De la Mastantoneta al Mastanticidio

                                                                      “Mejor pues que renuncie quien no pueda unir a su horizonte la subjetividad de su época” Jacques Lacan

De la mastantoneta al mastanticidio. Suena fuerte, pero así es y sin escalas. Las pasiones nublan la razón, especialmente en estas épocas en las que se aspira a vivir de las redes sociales. Las interacciones se multiplican manipulando emociones. Nada nuevo, de eso se nutre la publicidad y las campañas políticas, por ejemplo. Sin embargo, en lo vertiginoso del intercambio en redes, esta manipulación se torna más cruel y solapada.

Los jugadores de futbol, hoy en día, se han convertido en objetos del mercado. Ser objeto del otro no es una posición agradable. Hay un sometimiento que se oculta, en estos casos, tras grandes sumas de dinero y popularidad. Y todo, bajo una máscara de naturalidad que asusta.

Y, siguiendo las reglas del mercado, también se han convertido en objetos para los hinchas. Dejaron de ser seres sintientes para pasar a ser objetos de elevación o maltrato, según se conviertan o no en un alivio a este malestar que genera la cultura en la que vivimos hoy.

Así, de ser “joyas”, pasan a ser prescindibles sin solución de continuidad. Y de haber convertido un gol histórico frente a los innombrables, a ser un desagradecido que no merece consideración alguna. De ser el ídolo que se vistió de arquero con su casaca verde, a ser un viejo que camina el campo de juego y hay que descartarlo.

Seguramente esto ha pasado en todas las épocas, pero los extremos que se barajan en la actualidad asustan por su violencia.

Nadie hace un análisis razonable de todas las variables. Nadie habla de tramitar psíquicamente la frustración y el dolor que provoca quedar fuera de una competencia. Directamente las emociones se expulsan para que las procese quien se quema los ojos leyendo. Por eso se habla de generaciones de “cristal”, porque si enfrentan el dolor se quiebran, necesitan que las redes lo hagan por ellos.

Difícil ser DT también en estas épocas, ya que una de sus funciones es proteger al jugador del afuera, llámese periodismo, redes, críticas, etc.… cómo hacerlo si, según lo dijo el propio Muñeco, los jugadores jóvenes se prenden al teléfono apenas termina la práctica y ya no dedican ese tiempo a ver futbol. Algo también a analizar cuando se le exigen rendimientos al DT. En el club de la rivera, queda claro, que es mas fácil expulsar que analizar, no cometamos los mismos errores.

La rueda de la época está en marcha y sigue girando y hay que comprender sus vueltas. Las masas, representadas en menor escala por las redes sociales, se inclinan siempre a seguir las olas sin ofrecer resistencia. Por suerte siempre habrá en el rebaño “ovejas negras” que intenten algo distinto, que provoquen algún maremoto. Que no quieran dejarse llevar por el adormecimiento.

Apostemos por mas hinchas despiertos que dormidos.

Vamos por más!

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