El poder del ídolo

El duelo requiere de un proceso que nos lleva a aceptar, en última instancia, la convivencia con dos lugares vacíos: el que deja aquel ser que ya no está, pero, también, el espacio que perdemos con relación al lugar que sentimos que ocupábamos para ese ser.

El Muñe siempre nos valoró como hinchada. En las buenas y en las malas, ni una sola vez dejamos de estar presentes en su discurso. Y, en su segunda despedida, no quiso irse sin dejarnos un mensaje, él, con su voz y su presencia, sin intermediarios, sin anuncios fríos y distantes. En esta íntima relación, sin terceros involucrados, con sus momentos de amor y de odio, siempre nos ha hecho sentir valiosos. Y nosotros a él.

No habrá ninguno igual, no habrá ninguno… es un hecho contundente.

Y es tan enorme, que no solo afecta al mundo River, sino a todo lo que lo rodea, inclusive a nuestros adversarios (no es un dato menor, tampoco casualidad, que los innombrables hayan ganado un partido, de una forma como no se veía en mucho tiempo, después de la partida de Gallardo. Se ve que ya pueden dormir de noche sin pesadillas).

Se percibe un alivio generalizado, sobre todo en el bosteroperiodismo. Pueden sonreír, hacer bromas, el “cuco” no acecha, no hay peligro.

Pero el poder del ídolo es tan grande, que, mas allá del dolor y del duelo, todos nos sentimos un poco aliviados.  Porque nosotros, hinchas, colaboramos en la construcción y sostenimiento del mismo.

Incluso al propio Gallardo se lo vio más aliviado en su último partido. Él también podrá vivir sin tener que correr detrás de su propia estatua. Aunque haya insistido en que venía a escribir otra historia, no pudo, su propia historia lo alcanzó. Napoleón será siempre Napoleón, aún en el exilio. Querer deshacerse del ídolo no le dio resultado. Esa operación fue imposible, habrá que asumirlo. Perderle el miedo al ídolo, integrarlo, para después si, poder separarlo.

Tal vez esta segunda etapa fallida era necesaria, para que todos podamos hacer ese proceso.

La tercera, entonces, sí será renovada. Se vendrá la tercera, y la tercera, y vamos River… no sin antes pasar por nuevas experiencias, enriquecedoras, bien recibidas y sin comparaciones.

Vamos por más!

Deja un comentario