Un equipo de dos caras

Llamó mucho la atención la frase usada por nuestro DT para definir la última actuación del equipo por Libertadores frente a Universitario en el Monumental: “fuimos un equipo de dos caras”. Sonó fuerte, ya lo haya dicho consciente o inconscientemente en cuanto a lo que semejante expresión representa.

Popularmente tener dos caras refiere a falsedad o traición. ¿Se sentirá el DT traicionado en su transmisión? Después de ese gol recibido (y evitable), justo al finalizar el primer tiempo, nuestro equipo se desdibujó. Realmente el segundo tiempo parecía otro, sin ganas, sin empuje, sin fuerzas. Un equipo que traiciona los dichos del DT insistente en ganar más que en competir, como también lo dijo en conferencia de prensa. Un equipo que se traiciona a sí mismo al mostrar una imagen de impotencia: no puede reponerse a la adversidad e imponerse en momentos decisivos.

Un equipo que muestra dos caras debe cuestionar qué lado de su identidad prevalece. Por un lado, está esa fuerza avasalladora que domina partidos y entusiasma a la hinchada. Por otro, una abulia desconcertante que emerge, como si el peso de la historia del club fuera demasiado para cargar.

Algo más llama la atención: el equipo repuntó y tuvo buenas actuaciones después de las barbaridades que se dijeron sobre el Muñeco en un programa periodístico por alguien oculto tras máscara de gallo. Esas declaraciones nos unieron a todos en defensa de nuestro DT. Y jugadores y cuerpo técnico respondieron con juego y goles. Queda claro como la unión hace la fuerza. Pero, tres partidos después, los hinchas seguimos igual, dándolo todo, pero el equipo no, sumergiéndose otra vez en sus altibajos, dejando caer títulos que estaban al alcance de la mano.

Queda claro la influencia de lo emocional, que requiere de entrenamiento tanto como lo técnico. Y en este aspecto el rol del DT y del cuerpo técnico es fundamental, porque es su labor también la gestión emocional del grupo, la tolerancia a las frustraciones y la motivación para alcanzar los resultados. Todavía este grupo tiene una identidad a construir y eso lleva mucho tiempo. Falta para que podamos ver todos estos aspectos tras una sola cara.

El motor invaluable que es el apoyo de la hinchada, ya lo tienen y lo sienten en cada partido en el Monumental, en cada “banderazo” y en cada despedida cuando juegan en otros lugares por competencias importantes, como ahora, el mundial de clubes.

Vamos por mas!

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