Futbol evolutivo

Como dice Jean Piaget, el niño no es un “pequeño adulto”. La evolución mental del niño y del adolescente se puede pensar como la construcción de un gran edificio, ladrillo sobre ladrillo, a través de distintas etapas evolutivas, que se van superando una vez alcanzado un equilibrio en cada una de ellas.

Asi, en cada etapa, se van adquiriendo habilidades en un proceso que, si bien depende de cada individuo, concluiría en la adolescencia, habiendo alcanzado ya el potencial para iniciar la vida adulta. Establecer el fin de la adolescencia en una edad determinada es un poco difícil y tiene que ver con el momento de la vida que llamamos “salida al mundo”, es decir, dejar la protección del ambiente familiar y escolar, para enfrentar las responsabilidades del mundo adulto solos, ya sea en la búsqueda del sustento propio mediante un trabajo o en el inicio de un estudio superior. Si el proceso está concluido, podremos afrontar esta nueva etapa.

Esto es lo que dice la teoría, por supuesto que dependerá de cada niño, de las circunstancias y ambiente que rodean su crecimiento, de su historia previa y del bagaje genético y afectivo de su entorno adulto. La herencia cuenta, no solo con relación al ADN sino también en cuanto a los conflictos familiares que le son transmitidos.

En esta semana se cargaron mucho las tintas sobre las declaraciones del Diablito Echeverri. Mucho se hablo de lo que dijo, pero poco sobre cómo lo dijo. La espontaneidad y la inocencia se dejaban ver claramente en sus expresiones. Estaba tan feliz con el hecho de haber sido titular y ganar la copa, que habló con una naturalidad envidiable, digna de un niño, sin cálculos ni previsiones sobre posibles consecuencias. Pero el mundo adulto, que no siempre tiene respeto por el proceso evolutivo de un adolescente, le abrió sus puertas de golpe, mostrándole crudamente una realidad de la que estaba siendo protegido para enfrentarla a su debido tiempo. Esto que tanto se menciona de “llevarlo de a poco” obedece  a eso, a que esa salida al mundo lo encuentre preparado mentalmente, aunque en cuanto a su capacidad de juego ya estuviera para brillar en primera.

Se aceleró el proceso, y no tengo dudas que el Diablito sabrá enfrentarlo. Estas cosas pasan, suelen presentarse situaciones que nos hacen crecer de golpe y la vida del deportista de elite no es nada fácil, están por lo general expuestos a quemar etapas.

Es importante que el club tome nota de esto y considere el desarrollo mental de un jugador desde sus primeras etapas tan importante como el desarrollo físico y de destreza en el juego.

Y nosotros como hinchas podríamos dejar de pretender que el club de nuestros amores nos alivie todo el tiempo de nuestras frustraciones y miserias cotidianas. Hay que saber ganar y hay que saber perder sin sumergirnos en la búsqueda de culpables que nos rescaten emocionalmente.

Respeto y coherencia son buenos aliados para ello.

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