TRISTE, SOLITARIO Y FINAL

Tristes, imposible no estarlo. Solitarios, si, ese espacio al que recluirnos para procesar otra frustración copera. Pero final… no señores, no es el final para nadie. Mucho menos un fin de ciclo, tan deseado y esperado por todo el mundo bostero, especialmente los bosteroperiodistas envidiosos de nuestro querido Muñeco.

Se los ha visto a estos personajes adornar con perlas a nuestro DT días antes del partido con Palmeiras por Libertadores, con la intención de “quemarnos”, al modo “River va a ganar” pero espero que se hunda. Todo vuelve señores, ya tendrán otro Madrid. Esa fue la vuelta más gloriosa de todas y habrá más, porque no aprenden. No aprenden que las emociones negativas solo dañan a quien no las reconoce como propias y las padece.

Pero este es el dato menor. Lo importante es comprender qué le pasa al equipo. Tal vez tendríamos que contratar a un detective para que averigüe dónde están los goles que no hacemos, como en la novela de Soriano a la que hace alusión el título.

Sabemos que Gallardo le da mucho lugar al aspecto mental en los jugadores, y esto no es nuevo en él. Viene insistiendo en la falta de foco, la desconcentración, las distracciones. Yo agregaría las inseguridades. Jugadores que dan la talla en otros equipos, cuando vienen a River se van desinflando o se lesionan. No juegan al futbol, más que jugar, pareciera que sufren, padecen, se lastiman, se hacen expulsar. Si bien es un trabajo para ellos, el perder el disfrute por el juego le da un tinte depresivo. Podemos pensar, entonces, que hay algo más detrás de las distracciones… ¿tendrán un origen superyoico?

El superyo es la voz interna que evalúa nuestras acciones según valores familiares y sociales, provocando culpa, vergüenza y deseo inconsciente de castigo si no respondemos a lo que se espera de nosotros. Puede ser un juez implacable y cruel, y en esos casos puede deprimirnos por no estar nunca a la altura

La “exigencia River” plantea un tipo de jugador ideal, casi perfecto, porque no admite errores. Mas allá de las redes sociales, llenas de “odiadores”, River Plate es un club muy grande, que se ha desarrollado enormemente respecto del resto de los clubes de Argentina, siendo reconocido mundialmente. Es una vidriera para dar el salto a ligas europeas y lanzar mas lejos la carrera de un futbolista. Eso, solamente, ya implica sostener un rendimiento y una exigencia superiores y no todos los jugadores pueden estar a un nivel de elite, aunque sean de elite. Una lesión puede responder a un deseo de castigo inconsciente, por ejemplo, por no poder dar lo que pide la camiseta. También una expulsión.

Aquí está la fortaleza mental de la que tanto habla Gallardo. Algo que es muy difícil de indagar cuando se contrata un jugador y solo se podrá evaluar con sus actuaciones. A menos que se trate de Messi o Cristiano Ronaldo.

Habrá que seguir en cada mercado de pases buscando el jugador para River. No cualquiera. Y el Muñeco puede hacerse cargo de la tarea. Asi que ningún fin de ciclo, esto recién empieza.

Vamos por mas!

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