¿Les pagan a los jugadores?

Me hago esta pregunta, porque frente al desgano con el que juegan, algunos integrantes del equipo, podríamos pensar que el club no les estuviera pagando, o le debieran meses de sueldos, o no les pagaran lo que pretenden. Tal vez les está pagando el diablo, porque parece que jugaran para él. Para los buenos no juegan.

Frente a lo inentendible de la eliminación de copa argentina enfrentando a un equipo muy inferior, perder con gimnasia en el monumental, y ya no saber qué pensar, aparece cualquier intento de explicación, cualquier pregunta, como la que se expresa en el título de esta entrada.

Es difícil creer que jugadores de semejante jerarquía se arriesguen a mostrar tan pobre papel en un equipo cuyos partidos son vistos en todo el mundo. Algo pasa. ¿Qué pasa?

Tratándose de jugadores con trayectoria y experiencia, no creo que el equipo técnico tenga que enseñarles a jugar. Estimo que el lugar del DT es el de la táctica y la estrategia, análisis de rivales, marcar un estilo de juego, pero instruirlos en cómo deben hacer un pase, tirar un córner o un tiro libre, y hasta un penal, ya es algo que les cabe en un 80% a quienes están pateando la pelota.

Entender siempre ayuda a calmar el dolor, así que vamos a intentarlo analizando las tres patas, dirigencia, cuerpo técnico y jugadores.

Pensando en la dirigencia, es una idea posible considerar, que, la personalidad de quien dirige tiñe toda su conducción y su proyecto. El último presidente tuvo la impronta de plasmar en obras su paso por el club. Recuerdo la imagen del día que asume Gallardo su segunda etapa como DT, la forma en que Brito le mostraba con orgullo las reformas en el Monumental y lo que aún faltaba por hacer. Sin duda fue, para su trayectoria en el club, lo más importante. Una conclusión posible es que el futbol estuvo para él, un escalón más abajo en cuanto a los resultados. La infraestructura es más importante que los títulos.

Respecto del DT y su vínculo con los jugadores, sobre todo los más jóvenes, es importante pensar que son otras épocas, y que diez años cambian todo. Hoy se acentúa la caída de la autoridad propiciada por la falta de límites. Y, aunque se crea que eso nos hace más fuertes, ocurre todo lo contrario, nos hace de cristal. Cuanta más exigencia, más nos rompemos. Los cambios generacionales obligan a quienes conducen a liderar de otra manera. No se puede liderar hoy de la misma forma que diez años atrás, al menos en River, porque es un club de elite con jugadores de elite, lo que es un plus a la hora de dirigirlos.  No es cualquier club.

Analizando al DT, no es el mismo de la primera etapa en el club. Y por más que queramos que  sea el que fue, ese es un imposible miremos por dónde miremos. Primero, porque el tiempo, en personas más conscientes, claro, provoca cambios en la forma de ver y enfrentar la vida. Eso se llama madurez, si sabemos capitalizar las experiencias. Y segundo, por los cambios generacionales a los que hicimos referencia.

El Muñeco es un ser humano, no es la estatua que está afuera del Monumental. Hay una  diferencia importantísima: el Muñeco está vivo, es de carne y hueso, tiene inteligencia, emociones, momentos difíciles que atravesar como cualquiera de nosotros. La estatua es la representación de un ideal, y los ideales quedan fijados en el momento que los depositó allí, y después mueren. Nosotros mismos los matamos, porque los necesitamos allí, eternos, y, por lo tanto, inhumanos.

¡Y el Muñeco está vivo!! ¡Se equivoca!! Al Muñeco no le pesa la estatua, porque no se quedó fijado allí. Pero tiene que hacer cambios en su forma de liderar. Le fue mal con Benzema, un Dios caído del Olimpo que se le retobó, y, ahora, los jugadores que no responden. Tal vez sí, les pesa la estatua a algunos, ven el ídolo y no al hombre, se duplica la exigencia y se quiebran. Y otros se la creyeron y perdieron la humildad, otra forma de sostenerse en estas épocas.

Sea como sea, los tiempos piden un cambio en la forma de manejar un grupo y seguramente el Muñeco ya tomó nota de eso. Y por eso mismo tiene que quedarse, porque la experiencia de este segundo ciclo es valiosísima, no se puede dilapidar por la urgencia de los resultados. Esta experiencia enseña y solo el Muñeco puede capitalizarla, porque ningún otro DT, en nuestro medio, tiene esa posibilidad.

Creamos, porque tenemos en quien creer. No nos dejemos llevar por los inescrupulosos de siempre que quieren instalar que Gallardo está enfermo, deprimido o perdido. No es el mismo, gracias a Dios, porque sino sería la estatua, fría y sin vida. Y el Muñe está vivo, presente, manejando sus emociones y enfrentando el mal momento para salir de él.

Vamos por más!

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