Partidos y despedidas que nos parten el corazón.
Partidos al medio jugando el último partido de ese iluminado que supo fundir su piel con la camiseta y nos llevó a navegar por un mar de emociones impensadas e inolvidables.
Tristeza que se une con la alegría de este recorrido juntos, de este tiempo que tuvimos la suerte de presenciar y compartir.
Es solo un cambio de lugar, de la cancha a las tribunas, es saltar el alambrado y venirse para este lado, a seguir jugando.
Que lindo va a ser recordar y que tus hijos y los hijos de tus hijos y sus hijos lo recuerden, en esta transmisión sin fin de lo vivido.
Y al decir estas palabras en cuantos jugadores pensamos.
Cada hincha con su recuerdo, con su memoria, con su despedida.
Asi, cantando, cantándole abrazados nuestro agradecimiento. Y pidiendo disculpas por algún enojo transformado en flecha por el insulto.
Siempre es gracias y perdón.
Porque asi somos como hinchas, pura emoción, puro corazón, puro coraje, para enfrentar todo lo que implica acompañar un equipo con el alma.


