Y adelantados…

Si, nuestro gran arquero se adelantó un poquito y lo logró, no solo atajar el penal frente a excursionistas por la copa argentina, sino asegurarnos la victoria. Tuvo picardía, sabía que no había «VAR», y tomo la decisión correcta: atajar el penal y punto. Su festejo fue conmovedor, todos hubiéramos querido abrazarlo, lo que demuestra claramente como los hinchas influimos en el ánimo del jugador, y del equipo, con cada una de las palabras que lanzamos en las redes, muchas veces sin medir consecuencias, sin empatía alguna y sin consciencia de nuestro poder de llegada. De cuánto podemos ayudar y de cuánto podemos dañar.
Es tiempo de hacernos cargo que nosotros también influimos en los resultados, que lo que decimos llega mucho más de lo que pensamos.
Las críticas a Armani por no atajar penales llegaron y lastimaron, sino no hubiera festejado de la forma en que lo hizo, casi al borde del llanto.
La frustración sufrida por los hinchas por la abrupta partida del Muñeco se la hicimos pagar el nuevo cuerpo técnico durante un año. Ni haber ganado dos títulos pudo evitar un proceso de duelo que se resistía a llegar a la etapa final, a la aceptación de que el Muñe DECiDIO irse, considerando esa etapa como terminada. Cómo novia/o despechado hicimos pagar por el abandono a quien vino a ocupar ese lugar con un coraje a toda prueba, porque sabía lo que iba a enfrentar y porque muchos hinchas, aún, se empeñaban en vivir en el pasado. Aún así, soportando tanta histeria colectiva, el Micho sigue en su lugar sostenido por un deseo digno de admiración.
Los resultados no son ajenos a nuestras intenciones. Muchas veces somos tentados por el lado oscuro de la fuerza, gran oportunidad entonces para darle de comer a quienes quieren vernos derrotados. Mejor entonces seguir iluminados por los colores que nos unen.
Juntos a la par, hinchas y jugadores, hinchas y cuerpo técnico, hinchas, jugadores y cuerpo técnico, seremos triplemente poderosos.
Vamos por más.
