
Un penal es una sanción que surge como consecuencia de una falta, una infracción que debe ser sancionada para mantener la igualdad en el juego. Si esta bien cobrado es hacer justicia, ya que es la pena máxima que recibe un equipo por evitar un gol del adversario dentro del área, de maneras no aceptadas por el juego.
Pero cuando se trata de una definición, después de un buen partido, donde los equipos jugaron respetando las reglas, los penales tienen otro valor, su simbolismo cambia. Ya no es la sanción justa por una falta… ¿qué es entonces?
Su valor simbólico dependerá de cómo lo vive cada equipo, y me atrevería a decir, cada hinchada. Para algunos será una gran oportunidad de ganar el juego, pero para otros, tal vez, pueda seguir siendo una sanción, o hasta un castigo, por no ganar en los 90 minutos. Y también el reflejo de una gran frustración por el mismo motivo. En definitiva, algo que ya no forma parte del juego.
En la semifinal contra Rosario Central me pareció percibir frustración en el rostro de los pateadores riverplatenses. Si intento hacer una lectura de esa frustración, me atrevo a aventurar algunas posibilidades: pusieron todo en los noventa para ganar y, al no lograrlo, la frustración ya los encaminó vencidos al punto penal. Lo siguen considerando una sanción, pero por no haber ganado como ellos se lo habían propuesto. En cambio, el rival que resistió, que no jugó en el mismo nivel pero logro aguantar, llego a esa instancia ya victorioso, porque alcanzó su propósito defensivo. Sabemos que en la liga local nadie sale a jugarle de igual a igual a River, reconociendo en ese acto, su superioridad. Ganarle a River es el mayor logro que pueden alcanzar muchos equipos en Argentina.
En cambio para River, que siempre busca superarse, ir por más, es inaceptable llegar a la instancia de los penales como definición. Mucho más cuando el clásico rival solo alcanza títulos por esa via.
A nivel simbólico, a nivel de las representaciones de algo en nuestro psiquismo, la definición por penales tiene un peso importante para nosotros, que va más allá de los jugadores o el DT de turno. Perder las definiciones por penales es una repetición en la historia de River, a tal punto, que los hinchas ya nos predisponemos negativamente frente a esa circunstancia. Y que al menos 350.000 mentes pensemos al mismo tiempo “ya está, perdemos” o “no pasamos”, no es poca cosa. Es algo que nos afecta a todos, pero el peso cae sobre esos jugadores que están parados allí frente al arquero rival.
Creo que hay que trabajar decididamente en este punto, y no se trata solo de practicar tiros penales en el entrenamiento, cosa que se hace como dijo nuestro actual DT. El principal trabajo por realizar es intentar cambiar el simbolismo que tienen las definiciones por penales para nuestro club. Dejar de verlas como una catástrofe, como una frustración, para empezar a verlas como parte del juego y como una posibilidad más de GANAR. Aunque no sea nuestro estilo.
Sabemos que a River le gusta ganar jugando, esa es su impronta, eso manda nuestro escudo. Pero la definición por penales forma parte del juego, no es algo aparte.
Y en esto también tenemos que trabajar nosotros como hinchada en nuestra mente colectiva. Ningún pensamiento negativo va a colaborar con esta empresa.
Esto es algo que tenemos que cambiar entre todos. Somos como hinchas, como somos en nuestras vidas. Ni el pesimismo ni el capricho son una buena guía para llevarla adelante.
