
Escuchar a nuestro DT es una invitación a la reflexión. De pronto, para el que sabe oír, el decir constante en redes, programas deportivos, streaming, se detiene frente a una palabra. Palabra llena, se dice en psicoanálisis, cuando tiene contenido, frente a la palabra vacía del bla, bla, bla.
La voz del Muñeco resuena, tiene peso. Detrás del espectáculo del futbol, detrás del velo de la idealización, pasan cosas. Y él se atreve a decirlas.
¿Pacto de caballeros? Hipocresía dijo, dos veces para que quede claro. Lo opuesto a sinceridad. Y, frente a eso, dijo también, la única defensa es saber quiénes somos y dejar que hablen. No beber del agua envenenada, dejarla correr.
Vivimos en tiempos donde la crueldad se disfraza de opinión. Y desde que el Muñe construyó su propia estatua, ha sido blanco de muchas opiniones malintencionadas.
Aprovechar la vida y aprender de la experiencia fortalece el espíritu. Y un espíritu fuerte no se detiene en la conveniencia.
Por eso ser DT de un club como River, un lugar que no escapa a los ojos del mundo, no solo requiere conocimiento sobre táctica, estrategia y técnica. Requiere de sensibilidad y fortaleza de espíritu para enfrentar la hipocresía social y denunciarla. Y solo alguien que ha trabajado sobre sí mismo puede soportar y sostener ese lugar.
Confiemos, escuchemos. Nuestro equipo está en buenas manos.
Vamos por mas!
