Sostengo la teoría que, entre todos, conformamos una gran mente colectiva. Y esa mente se alimenta de todos nuestros pensamientos, emociones, sentimientos, que nos despierta el club de nuestros amores.
Cada uno aporta lo suyo. Pero si algo es claro, es que las emociones negativas pueden tener la capacidad de teñirlo todo. Piensen en un grupo de amigos, todos contentos hablando de sus vidas, de sus proyectos, y viene ese amigo amargo, siempre negativo, que no puede ver nada bueno de la vida. ¿Y qué pasa? Alguno se empieza a preocupar por él, intenta cambiarle la onda, pero poco a poco se van contagiando… silencio, densidad, algo se va tornando oscuro.
Las emociones negativas son un peligro para la mente de este colectivo riverplatense. Son contagiosas. El miedo a perder es terrible, nos convierte en perdedores antes de jugar. Otra cosa es saber perder, aceptar una derrota porque es imposible siempre ganar. Pero hay derrotas que se sustentan en el miedo, y hay derrotas que tienen mas que ver con lo que tiene que pasar, el destino o la suerte. Muchas veces el resultado no tiene nada que ver con el juego.
Por eso, alimentemos esta mente con el deseo de ser grandes, mas allá del resultado. Con el deseo de ser dignos de esta camiseta. Con el deseo de ser respetables, éticos, justos. Eso nos convertirá como hinchas en ganadores, y eso es lo que le transmitiremos a nuestros jugadores, técnicos y dirigentes.
Tenemos un gran poder, seamos conscientes de ello.