si hay una repetición, entonces, hay que tomarla con mucha seriedad. Es un indicador que cualquier psi no puede dejar pasar.

Y es algo que excluye a la hinchada, porque después del partido de vuelta contra el Mineiro, superando todo lo existente hasta ese momento, garra, corazón, templanza y coraje son palabras que quedan cortas para definir al hincha de River.

El hincha de River sabe hacerse valer en la cancha, y los jugadores deberían seguir su ejemplo.

Vamos por mas!