
El lado oscuro de la condición humana
Las miserias humanas, que pueden ir desde la maldad y la infelicidad hasta la opresión, son parte inherente de nuestra condición. Representan ese costado oscuro, esa canallada que, a pesar de los esfuerzos por ignorarla, se manifiesta en la vida cotidiana, muchas veces, proyectado en otros.
Nadie está exento del error
¿Quién puede arrojar la primera piedra? Todos, en algún momento, atravesamos zonas de sombra en la trama de nuestra existencia. Nadie está libre de equivocarse, de tropezar o de caer. Actitudes como la burla, el bullying, el abuso de autoridad, la envidia, el creerse dueño de la verdad y negar al otro su opinión, el desprecio, la discriminación o el rechazo a las diferencias, así como cruzar límites invadiendo y faltando el respeto al prójimo, o avanzar sobre el cuerpo ajeno sin consentimiento, forman parte de ese costado oscuro. Las redes sociales, en particular, exponen todas estas miserias, y muchas veces nos descubrimos siendo protagonistas. Sin embargo, solemos pensar que nosotros somos los buenos y que la maldad está en los otros.
Conciencia, responsabilidad y reparación
Aquí radica la diferencia fundamental. Si, de manera consciente o inconsciente, causamos daño a alguien, el primer paso es darnos cuenta de ese daño. Luego, asumir la responsabilidad de nuestros actos, aceptar el castigo que corresponda e intentar reparar el error. Hacerse cargo.
El castigo y la rectificación subjetiva
Cuando alguien comete un delito, no es suficiente con la sanción impuesta por la ley. Es imprescindible una rectificación subjetiva: tomar conciencia de lo hecho, asumir la responsabilidad y buscar reparar. Si esto no ocurre, y quien cometió el daño solo busca justificarse para eludir las consecuencias, nada cambia ni se repara, y existe el riesgo de reincidir. Solo cumplir la condena no alcanza.
El caso del jugador condenado y la pregunta pendiente
Durante días, los medios debatieron la posibilidad de que un futbolista condenado por abuso vistiera la camiseta de River. La justicia ya se había pronunciado y emitido su condena. La pregunta es si hubo o no una rectificación subjetiva, si el implicado tomó conciencia de sus actos o simplemente los negó. Ese es el verdadero dilema, y no podemos saber la respuesta. Ignoramos si existió arrepentimiento y reparación, o si solo hubo negación, rechazo y falta de responsabilidad sobre los hechos.
Sin saber esto, es muy difícil tomar una posición. La grieta entre los hinchas fue: “es un condenado y seguirá siendo condenado toda su vida” o “mientras haga goles la vida privada no me importa”. Pero hay una tercera posición, la que tiene en cuenta si hubo o no rectificación subjetiva. Sino, ninguna persona que cometiera un delito, cumpliera con la condena, se arrepintiera responsablemente e intentara reparar su falta, tendría derecho a reinsertarse en la sociedad. Negar esta posibilidad es desconocer la dimensión humana que permite el aprendizaje, la responsabilidad y el cambio.
Este jugador anunció que pronto será padre de una niña. Parece que la vida le esta dando una gran oportunidad para reflexiónar sobre las conductas que lo llevaron frente al tribunal de justicia. Estará en él saber aprovecharlo.
Mientras tanto, como hinchas, y como personas, no olvidemos el slogan que nos representa.
Vamos por mas!
